2026-07-30

De La Coipita a Mendoza: ¿Teck suma una nueva escala sobre el cinturón cuprífero cuyano?

La compañía canadiense ya explora cobre en San Juan y ahora considera participar de la agenda minera mendocina. La visita permitió conocer el potencial geológico, el marco regulatorio y la evolución de una provincia que busca reconstruir su cartera de proyectos metalíferos.

Teck Resources no llegó a Mendoza desde una oficina corporativa en Canadá. Llegó desde La Coipita, el proyecto de cobre que explora en el departamento sanjuanino de Calingasta, una zona que forma parte del cinturón cuprífero andino donde también se ubican proyectos como PSJ, en Uspallata. Esa continuidad geológica convierte la presencia de la compañía en Mendoza en parte del recorrido que una de las mayores mineras del mundo viene realizando sobre uno de los principales corredores cupríferos de Argentina.

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Ubicada en el puesto 25 del ranking de las 50 empresas mineras más valiosas del mundo elaborado por Mining.com, Teck opera activos de cobre como Quebrada Blanca y Carmen de Andacollo, en Chile; Highland Valley Copper, en Canadá; y participa en Antamina, en Perú. Al mismo tiempo, mantiene una estrategia activa de exploración destinada a incorporar nuevos proyectos mediante acuerdos con compañías junior, una combinación que la diferencia de otras grandes productoras enfocadas exclusivamente en la operación de minas.

La visita difundida esta semana tampoco fue la primera presencia reciente de Teck en Mendoza. En mayo, la compañía participó de Argentina Rocks 2026 con un stand institucional. Andrés Castillo, gerente de Exploraciones (que ahora integró la delegación recibida por el gobernador Alfredo Cornejo), estuvo presente durante la feria e integrantes de su equipo participaron como expositores en las actividades técnicas dedicadas a la exploración minera. La participación pudo permitir a la compañía tomar contacto con el escenario exploratorio mendocino varios meses antes de la nueva reunión con las autoridades provinciales que se concretó esta semana. Por ejemplo, en esa misma feria, Impulsa Mendoza, la estatal mendocina, mostró y difundió el potencial de los proyectos que están en la carpeta minera provincial.

Además, en conversaciones dentro del sector todos reconocen que constantemente hay profesionales con vínculos con la canadiense que suelen consultar por proyectos mendocinos, desde los históricos y más conocidos, hasta los que de a poco comienzan a aparecer en carpeta.

En ese contexto, esta semana el gobernador Alfredo Cornejo recibió a representantes de la empresa junto con la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, y el director de Minería, Jerónimo Shantal. Por parte de Teck participaron Andrés Castillo, gerente de Exploraciones; Giovanna Beratto, directora de Asuntos Corporativos, y otros integrantes del equipo regional.

Durante el encuentro, la provincia presentó su potencial geológico, el marco regulatorio vigente, la infraestructura disponible y el estado de los proyectos de exploración que hoy conforman la nueva cartera minera mendocina.

Sin embargo, el principal interés de la visita trasciende la agenda oficial. También permite analizar cómo una compañía productora de cobre incorpora nuevos proyectos a su cartera y qué condiciones suele encontrar antes de decidir inversiones de mayor escala.

Una major que también va por la exploración

Tenemos claro que las grandes compañías mineras suelen asociarse con operaciones de clase mundial y cientos de miles de toneladas de producción anual. Teck responde plenamente a ese perfil. Pero los hechos también demuestran que su estrategia de crecimiento no depende únicamente de las minas que ya produce.

La compañía mantiene una política activa de exploración y de incorporación de nuevos proyectos mediante acuerdos con empresas junior con exploraciones tempranas, un mecanismo que se va ampliando entre las compañías grandes en estas etapas dados los nuevos escenarios por la necesidad de minerales críticos.

Igualmente, por ahora la mayoría de las major no se ocupa de descubrir nuevos yacimientos y la estadística indica que aún suelen  incorporarse (en su mayoría) cuando un proyecto ya generó suficiente información geológica para reducir parte de la incertidumbre exploratoria y se comienzan a justificar campañas de inversión mucho más intensivas. Por eso, el caso de La Coipita puede ser un buen antecedente respecto a las pretensiones mendocinas de una posible llegada de Teck en el futuro, más temprano que tarde.

