Preparativos
Ante el gran deshielo que se viene: San Juan licita $90,5 millones para reparar canales y compuertas antes del verano
Después de más de una década en la que la preocupación central de San Juan fue cómo administrar la escasez de agua, el desafío para los próximos meses puede resultar exactamente inverso: disponer de infraestructura en condiciones para conducir, distribuir y eventualmente evacuar un volumen excepcionalmente alto.
En ese contexto debe analizarse la Licitación Pública N.º 0024/2026 del Departamento de Hidráulica. El organismo abrió una contratación con un presupuesto oficial de $90.497.630 para adquirir materiales destinados a la División Herrería que serán utilizados en el mantenimiento de canales, compuertas, estructuras de distribución —denominadas “comparto” en el llamado—, delegaciones y el edificio central. La apertura de ofertas está prevista para el 1 de octubre. El llamado fue fechado el 14 de septiembre y publicado oficialmente el día 15.
El dato adquiere otra dimensión por el momento en que aparece. Las nevadas extraordinarias registradas en la Cordillera modificaron por completo el escenario hídrico provincial.
A comienzos de septiembre, el director de Hidráulica, José María Ginestar, informó que las mediciones indicaban un promedio cercano a tres metros de nieve acumulada en alta montaña.
Días después, el secretario de Recursos Hídricos, David Devia, anticipó que el escurrimiento del río San Juan estará por encima de su promedio histórico, cercano a los 2.000 hectómetros cúbicos, aunque todavía se aguardaba el pronóstico hídrico definitivo.
Las proyecciones oficiales conocidas hasta ahora incluso contemplan que Caracoles, Punta Negra y Ullum puedan alcanzar altos niveles de almacenamiento entre diciembre y enero, una situación que no se producía de manera sostenida desde hace aproximadamente una década.
Paralelamente, productores vitivinícolas ya comenzaron a discutir cuánto de esa mayor disponibilidad debería trasladarse a la distribución para riego.
Más agua, más riesgo
La abundancia, sin embargo, también obliga a mirar la infraestructura. Un canal preparado para transportar determinado caudal puede enfrentar problemas cuando aumenta significativamente el volumen; una compuerta deteriorada puede dificultar la regulación y un partidor que no opera correctamente reduce capacidad para derivar el agua hacia distintos sectores de la red.
Por eso, en términos operativos, la herrería de Hidráulica tiene una función que durante un año excepcional adquiere mayor importancia: reparar y acondicionar estructuras metálicas que permiten abrir, cerrar, regular y distribuir caudales. La nueva licitación no significa por sí sola que toda la infraestructura quede preparada, pero asegura insumos para realizar intervenciones sobre algunos de sus componentes más sensibles.
La Provincia, además, viene desarrollando otras acciones. Durante abril Hidráulica puso en marcha un amplio programa de monda de canales, mientras que desde agosto el Gobierno comenzó a intervenir cauces y reforzar márgenes en zonas como Jáchal y Calingasta. El Comité Provincial de Respuesta ante Emergencias también está coordinando con los municipios limpieza de cauces y medidas preventivas frente a las posibles crecidas del verano.
Una prevención necesaria
Existe una precisión importante: el pliego de la Licitación 0024/2026 no dice que la compra haya sido convocada específicamente por la emergencia que podría provocar el próximo deshielo.
Formalmente se trata de adquisición de materiales para mantenimiento general. Vincularla directamente con el COPRE o presentarla como una contratación de emergencia iría más allá de lo que establece la documentación publicada.
Pero el calendario le otorga relevancia. Las ofertas se abrirán el 1 de octubre y, a partir de allí, todavía deberán desarrollarse la evaluación, adjudicación, provisión de materiales y finalmente las reparaciones.
Con los mayores caudales esperados para el verano, el verdadero indicador será cuánto de ese mantenimiento logra estar terminado antes de que llegue el momento de mayor exigencia para la red.
Ese es probablemente uno de los puntos centrales del escenario que enfrenta San Juan. Después de tantos años de sequía, parte de la infraestructura deberá volver a operar con caudales que no recibía desde hace mucho tiempo.
Una red diseñada para transportar agua no queda automáticamente preparada para hacerlo simplemente porque vuelva a haberla.
El cambio de escenario
El Gobierno provincial ya trabaja sobre esa hipótesis. El ministro de Hacienda, Roberto Gutiérrez, confirmó a comienzos de septiembre que se analizaba reservar recursos para afrontar eventuales contingencias vinculadas con el escenario hídrico extraordinario, mientras el COPRE avanzaba con planificación preventiva.
También existe un riesgo adicional: el agua proveniente del deshielo puede coincidir con un verano de mayores precipitaciones. Municipios y organismos provinciales comenzaron por eso a limpiar acequias, desagües y cauces ante la posibilidad de tormentas intensas y crecientes.
San Juan enfrenta así una paradoja inédita respecto de los últimos años: debe seguir pensando estratégicamente como una provincia sometida a sequías prolongadas, pero prepararse operacionalmente para varios meses en los que el problema podría ser el exceso de agua.
Especialistas de la UNSJ y del Instituto del Agua de la Universidad Católica de Cuyo vienen advirtiendo precisamente que una temporada excepcional no elimina el problema estructural y que parte del desafío será conservar y administrar mejor ese recurso para los próximos ciclos secos.
Por qué es importante
La licitación por $90,5 millones es pequeña frente al conjunto de obras que demanda el sistema hídrico sanjuanino, pero toca una infraestructura esencial. Canales limpios, compuertas operativas y sistemas de distribución reparados serán la primera línea para administrar el agua que baje de la Cordillera.
El cambio climático y la extrema variabilidad de los últimos años agregan otra enseñanza: la infraestructura hídrica ya no debe estar preparada solamente para repartir poca agua. También necesita capacidad para responder cuando llega mucha.
En ese sentido, el llamado de Hidráulica puede interpretarse como una pieza de un operativo mucho mayor. La pregunta decisiva no será cuánto nieve acumuló finalmente la Cordillera, sino si San Juan consigue tener lista su infraestructura antes de que esa nieve se transforme en agua.
Mineria & Desarrollo