El mercado mundial del oro pierde impulso y Argentina mira de cerca el impacto en sus exportaciones

l consumo global retrocedió 1% interanual entre julio y septiembre de 2026, mientras las compras de lingotes y monedas y la demanda de joyería mostraron bajas. En contraste, los bancos centrales y los fondos de inversión respaldados por oro volvieron a comprar. Para Argentina, donde el metal representa una parte central de las exportaciones mineras, la evolución de la cotización tiene un impacto directo sobre el ingreso de divisas.

La demanda mundial de oro registró una leve contracción durante el tercer trimestre de 2026, en un contexto marcado por la volatilidad de los precios y la incertidumbre de los inversores sobre la evolución de la cotización. De acuerdo con el informe Gold Demand Trends Q3 2026, elaborado por el World Gold Council (WGC), el consumo global alcanzó las 1.369 toneladas, un 1% menos que en el mismo período del año anterior.

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El retroceso estuvo concentrado principalmente en los compradores particulares y el mercado de joyería. En cambio, los bancos centrales y los fondos cotizados respaldados físicamente por oro mantuvieron una demanda significativa, lo que evitó una caída más pronunciada del mercado.

La cotización también atravesó un período de corrección. El precio spot del metal llegó a un mínimo de un año el 30 de octubre, después de retroceder un 29% respecto del récord de US$5.595 por onza registrado en enero de 2026. Sin embargo, el promedio del tercer trimestre se ubicó en US$4.262 por onza, un 23% por encima del valor registrado en igual período de 2025.

Uno de los movimientos más relevantes del trimestre fue el comportamiento de los bancos centrales. Estas instituciones incorporaron 321 toneladas de oro a sus reservas, un incremento interanual del 42% y el mayor volumen trimestral desde fines de 2024. La diversificación de activos y la gestión de riesgos continúan entre los principales motivos de estas compras.

Los fondos cotizados respaldados físicamente por oro (ETF) también recuperaron terreno. Después de registrar salidas de capital durante el segundo trimestre, sumaron 211 toneladas entre julio y septiembre. Según el WGC, las preocupaciones fiscales y la incertidumbre económica contribuyeron a sostener el interés de los inversores institucionales, incluso en un escenario de tasas de interés y rendimientos de bonos más elevados.

El comportamiento fue diferente entre los inversores minoristas. La demanda de lingotes y monedas cayó un 19% interanual, hasta las 268 toneladas, debido a que muchos compradores optaron por esperar una señal más clara sobre la dirección de los precios. China fue una excepción entre los principales mercados, con un crecimiento del 7% en este segmento.

La joyería también sintió el impacto de las cotizaciones elevadas. Su demanda retrocedió un 17%, hasta las 313 toneladas, uno de los registros trimestrales más bajos de la serie histórica del organismo. En varios mercados, los consumidores comenzaron a elegir piezas más livianas y de menor contenido de oro para compensar el encarecimiento del metal.

En contraste, el uso industrial mostró una evolución positiva. La demanda de oro para tecnología creció un 3%, hasta las 85 toneladas, impulsada principalmente por la fabricación de componentes electrónicos vinculados con la industria tecnológica y el desarrollo de aplicaciones de inteligencia artificial.

Una variable clave para las exportaciones argentinas

La evolución del mercado internacional tiene una incidencia directa sobre Argentina, donde el oro es el principal producto de exportación de la minería metalífera. Según los datos de la Secretaría de Minería, durante 2025 el metal representó el 67,4% de las exportaciones mineras del país, que alcanzaron los US$6.073 millones.

La dependencia también se observa a escala provincial. En Santa Cruz, el oro y la plata concentran prácticamente la totalidad de las ventas mineras al exterior, mientras que en San Juan el oro representó el 96,7% de las exportaciones mineras provinciales durante 2025. Esto convierte a la cotización internacional en un factor determinante para el ingreso de divisas de ambas jurisdicciones.

Los datos de 2026 muestran que esa influencia continúa. Entre enero y septiembre, las exportaciones argentinas de oro alcanzaron los US$4.019 millones, con un crecimiento interanual del 38,1%. Sin embargo, las cantidades exportadas del mineral registraron una caída del 28,9%. La diferencia refleja el peso que tuvo el precio internacional en el valor de las ventas externas: el país obtuvo más dólares pese a haber exportado un menor volumen.

San Juan ofrece un ejemplo concreto de esa exposición. Durante los primeros nueve meses de 2026, la provincia acumuló US$1.420 millones en exportaciones mineras, un 7,1% más que en igual período de 2025. El oro explicó el 97,9% de las ventas mineras provinciales al exterior. En septiembre, sin embargo, los envíos mineros sanjuaninos registraron una caída interanual del 18,4%, hasta los US$117 millones.

Una baja sostenida del precio internacional podría reducir los ingresos que reciben las compañías por cada onza vendida y afectar el valor de las exportaciones argentinas. También puede repercutir sobre los márgenes operativos, la capacidad de financiar inversiones y las decisiones de exploración o expansión, especialmente en proyectos con costos de producción más elevados.

El efecto no sería necesariamente inmediato ni uniforme. Las empresas tienen diferentes estructuras de costos, niveles de producción, contratos comerciales y estrategias financieras. Por eso, una corrección de la cotización no implica automáticamente una reducción de la actividad, aunque sí modifica las condiciones económicas bajo las cuales se evalúan las operaciones y los nuevos desarrollos.

Un mercado que todavía encuentra respaldo en los bancos centrales

Pese a la caída de los últimos meses, el World Gold Council no proyecta un derrumbe de la demanda. El organismo redujo de 400 a 200 toneladas su previsión de crecimiento de la demanda de inversión para 2026, principalmente por la desaceleración de las compras de lingotes y monedas. Al mismo tiempo, elevó su expectativa para las adquisiciones de los bancos centrales y estima que podrían igualar o superar las 848 toneladas compradas durante 2025.

Para el cuarto trimestre, el escenario combina factores que pueden presionar sobre el precio —como tasas de interés más altas, mayores rendimientos de los bonos y un dólar fortalecido— con otros que podrían sostenerlo, entre ellos los riesgos geopolíticos, las preocupaciones fiscales y la incertidumbre financiera.

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En Argentina, donde el oro aporta una proporción significativa de las divisas generadas por la minería, la evolución de estos factores será especialmente relevante. La corrección de la cotización introduce un riesgo para los ingresos futuros, pero los valores promedio todavía elevados y la continuidad de las compras institucionales muestran que el metal conserva un papel importante en el mercado internacional.

 

M&D con información de Gold Demand Trends

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