La Coipita como caso de estudio

La Coipita representa uno de los ejemplos más recientes del modelo que estamos mencionando en Argentina. El proyecto fue desarrollado inicialmente por AbraSilver, que durante varios años avanzó con campañas de muestreos geoquímicos, estudios geofísicos y la construcción de un modelo exploratorio que permitió identificar los primeros blancos de perforación.

Cuando Teck decidió incorporarse mediante un acuerdo de earn-in, La Coipita todavía era un proyecto donde no había una campaña intensiva de perforación. Sin embargo, el proyecto ya había recorrido una parte importante del camino necesario para reducir el riesgo geológico inicial.

La información generada hasta ese momento permitió delimitar sectores prioritarios, construir un modelo geológico e identificar el objetivo Yaretas como uno de los primeros blancos de perforación. Sobre esa base, Teck decidió asumir el financiamiento de la siguiente etapa del proyecto.

El acuerdo establece que la compañía canadiense podrá adquirir hasta el 80% de participación en La Coipita mediante una inversión escalonada. Como condición principal deberá destinar US$20 millones a trabajos de exploración durante un período de cinco años, además de realizar pagos en efectivo y aportes de capital a AbraSilver en distintas etapas del convenio. Cumplidas esas condiciones, ambas compañías conformarán una sociedad conjunta en la que Teck controlará el 80% del proyecto y AbraSilver conservará el 20% restante.

La evolución posterior permite entender el alcance de esa apuesta. El primer programa ejecutado por Teck comenzó en 2024 con aproximadamente 2.600 metros distribuidos en cuatro perforaciones. Esa campaña concluyó con cinco pozos y 2.476 metros perforados, acompañados por nuevos estudios geofísicos, cartografía geológica y muestreos de superficie.

Durante 2025 la compañía amplió el programa con 3.523 metros adicionales, mientras que la campaña de 2026 elevó el total acumulado a más de 11.000 metros distribuidos en 19 perforaciones, con una inversión superior a US$23 millones.

La secuencia muestra con claridad cómo suele funcionar este tipo de acuerdos dentro de la industria. AbraSilver asumió el riesgo inicial de construir el modelo geológico y reducir la incertidumbre exploratoria. Teck ingresó cuando ese trabajo alcanzó un nivel suficiente para justificar una inversión mucho mayor y acelerar el desarrollo del proyecto.

Ese detalle resulta especialmente relevante porque resume una práctica que crece más dentro del espectro minero a medida que aumenta la demanda de mineral y se teme por un déficit. Las majors no esperan que un proyecto llegue a la etapa de prefactibilidad, sino que buscan incorporarse cuando la exploración ya generó evidencia suficiente para respaldar una apuesta de largo plazo.

Una historia que tuvo aprendizaje en Mendoza

Cuando Teck decidió incorporarse a La Coipita tampoco eligió una compañía exploradora sin antecedentes. Su socio fue AbraSilver Resource Corp., una empresa canadiense que en los últimos años consolidó una posición relevante dentro de la minería argentina a partir del desarrollo de Diablillos, en Salta. El proyecto se convirtió en uno de los mayores depósitos de plata sin desarrollar del país y uno de los activos de plata y oro más importantes de Sudamérica. De hecho, es uno de los proyectos que ya cuenta con RIGI aprobado.

Ese crecimiento permitió a AbraSilver ampliar su estrategia exploratoria y sumar nuevos activos de cobre, entre ellos La Coipita. Sobre ese proyecto, la compañía avanzó durante varios años y sobre esa base técnica que, en 2024, Teck firmó un acuerdo de earn-in para adquirir hasta el 80% del proyecto mediante un programa de inversiones escalonado.

Andrés Castillo, gerente de exploraciones de Teck 

Pero si miramos con más detenimiento, la historia de los impulsores de los proyectos de AbraSilver también tiene un vínculo con Mendoza. Su Country Manager, Eugenio Ponte, conoce desde hace décadas el potencial del cinturón cuprífero mendocino y su historia familiar con la minería se inició justamente en Mendoza. Mucho antes de que la provincia reanudara la exploración metalífera, en los momentos donde la minería tenía las puertas cerradas, Ponte encabezó el desarrollo del proyecto Cerro Amarillo bajo el alero de Meryllion. Sin embargo, la aplicación de la Ley 7.722 y su filtro político, impidieron que aquel programa exploratorio pudiera desarrollarse, llevando a buena parte de ese equipo a concentrar su actividad en otras provincias argentinas.

