Manuel Viera: "La ingeniería debe diseñarse de acuerdo con las necesidades del país"
¿Qué hace una compañía de ingeniería cuando la tecnología le permite saltar directo a la automatización total, pero el país necesita que esos proyectos generen empleo? Manuel Viera, CEO de Metaproject Group, da una respuesta: Argentina no parte de cero, tiene un vecino con casi doscientos años de experiencia minera y podría arrancar sus proyectos con plantas ya automatizadas y robotizadas, pero eso no significa que deba hacerlo. Mientras los yacimientos argentinos mantengan leyes altas, la ecuación económica no obliga todavía a robotizar como en Chile, donde leyes más bajas y la necesidad permanente de bajar costos empujaron a las grandes compañías hacia la automatización. La ingeniería, dice Viera, debe diseñarse de acuerdo con las necesidades del país y eso depende de que los gobiernos provinciales y el nacional, que necesitan generar empleo, definan políticas claras antes de que esa ecuación cambie, pero sin llevar a que eso signifique poner piedras en el camino para que las empresas desarrollen los proyectos.
La lectura llega en el momento en que Metaproject Group, la compañía chilena de ingeniería, inaugura oficialmente su filial argentina en San Juan de la mano de la empresaria argentina Teresa Cristaldo como socia directora.
Manuel Viera Flores, CEO del grupo, encabeza la avanzada. Su perfil no es menor para entender la apuesta: doctorado en Economía Minera, más de 35 años de trayectoria en el sector, profesor de pre y posgrado en las principales universidades chilenas. Preside además la Cámara Minera de Chile, cargo desde el cual ha sido una voz activa en los debates regulatorios del sector.
El apellido Viera tiene, además, un peso propio en la minería chilena que excede a Manuel. Su hija, Dominique Viera Peñailillo, es vicepresidenta de Operaciones de Metaproject Group y presidió la Asociación de Proveedores Industriales de la Minería (Aprimin), además de haber sido fundadora y expresidenta de Mininnova y directora de la Asociación de empresas Consultoras de Ingeniería de Chile.
La oferta concreta que trae Metaproject a San Juan, y desde ahí espera llegar a todas las regiones mineras, tiene varios frentes. Además de los 34 años de ingeniería conceptual, básica y de detalle, la empresa anuncia inversión en un laboratorio químico y metalúrgico propio para dejar de enviar muestras al exterior. Aclaran que la empresa funcionará como una compañía argentina con socio chileno que no solo presta servicios de ingeniería, sino que busca asociarse con laboratorios y proveedores locales.
-Son la avanzada y el modelo de lo que debería ser el trabajo conjunto entre Argentina y Chile en el desarrollo de proveedores. ¿Cómo se están preparando para eso?
-Nosotros creemos mucho en Argentina y, en general, en San Juan, porque va a ser el hipocentro del cobre y de muchos otros metales. Por eso hemos decidido cruzar la cordillera y aportar 33 o 34 años de experiencia, no solamente en proyectos desarrollados en Chile, sino también en distintos lugares del mundo. Con eso queremos hacer un matrimonio intelectual entre profesionales argentinos y chilenos. Además, vamos a invertir en un laboratorio y en un centro de investigación minero-metalúrgico, con laboratorio químico y geotécnico, para que todos los análisis químicos, de mecánica de suelos y geología se queden en la zona y no tengan que seguir enviándose, como ocurre actualmente, por ejemplo, a Canadá. Estamos muy contentos porque, además de que nos une la cordillera, también nos une la historia. El prototipo de minería es prácticamente igual en todas partes.
-Una de las expectativas es que las empresas chilenas no solo lleguen con experiencia, sino también con inversión, infraestructura y especialización. Además, ustedes vienen con una socia argentina que conoce bien el contexto local.
