2026-08-28

Argentina, Chile, Perú y Bolivia firman acuerdo para garantizar el suministro global de minerales estratégicos

Autoridades de los cuatro países encabezaron firma de comunicado conjunto para promover el desarrollo sostenible, la cooperación técnica y la inversión responsable en minerales considerados estratégicos, con foco en posicionar a la región como un socio confiable en el suministro a niveal mundial de recursos y metales para la transición energética.

Las máximas autoridades mineras de Argentina, Chile, Bolivia y Perú firmaron este viernes declaración conjunta sobre minerales estratégicos. El encuentro, celebrado en Santiago, la capital chilena, busca promover el desarrollo sostenible, la cooperación técnica y la atracción de inversiones responsables. Con esta alianza, los cuatro países buscan consolidar al Cono Sur como un proveedor de recursos minerales confiable frente a la demanda global de descarbonización, electromovilidad e inteligencia artificial.

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La oportunidad adquiere un matiz particular para la minería de cobre, donde el bloque regional está llamado a liderar de manera indiscutible. Según destacó el secretario de Minería de Argentina, Luis Lucero, el país formará parte de la región que generará más de la mitad del cobre de todo el planeta. Esto se ve respaldada por una geología excepcional y una trayectoria de paz regional inusual en el panorama internacional, lo que sitúa a la región ante una oportunidad histórica e intergeneracional con proyectos mineros que pueden perdurar entre 50 y 70 años.

El dinamismo del cobre se refleja ya en importantes anuncios de financiamiento. Recientemente, McEwen Copper alcanzó un nuevo financiamiento por 240 millones de dólares para avanzar en el emblemático proyecto Los Azules en San Juan. Asimismo, la gigante Rio Tinto concretó una inversión estratégica de 15 millones de dólares en Mogotes Metals para sumarse formalmente al proyecto Filo Sur, en el distrito Vicuña, consolidando la tendencia de las grandes corporaciones por asegurar posiciones en territorio argentino.

En ese sentido, la minería argentina experimenta una aceleración de inversiones sin precedentes impulsada por incentivos normativos. El sector ya ha presentado propuestas de inversión por un total de 39.000 millones de dólares bajo el nuevo Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Estas cifras confirman que el país está transformando rápidamente su potencial geológico en proyectos concretos de cobre y litio, posicionándose de forma estratégica en complementariedad con el gigante minero chileno.

A esto se suma el relevamiento del propio mapa de uranio del país, que da cuenta de unas 33.650 toneladas distribuidas en siete proyectos clave, lo que amplía significativamente el portafolio de recursos disponibles para la transición energética global y subraya la riqueza geológica de la que habló el secretario Lucero.

El biministro de Economía y Minería de Chile, Daniel Mas, advirtió sobre la enorme presión que enfrentarán las cadenas de suministro globales, proyectando que la transición energética y la inteligencia artificial requerirán entre un 400% y un 600% más de minerales críticos durante la próxima década. Bajo esta premisa, Mas instó a posicionar a la región no solo como un competidor comercial, sino como el proveedor más confiable, sostenible y competitivo de estas materias primas clave, argumentando que las decisiones del Cono Sur incidirán de forma directa en la seguridad y estabilidad global.

En la vereda del litio, el "oro blanco" de la transición, la cooperación regional se vuelve indispensable para optimizar las cadenas de valor. Desde Bolivia, el viceministro de Política Minera, Regulación y Fiscalización, Walter Landívar, enfatizó que el principal desafío de su país no radica únicamente en aumentar los niveles de extracción o exportación, sino en transformar estos recursos en oportunidades de valor agregado, desarrollo productivo y bienestar social para la población.

El ministro de Energía y Minas de Perú, Guillermo Shinno, coincidió en que los recursos naturales deben estar estrictamente al servicio de un desarrollo inclusivo y competitivo. Shinno argumentó que los minerales estratégicos deben actuar como instrumentos dinámicos para cerrar brechas sociales y económicas dentro de las comunidades locales, promoviendo para ello una minería moderna, integrada y basada en la construcción de sólidas relaciones de confianza mutua.

La declaración conjunta no surge del vacío, sino que capitaliza y formaliza esquemas de integración bilateral preexistentes en la región. El nuevo entendimiento multilateral toma como referencia directa la Comisión Administradora del Tratado de Integración y Complementación Minera entre Chile y Argentina, reactivada con fuerza este año, así como el Memorando de Entendimiento sobre Asuntos Mineros que Chile suscribió con Perú en el año 2025.

Chile, por su parte, visualiza esta alianza no solo desde la extracción directa de recursos, sino como una plataforma de exportación tecnológica. De acuerdo con datos oficiales provistos por el biministro Mas, las exportaciones de bienes y servicios chilenos para la minería dirigidas hacia Argentina, Bolivia y Perú son sustancialmente mayores que sus propias exportaciones de minerales, sextuplicando a estas últimas. El objetivo chileno es lograr que sus proveedores, tecnólogos y personal especializado transiten fluidamente por toda la región.

No obstante, el camino de la integración también debe sortear significativos desafíos internos y regulatorios en cada país. Mientras Chile busca proyectar su liderazgo regional en la exportación de servicios mineros, su propia industria doméstica ingresa en días sumamente decisivos marcados por una agenda compleja de permisos ambientales, fiscalizaciones y tensiones laborales que presionan el ritmo habitual de las operaciones mineras en ese país.

La creación de capital humano se perfila como un pilar fundamental para sostener esta visión integrada a largo plazo. Para responder a estas demandas de formación especializada en geología, fiscalización y políticas públicas, surgen iniciativas académicas estratégicas en la región. 

Finalmente, el éxito de este ambicioso acuerdo multilateral requerirá una activa articulación financiera. Los cuatro gobiernos firmantes se han comprometido a promover de forma conjunta la búsqueda de apoyo técnico y financiero ante organismos multilaterales. Asimismo, se buscará el diseño de convocatorias que faciliten la participación de consorcios públicos y privados en proyectos de innovación, investigación y fortalecimiento de las instituciones mineras de la región.

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La firma de esta declaración en Santiago podría marcar un punto de inflexión para la minería sudamericana. En un mundo fragmentado, el Cono Sur tiene la oportunidad histórica de presentarse ante los mercados globales como un bloque cohesionado y responsable. El desafío inmediato consistirá en traducir estas declaraciones de intenciones en políticas públicas efectivas que equilibren la atracción de capitales con el desarrollo local, el cuidado ambiental y la tan anhelada agregación de valor. 

 

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