El capital antes del mineral

La consultora EY estima que mayores incentivos a la exploración podrían acelerar hasta cinco minas en Canadá

Un estudio encargado por la Asociación para la Exploración Minera propone ampliar beneficios fiscales para financiar estudios y atraer capital. El debate deja una enseñanza para Argentina: sostener la búsqueda de yacimientos y su evaluación también resulta decisivo para ampliar la producción y las oportunidades de los proveedores.

La Asociación para la Exploración Minera de Canadá (AME) presentó el 7 de octubre un estudio de EY-Parthenon para respaldar la ampliación de incentivos destinados al sector. La entidad plantea incorporar gastos de ingeniería y factibilidad a un mecanismo que facilita conseguir dinero de inversores privados.

El reclamo apunta a una dificultad concreta: encontrar mineral no alcanza para construir una mina. Antes de conseguir financiamiento para las obras, las compañías deben pagar estudios que permitan determinar si el yacimiento puede explotarse y si sus ingresos justificarían la inversión.

AME sostiene que ese tramo tiene una brecha de financiamiento y viene promoviendo cambios ante el Gobierno federal. En julio, la asociación había señalado que 171 proyectos avanzados de minerales críticos enfrentaban ese problema, una cartera que no debe confundirse con minas cuya construcción esté asegurada.

La propuesta busca que más iniciativas puedan completar esa evaluación y avanzar hacia una decisión de inversión. Para Argentina, el debate resulta relevante porque obliga a mirar también cómo se financian los trabajos previos a los grandes anuncios de construcción.

Cómo funciona el incentivo

Canadá utiliza las denominadas acciones flow-through, mediante las cuales una empresa transfiere a quienes aportan capital determinadas deducciones fiscales por gastos elegibles. El inversor puede reducir su base imponible y la exploradora obtiene fondos para desarrollar su programa de trabajo.

El sistema se complementa con el Crédito Tributario por Exploración Mineral (METC), que contempla un beneficio federal del 15% sobre gastos admitidos. Se trata de un crédito no reembolsable que puede reducir el impuesto a pagar, sujeto a las condiciones del régimen.

La ampliación defendida por AME permitiría incluir estudios de factibilidad en el financiamiento mediante esas acciones, junto con extender el METC hasta 2035. Es el escenario que promueve la entidad y evalúa el trabajo, no una confirmación de que todas esas modificaciones ya estén vigentes.

Qué dicen las cifras

El informe original, fechado el 4 de octubre, estima entre 5.200 y 12.200 millones de dólares canadienses adicionales de PIB por mayor exploración entre 2026 y 2035. Para tres a cinco minas que podrían avanzar, calcula otros 12.900 a 21.400 millones durante 18 a 23 años de construcción y operación.

Por eso, los cerca de 33.000 millones difundidos por AME combinan horizontes distintos. Tampoco los 34.000 empleos adicionales representan puestos permanentes: son años-persona acumulados, equivalentes a unos 3.400 trabajos de tiempo completo en promedio anual durante una década.

El costo fiscal estimado es de 6.600 millones de dólares canadienses en diez años y la relación anunciada es de cinco dólares de PIB por cada dólar de ingresos tributarios resignados. Esa comparación mide actividad económica, no recuperación de impuestos ni rentabilidad fiscal.

EY advierte que son escenarios ilustrativos, sujetos a supuestos, y que utilizó información de terceros sin auditarla. Además, el escenario favorable combina incentivos con mejores condiciones de mercado, financiamiento e infraestructura: el resultado no puede atribuirse únicamente a una rebaja tributaria.

Por qué es importante

La enseñanza para Argentina es que una política minera debe evaluar cómo acompañar el recorrido completo de los proyectos. Financiar perforaciones y estudios permite generar información para decidir dónde invertir, incluso cuando el resultado aconseja descartar un desarrollo.

Para los proveedores, esa etapa también puede representar trabajo en perforación, análisis de muestras, transporte, campamentos y servicios profesionales. Su continuidad ayudaría a sostener capacidades locales mientras se evalúa si existen condiciones para construir una futura operación.

Adoptar un instrumento semejante requeriría un análisis argentino de costos, controles y resultados, sin trasladar automáticamente las cifras canadienses. La pregunta central sería cuánto capital adicional atrae el beneficio y qué avances verificables consigue cada proyecto con esos recursos.

 




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