Más que establecer una relación directa entre ambos proyectos, esa continuidad refleja otra realidad: el potencial geológico mendocino nunca dejó de ser conocido por quienes trabajan sobre el cinturón cuprífero andino. Durante años, el principal obstáculo para que esa geología volviera a atraer inversiones no estuvo en el subsuelo, sino en un contexto político y regulatorio que limitó el desarrollo de la exploración metalífera. Aunque esos obstáculos no están del todo resueltos, hay otro clima y otro nivel de avance.

La Mendoza que hoy encuentran las grandes mineras

Mientras Teck comenzó a desarrollar su campaña de exploración en San Juan, Mendoza volvió a construir una cartera de proyectos metalíferos que intentan captar la atención de compañías internacionales.

El avance de Malargüe Distrito Minero Occidental, la reactivación de campañas de exploración impulsadas por distintas empresas junior, el desarrollo de PSJ Cobre Mendocino y la presencia sostenida de la provincia en eventos internacionales como PDAC y CESCO Week (dónde representantes de Mendoza ya tuvieron contacto con Teck) forman parte de una estrategia orientada a posicionar a Mendoza dentro del mapa exploratorio argentino.

La reunión mantenida con Teck debe interpretarse dentro de ese proceso. Al mirar el escenario local, y a priori, no representa el anuncio de una inversión ni el desembarco de la compañía en un proyecto mendocino. Representa el acercamiento entre una provincia que vuelve a generar oportunidades de exploración y una empresa acostumbrada a evaluar proyectos cuando alcanzan el nivel de desarrollo que justifica inversiones de mayor escala.

También existe otra posibilidad que no puede descartarse nunca. La industria minera suele manejar con un alto grado de reserva las conversaciones vinculadas con oportunidades, especialmente en un contexto de creciente competencia global por asegurar nuevos proyectos de cobre y otros minerales críticos. Las evaluaciones técnicas, los contactos con titulares de propiedades mineras e incluso las negociaciones preliminares rara vez se hacen públicas mientras permanecen en desarrollo. Por eso, la visita conocida esta semana podría ser apenas una parte visible de un proceso de análisis más amplio o, por el contrario, constituir un primer acercamiento.

El verdadero desafío sigue estando en la exploración

La visita de Teck confirma que Mendoza volvió a aparecer en el radar de una de las principales compañías de cobre del mundo. Sin embargo, el mayor desafío para la provincia no consiste únicamente en atraer el interés de las grandes mineras, sino en generar las condiciones para que existan más proyectos capaces de despertar ese interés.

La principal diferencia que hoy puede encontrar una compañía como Teck entre Mendoza y San Juan no está necesariamente en la geología. El cinturón cuprífero andino atraviesa ambos territorios. La diferencia aparece en el grado de desarrollo de los proyectos disponibles. Mientras San Juan cuenta con una cartera amplia de iniciativas que llevan años acumulando información geológica, campañas de perforación y modelos exploratorios cada vez más robustos, Mendoza todavía carga con las consecuencias de más de dos décadas de escasa actividad exploratoria. La oferta de proyectos con información suficiente para atraer inversiones de gran escala sigue siendo reducida y apenas un puñado registra avances consistentes acordes con los tiempos que exige la exploración minera.

La Coipita también deja una enseñanza en ese sentido. Antes de que Teck decidiera invertir, hubo campañas de mapeo geológico, geoquímica, geofísica y perforaciones financiadas por una compañía junior que asumió el riesgo inicial. Recién cuando esa información redujo la incertidumbre geológica apareció una empresa con la capacidad financiera y técnica para acelerar el desarrollo del proyecto mediante campañas de exploración mucho más ambiciosas.

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Ese es probablemente el desafío más importante para Mendoza. Más que esperar la llegada de nuevas majors, la provincia necesita ampliar su base de compañías exploradoras, generar nuevos descubrimientos y permitir que más proyectos recorran el camino que hoy representa La Coipita. Porque son las junior las que suelen asumir el riesgo de las primeras campañas y son las perforaciones las que, con el tiempo, transforman una anomalía geológica en un proyecto capaz de atraer a empresas como Teck, o a cualquier otra compañía de mediana o gran escala dispuesta a llevar la exploración al siguiente nivel.

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