-Sí, ese es justamente nuestro modelo de negocios. Por ejemplo, en el caso de Mendoza, que está muy cerca, ya es una ciudad grande; si uno le incorpora la minería, nuestros cálculos indican que podría aportar inicialmente entre uno y un punto y medio al Producto Bruto Regional. Cuando gran parte de los proyectos estén en producción, dentro de quince o veinte años, ese aporte podría llegar a tres puntos del PIB regional. Eso es importante porque la minería es un gran encadenamiento productivo: no solamente es un motor económico, sino que arrastra a muchos otros sectores. Nosotros estamos trayendo un modelo de negocios que tiene que ver con la agrominería. La minería va a tener agua, probablemente proveniente del Pacífico, que recibe un tratamiento hasta quedar potable y también puede servir para los grandes viñedos, para la agricultura y para muchas otras actividades. La minería puede aportar agua, energía barata y también capacitar a las comunidades para mejorar su producción agrícola. Perú ya está haciendo esto y Chile también. Es realmente una maravilla ver un rajo abierto rodeado de agricultura y observar que las comunidades están felices porque sienten que la minería les está agregando valor. La idea no es entregar dinero a las comunidades, sino que exista valor agregado, que las comunidades sientan que la riqueza también llegó a ellas. Ese es el modelo que estamos trayendo, y eso es lo que llamamos minería planetaria: respeto irrestricto por la naturaleza y por los seres vivos. Nosotros vamos a constituir una empresa argentina, con un socio chileno. A través de esa empresa vamos a invertir en este laboratorio químico y minero-metalúrgico, vamos a generar empleo y también vamos a invertir en producir y explotar determinados minerales. Además, contamos con un private equity que nos permite aportar dinero fresco cuando sea necesario.
-En Mendoza, especialmente, muchas veces se plantea la minería y el agro como actividades incompatibles. Usted sostiene exactamente lo contrario.
-Por supuesto, eso es justamente lo que ocurre. Si usted une el agro con la minería, que son dos sectores primarios de la economía, no le quepa la menor duda de que ambos se potencian sin ningún inconveniente. No van a competir por el agua; al contrario, son aliados. Hoy, en el norte de Chile, ya se producen muchas cosas gracias a esa integración. Nosotros queremos sumar un centro de investigación donde vamos a trabajar con bacterias y distintos desarrollos científicos para mejorar el crecimiento de la fruta, de las uvas y de los viñedos. Por eso ya no hablamos solamente de un centro de investigación minero-metalúrgico, sino de un centro de investigación agrominero. Lo que queremos es que Chile y Argentina, los dos países del fin del mundo, puedan transformarse en un modelo para el resto del mundo.
-Metaproject es conocida como una empresa de ingeniería, pero por lo que describe, hoy el grupo va mucho más allá. ¿La idea es que el proveedor minero evolucione y participe más activamente dentro del ecosistema?
-Es correcto. Metaproject es un holding de empresas. La mayoría la conoce por la empresa de ingeniería y construcción, pero además tenemos una dirección de investigación donde usamos mucha inteligencia artificial. También estamos evaluando invertir en una planta para reciclar neumáticos mineros y transformarlos en energía eléctrica mediante procesos con ozono; todo ese conocimiento queremos llevarlo también a Argentina. Por eso hoy hablamos de Metaproject Group. En Perú, por ejemplo, probablemente esa planta se instale en Moquegua, donde existe un importante polo minero. Da gusto ver que las comunidades vibran con la minería porque perciben que la riqueza realmente les llega: hablamos de becas para los hijos de las comunidades, de caminos, de escuelas, de infraestructura. La idea no es entregar dos millones de dólares por año para que después nadie sepa qué ocurrió con ese dinero, sino que las comunidades vean obras concretas y una mejora real en su calidad de vida. Ese modelo ya lo hemos aplicado en Perú con muy buenos resultados. También estamos impulsando el turismo minero, llevando a las comunidades a conocer las operaciones para que entiendan cómo funciona la minería, el esfuerzo que implica y los beneficios que genera para la región y para el país.
-La empresa también puede transformarse en un ejemplo de lo que debería ser un proveedor minero en Argentina: empresas que entiendan que forman parte de un ecosistema global y que trabajar para la minería abre oportunidades en otros países.
