Innovación y sustentabilidad minera

Chile busca recuperar minerales de sus relaves y avanzar hacia una minería con menos residuos

El aprovechamiento de los relaves mineros comienza a ganar espacio en Chile como una alternativa para recuperar cobre, hierro y minerales críticos, reducir riesgos ambientales y reutilizar materiales que durante décadas terminaron en depósitos. El desafío es avanzar hacia el concepto de “cero relaves”, aunque todavía existen limitaciones tecnológicas, económicas y ambientales para alcanzar ese objetivo.

Qué hacer con los millones de toneladas de residuos que genera la minería del cobre se ha convertido en uno de los principales desafíos ambientales y productivos de Chile. La industria busca transformar parte de esos materiales en nuevas fuentes de minerales, reducir las superficies destinadas a su almacenamiento y encontrar usos industriales que permitan disminuir los residuos finales.

El tema fue abordado por el periodista Felipe Lagos en un reportaje del suplemento Minería & Comunidad de El Mercurio, difundido por SMI Chile, centro vinculado al Sustainable Minerals Institute de la Universidad de Queensland. Entre las especialistas consultadas figura Francisca Rivero, gerenta general e investigadora de la institución, que participa en el debate sobre la recuperación y reutilización de estos materiales.

Los relaves son los materiales finamente molidos que quedan después de separar los minerales de interés económico, principalmente mediante procesos de concentración. Aunque han sido sometidos a tratamiento, pueden conservar cantidades aprovechables de cobre, hierro, cobalto y otros elementos cuyo valor y posibilidades de recuperación cambiaron con el desarrollo tecnológico.

La dimensión del problema explica el interés de las autoridades chilenas. Al presentar su Agenda de Relaves 2025-2026, el Ministerio de Minería informó que tenía registrados 795 depósitos, de los cuales el 60% estaba inactivo, el 22% abandonado, el 16% en operación y el 2% en construcción.

Recuperar lo descartado

Chile ya cuenta con operaciones que demuestran que el reprocesamiento de relaves puede convertirse en una actividad industrial. Minera Valle Central recupera cobre y molibdeno de materiales provenientes de El Teniente, mientras que Planta Magnetita, de CMP, aprovecha residuos de Minera Candelaria para producir concentrado de hierro.

Estas experiencias muestran que los depósitos pueden representar una segunda oportunidad económica para minerales que no fueron recuperados en el procesamiento original.

Sin embargo, su aprovechamiento depende del contenido metálico, la tecnología, la disponibilidad de agua y energía, los costos de transporte y la posibilidad de comercializar los productos obtenidos.

El Gobierno chileno incorporó esta actividad a su Agenda de Relaves 2025-2026, que contempla promover el reprocesamiento, reutilizar materiales y mejorar la gestión de depósitos abandonados. También impulsa la identificación de minerales críticos y el desarrollo de tecnologías para recuperar cobalto y tierras raras, mediante iniciativas de investigación y desarrollo vinculadas con Corfo.

El desafío ambiental

La aspiración de alcanzar una minería de “cero relaves” plantea una discusión que va más allá de recuperar metales. Para que una operación reduzca efectivamente sus residuos debe encontrar destinos técnicamente seguros y económicamente viables para los materiales que permanecen después del reprocesamiento.

Una alternativa es utilizar determinados residuos mineros como insumos para la construcción y las obras públicas, siempre que cumplan las exigencias ambientales. En agosto de 2026, Codelco y el Ministerio de Obras Públicas de Chile firmaron un convenio para evaluar el uso de relaves y otros subproductos mineros en proyectos de infraestructura.

El problema es que no todos los relaves tienen las mismas características químicas ni físicas. Algunos pueden contener minerales sulfurados o elementos potencialmente contaminantes, por lo que su reutilización exige estudios de estabilidad, composición, lixiviación y riesgos para las personas y el ambiente.

Tampoco debe confundirse la recuperación de parte del contenido mineral con la eliminación completa de los residuos. El procesamiento vuelve a generar materiales remanentes y puede demandar agua, reactivos y energía adicionales, factores que deben incluirse en cualquier evaluación ambiental seria.

Una oportunidad argentina

La discusión también resulta relevante para los proyectos de cobre que se desarrollan en Argentina, particularmente en San Juan, donde Vicuña, Los Azules y El Pachón deberán gestionar importantes volúmenes de materiales provenientes del procesamiento de minerales cuando entren en producción.

La experiencia chilena plantea la conveniencia de incorporar desde el diseño de los nuevos proyectos tecnologías de recuperación de agua, alternativas de disposición segura y estudios sobre el potencial aprovechamiento de los residuos.

Es una oportunidad para evitar que las soluciones se busquen únicamente cuando los depósitos ya estén construidos.

Sin embargo, corresponde distinguir los sistemas de procesamiento previstos para cada proyecto. No todas las operaciones generan relaves convencionales, por lo que las posibilidades de recuperación y reutilización deben analizarse según el proceso metalúrgico aprobado y las características del mineral.

El otro aspecto es la responsabilidad del Estado. Chile está avanzando en instrumentos públicos de información, propuestas regulatorias y programas de investigación para convertir parte de sus pasivos mineros en oportunidades productivas, sin desconocer la obligación de mantener controles sobre los materiales que no puedan reutilizarse.

La discusión sobre los relaves también abre una posibilidad para proveedores tecnológicos, universidades y empresas especializadas en procesos metalúrgicos y tratamiento de residuos. La recuperación de minerales secundarios puede generar nuevas actividades industriales, aunque no sustituye la necesidad de prevenir los riesgos de almacenamiento y garantizar cierres ambientalmente seguros.

La meta de “cero relaves” debe entenderse, por ahora, como una aspiración de reducción y aprovechamiento máximo de los residuos, antes que como una condición alcanzada por la minería del cobre. El verdadero avance estará en demostrar cuántas toneladas pueden reutilizarse, cuánto valor económico se recupera y qué riesgos ambientales dejan de existir.

Para Argentina, que todavía tiene la oportunidad de definir buena parte de su futura infraestructura cuprífera, el aprendizaje es importante: la gestión de los residuos debe comenzar antes de construir una mina y no convertirse en un problema que las próximas generaciones tengan que resolver.

 

 

Minería & Desarrollo

 

Temas de esta nota
Te puede interesar