-Ese es un punto muy importante. La minería comenzó mucho antes que el desarrollo de proveedores de clase mundial. Hoy los proveedores argentinos tienen que correr: deben certificarse bajo las mejores prácticas internacionales, y la seguridad siempre será fundamental. Además, los grandes proyectos argentinos estarán en la alta cordillera y todavía no existe experiencia suficiente trabajando en esas condiciones. Ahí es donde probablemente podemos hacerles la vida más fácil. Hoy ya se puede ver el efecto del cambio climático incluso en yacimientos cercanos: en Caserones, del lado chileno, frente a La Rioja, cayeron casi tres metros de nieve, y eso implica que todo ese yacimiento quedó parado, sin poder producir, porque hay que esperar a que la nieve se derrita o despejarla. La cordillera no tiene límites: va a nevar tanto para Chile como para esos grandes megaproyectos argentinos, y eso exige formar profesionales especializados en alta montaña, algo que todavía no se está haciendo. Todo eso queremos conversar con las universidades, con cursos y capacitaciones que construyan ese círculo virtuoso que necesita la minería. También creemos que es muy importante incorporar más mujeres a la industria: Chile hoy tiene un 24,1% de participación femenina en minería y, en Minera Escondida, ya trabajan cerca de un 45% de mujeres; Codelco también está avanzando muy fuerte en ese aspecto. Lo importante es comenzar de manera realista y ordenada. Gracias a la experiencia que hemos acumulado, incluso el Banco Mundial nos ha contratado para desarrollar manuales y programas de capacitación destinados a distintos países de Centroamérica y otras regiones que todavía no tienen una tradición minera desarrollada.
-¿Las compañías mineras también valoran más a proveedores como Metaproject a partir de ese modelo de trabajo?
-Por supuesto. Argentina tiene muchas ventajas: primero, tiene un vecino con casi doscientos años de experiencia minera y que hoy es campeón mundial del cobre. Además, ustedes dentro de unos veinte años podrían estar produciendo entre dos y dos millones y medio de toneladas de cobre, por lo que no van a partir de cero, sino que en una escala de 1 a 10 van a partir en 6 o 7. Eso significa que seguramente los diseños de ingeniería van a partir con plantas automatizadas, robotizadas y con toda la tecnología disponible. Pero ahí también hay que tener cautela: tanto los gobiernos regionales como el Gobierno nacional necesitan generar empleo, y la ingeniería hay que hacerla acorde con lo que el país necesita. Eso es relativamente importante. Como Argentina tiene buenas leyes minerales, todavía no necesita tanta automatización para bajar costos; en Chile, en cambio, la automatización es una necesidad porque las leyes son más bajas y hay que reducir costos para seguir siendo competitivos. Esa es la gran diferencia. También hay que tener políticas claras de seguridad y sustentabilidad que permitan que la minería crezca de manera ordenada; muchas de las políticas que hoy existen en Chile perfectamente pueden servir de base para Argentina. Nosotros, como Metaproject Group, también nos estamos instalando en Toronto porque estamos llevando distintos proyectos para conseguir financiamiento. Una de nuestras fortalezas es que contamos con profesionales certificados como Qualified Persons, capaces de certificar recursos y reservas y elaborar documentos bancables; también realizamos valorizaciones económicas de propiedades mineras para que sus dueños puedan venderlas a un precio justo, no regalarlo, pero tampoco pasarse y cobrarlo más de la cuenta. Mi recomendación es comenzar con humildad y aprovechar el ecosistema que hoy tiene Argentina. El RIGI, a mi modo de ver, es una herramienta muy importante -yo incluso escribí columnas destacándolo- porque entrega reglas claras durante treinta años e invariabilidad tributaria, que es exactamente lo que busca un inversionista; por eso las inversiones llegaron muy rápidamente. Ahora bien, hoy muchos inversionistas están observando qué ocurrirá el próximo año con las elecciones, y eso puede transformarse en un factor que retrase este ecosistema tan valioso que hoy tiene Argentina.
-¿Cuánto pesa quién está al frente de un país y qué importancia tienen las reglas de largo plazo, como el RIGI, para atraer inversiones mineras?
-Lo primero que mira un inversionista son reglas claras a lo largo del tiempo. El RIGI lo tiene. En segundo lugar, que las instituciones funcionen. En tercer lugar, que la corrupción esté relativamente controlada. Y, en cuarto lugar, que todo el tema relacionado con las comunidades y la sustentabilidad también esté relativamente regulado. Eso significa que el país pueda proveer todas las instancias para que un inversionista se sienta tranquilo, sabiendo que su plata está asegurada. Pero hay algo muy importante que Chile no ha tenido: cada vez que cambia un gobierno aparece una nueva reforma tributaria. Llegamos a tener una carga tributaria cercana al 48% para la minería, y eso no le sirve a nadie. Yo creo que, si a la minería se la deja trabajar tranquila, con reglas claras, instituciones sólidas y estabilidad jurídica y tributaria, no le quepa la menor duda de que Argentina, dentro de diez o quince años, va a ser otra. Va a entrar mucho dinero al país, y esperamos que ese dinero se reinvierta en la sociedad. Hospitales, escuelas, infraestructura, caminos, puentes, puertos y aeropuertos. Eso es lo que realmente se requiere. Incluso ya escuché que en algunas provincias están pensando en incorporar nuevos royalties; yo diría: primero dejen que la minería empiece a desarrollarse y después discutan nuevos impuestos.
-Muchas veces se pone el foco únicamente en las regalías que deja la minería y no en el resto del impacto económico. Hace poco estuve en Exponor, en Antofagasta. Uno se da cuenta de que la gente tiene poder adquisitivo, que tiene dinero en el bolsillo.
-Es un buen modelo. Hoy la minería aporta más de un tercio del Producto Interno Bruto regional y, si se consideran todos los encadenamientos, llega cerca del 70%. Antofagasta vive de la minería. Es una ciudad de unas seiscientas mil personas, pero todos los días llegan entre quince y veinte vuelos vinculados con la actividad minera, lo que mueve aerolíneas, hoteles, turismo, comercio y servicios. Además, solamente el personal que rota por turno representa alrededor de doscientas mil personas; por eso incluso tuvieron que distribuir los cambios de turno en distintos días de la semana, porque un solo aeropuerto no alcanzaba para absorber todo ese movimiento. Donde llega la minería, llega el desarrollo.
-Comunicar mejor. ¿Cree que ese sigue siendo uno de los grandes desafíos?
-Sí, absolutamente. Espero y confío en que las autoridades comprendan cada vez más la importancia que tiene la minería. Creo que lo primero que hace falta es un plan estratégico de comunicación social. Hoy las empresas mineras están cometiendo un error: se están encerrando entre cuatro paredes a desarrollar proyectos sin comunicarle a la sociedad cuáles son los beneficios que puede generar la minería. Ese trabajo tiene que hacerse en conjunto, como una alianza público-privada, donde el Gobierno asuma un rol activo y las empresas también, desarrollando campañas junto con las comunidades para que la gente conozca realmente los beneficios de la actividad. Porque si de los proyectos avanzan de espaldas a las comunidades y de espaldas a la sociedad, van a tener problemas.
-Quiero volver a un punto técnico que mencionó. Teniendo en cuenta las leyes del mineral que tiene Argentina y que muchos proyectos son greenfield, ¿conviene avanzar tan rápido hacia la automatización?¿Cómo se maneja eso?
-Ese va a ser un poco difícil, que va a depender mucho del diálogo entre las comunidades, las autoridades y los ejecutivos de las compañías, porque le aseguro que empresas como Lundin, BHP, Rio Tinto, Glencore y todas las grandes mineras van a querer partir operando con los menores costos posibles, y eso significa robotización, automatización y centros integrados de operación. Perfectamente podría existir un centro integrado en la ciudad de Mendoza controlando una planta ubicada en la cordillera; eso va a ocurrir. Lo importante es que el gobierno provincial defina políticas claras, que puede establecer objetivos de contratación de mano de obra local o de participación de proveedores regionales, y que tienen que comenzar a estudiarse desde ahora. Porque si no existen esas políticas, las empresas harán el negocio que ellos saben hacer: reducir costos.
-Pero también hay que encontrar un equilibrio: hoy existen leyes de compre local con porcentajes muy altos de contratación de mano de obra que muchas empresas, aun queriéndolo, no llegan a cumplir.
-Exactamente, por eso hay que ser realistas. Hay que formar técnicos, electromecánicos, operadores. Piense que hoy Argentina no tiene experiencia operando un molino SAG de treinta metros de diámetro, ni con muchos de los equipos que utilizarán estos grandes proyectos. Entonces eso es partir poniéndole piedras en el camino a las empresas. Por eso, creo durante algunos años, será necesario traer esa experiencia desde otros países y colocarla al lado de los profesionales argentinos para que aprendan. Brasil hizo exactamente eso: cada extranjero trabajaba junto a un brasileño para transferir conocimiento, y ese puede ser un muy buen modelo para Argentina. Es un tema sobre el que tanto los gobiernos provinciales como los ministerios de minería de San Juan o Mendoza deberían comenzar a trabajar desde ahora, porque esto es igual que un equipo de fútbol: si le falta un centrodelantero y no lo encuentra en su plantel, tiene que salir a buscarlo. En minería pasa exactamente lo mismo. Con los grandes camiones CAEX de trescientas toneladas, y con los futuros camiones autónomos de quinientas toneladas que ya operan en otros países, la pregunta es: ¿dónde están hoy esos especialistas en Argentina? Por eso ya deberían estar capacitándose junto a fabricantes como Caterpillar, Komatsu y otros grandes proveedores. Se habla mucho de los yacimientos que son muy buenos, pero todavía falta lo más importante: la mano de obra calificada.
-Eligieron a San Juan como primera escala de Metaproject en Argentina porque hoy concentra el mayor desarrollo minero del país. ¿Qué puede aportar la empresa al ecosistema sanjuanino y, desde ahí, al resto de Argentina?
-Hay distintas áreas. Primero, desde la ingeniería, aportamos treinta y cuatro años de experiencia: hemos desarrollado proyectos en etapa conceptual, básica y de detalle, y sabemos cómo diseñar un yacimiento del futuro, sustentable, rentable y alineado con los principios de la minería planetaria. En segundo lugar, queremos exportar esa experiencia y transferirla a las empresas y proveedores locales para que, en el corto plazo, sean ellos quienes tomen el control del desarrollo minero. También vamos a traer inversiones. La minería cambia todos los días y requiere consultores de clase mundial; Chile tiene una experiencia muy importante en geotecnia, mecánica de rocas y geología estructural. Cuando cambia el tipo de roca, cambia su dureza; si cambia la dureza, cambian las leyes del mineral y también los procesos de recuperación. Nosotros ya hemos aprendido a manejar esas variables mediante mezclas, planificación y manejo de stock, de manera que la planta no sufra tanto los vaivenes. Además, MetaProject Argentina será una empresa argentina con un socio chileno. No venimos solamente a vender servicios, queremos capacitar, realizar cursos, trabajar junto a las universidades y formar a los técnicos que en el futuro tomarán el control de la minería argentina. Hoy uno de los grandes desafíos es que todavía faltan centros de investigación, laboratorios químicos y metalúrgicos donde realizar pruebas metalúrgicas; muchos análisis todavía deben enviarse al exterior, lo que significa una fuga de divisas. Hemos conversado incluso con algunos laboratorios locales que quieren asociarse con nosotros. Nuestra idea no es desplazarlos ni competir con ellos, sino incorporarlos y ayudarlos a crecer para que ese conocimiento y ese trabajo permanezcan en la región. Además, también vamos a invertir en exploración, incorporando tecnologías de exploración satelital y distintas herramientas que hoy forman parte del desarrollo moderno de la minería.