Jaguar Uranium obtiene aprobación ambiental para explorar casi 60.000 hectáreas en Laguna Salada en Chubut

La compañía canadiense recibió la aprobación de la Evaluación de Impacto Ambiental para el prospecto La Rosada, dentro de su proyecto de uranio Laguna Salada. La autorización comprende seis propiedades por un total de 59.895 hectáreas, equivalentes a cerca del 25% del proyecto, y permitirá realizar mapeo geológico, muestreos geoquímicos, estudios radiométricos y tomografías de resistividad eléctrica. La empresa prevé comenzar los trabajos de campo después de la temporada invernal.
martes 29 de septiembre de 2026 | 0:00hs.

La compañía canadiense Jaguar Uranium obtuvo la aprobación de la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) para el prospecto La Rosada, una de las áreas que integran su proyecto de exploración de uranio Laguna Salada, ubicado en la provincia de Chubut. La autorización fue otorgada por el Ministerio de Ambiente provincial y habilita a la empresa a desarrollar nuevas tareas de exploración sobre una superficie de 59.895,3 hectáreas.

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Según confirmó la empresa, la superficie autorizada representa aproximadamente el 25% de todo Laguna Salada y constituye uno de los principales bloques del proyecto. El permiso comprende seis propiedades mineras: La Rosada, Horqueta 1, Horqueta 2, Horqueta 3, Horqueta 4 y Horqueta 5. En conjunto, las áreas suman casi 60.000 hectáreas y se encuentran dentro del extenso paquete de concesiones que Jaguar controla en el centro-este de Chubut.

La aprobación adquiere importancia dentro del cronograma de la compañía porque permite incorporar a la campaña de campo una zona que hasta ahora contaba con antecedentes de mineralización, pero que todavía no había sido incluida en las estimaciones históricas de recursos del proyecto. La documentación técnica de Laguna Salada identifica a La Rosada como un objetivo de exploración, con presencia de mineralización de uranio tanto en sedimentos superficiales como en las rocas volcánicas del basamento.

De acuerdo con lo informado por la compañía, se prevé comenzar con los trabajos luego de la temporada invernal. El programa contempla muestreos geoquímicos sistemáticos, mapeo geológico de detalle y relevamientos radiométricos, además de estudios de tomografía de resistividad eléctrica destinados a investigar estructuras y antiguos canales fluviales que podrían encontrarse en profundidad. La combinación de estas técnicas permitirá definir nuevos objetivos antes de determinar eventuales etapas posteriores de perforación.

La Rosada, un objetivo diferente dentro de Laguna Salada

Laguna Salada es un proyecto de exploración de escala distrital que comprende aproximadamente 230.000 hectáreas distribuidas en 28 concesiones. Jaguar adquirió indirectamente el proyecto en 2024 y, según la documentación técnica presentada por la compañía, se trata todavía de un activo de exploración: no cuenta actualmente con recursos minerales ni reservas declaradas por Jaguar.

La historia exploratoria del área es anterior a la llegada de Jaguar. En sectores como Guanaco y Lago Seco se realizaron trabajos de superficie que incluyeron miles de zanjas y excavaciones. La documentación técnica señala que esas campañas históricas permitieron identificar mineralización extensa y fueron utilizadas para elaborar una estimación histórica de recursos en 2011. Sin embargo, esos datos no equivalen a una estimación actual de recursos bajo los estándares que utiliza Jaguar en la actualidad.

La Rosada quedó fuera de aquella estimación histórica, aunque trabajos anteriores identificaron mineralización de uranio en el área. Según el informe técnico, el uranio aparece asociado a niveles de caliche y sedimentos, mientras que también se identificó carnotita en fracturas de las rocas volcánicas del basamento. La compañía deberá determinar ahora la continuidad, extensión y características de esa mineralización mediante nuevos trabajos de exploración.

La geología del sector presenta una combinación de unidades volcánicas y sedimentarias. El basamento está compuesto por rocas volcánicas jurásicas de la Formación Marifil, sobre las que se apoyan secuencias sedimentarias de distintas edades, incluyendo materiales marinos, gravas y depósitos asociados a antiguos sistemas fluviales. En ese contexto se desarrollaron diferentes estilos de mineralización de uranio.

La compañía considera que esta diversidad geológica justifica ampliar la investigación. Uno de los objetivos será establecer si la mineralización superficial identificada en los sedimentos guarda relación con la que aparece en el basamento volcánico o si se trata de sistemas diferentes. El informe técnico de 2024 advertía que todavía era necesario determinar si la mineralización alojada en las rocas volcánicas podía constituir objetivos individuales o, en determinadas condiciones, formar un sistema de mayor escala.

La aprobación se suma a la obtenida en Guanaco

La autorización para La Rosada es la segunda aprobación ambiental relevante que Jaguar consigue durante 2026 dentro de Laguna Salada. En marzo, la compañía había recibido la EIA correspondiente al sector Guanaco, otra de las áreas principales del proyecto. Ese permiso permitió iniciar la primera etapa de trabajos de campo de la compañía en Chubut.

Guanaco se encuentra al sur de Las Plumas y constituye uno de los sectores con mayor cantidad de información histórica del proyecto. Tras obtener aquella autorización, Jaguar puso en marcha trabajos de campo orientados a revisar y ampliar la información disponible sobre la mineralización de uranio. La aprobación de La Rosada permite ahora extender la superficie ambientalmente habilitada a otro bloque de gran tamaño.

La compañía había explicado en documentación presentada durante 2026 que Laguna Salada está dividido en varios grupos de concesiones y que cada uno requiere permisos ambientales específicos antes de avanzar con determinadas actividades. Por ese motivo, las autorizaciones se obtienen de manera progresiva y no habilitan automáticamente todos los sectores del proyecto.

El propio esquema de permisos muestra que Laguna Salada no es un único objetivo de exploración, sino un distrito compuesto por diferentes áreas con características geológicas y niveles de conocimiento distintos. Además de Guanaco y La Rosada, Jaguar identifica objetivos como La Susana y Buried Lake, entre otros sectores que todavía requieren nuevos trabajos para determinar su potencial.

Casi 60.000 hectáreas entran en una nueva etapa de exploración

Las seis propiedades incluidas en la nueva autorización presentan superficies individuales de aproximadamente 10.000 hectáreas. La mayor parte corresponde a Horqueta 1, 2, 3 y 4, mientras que Horqueta 5 posee algo menos de 9.900 hectáreas. La propiedad denominada La Rosada suma otras 10.003,5 hectáreas. En conjunto, alcanzan 59.895,3 hectáreas.

La dimensión territorial es uno de los aspectos más relevantes del permiso. Para una compañía enfocada en exploración de uranio, disponer de una superficie amplia permite trabajar sobre diferentes sectores y buscar continuidades entre anomalías geoquímicas, radiométricas y geológicas antes de concentrar capital en objetivos específicos.

El primer paso será generar información de mayor resolución. Los relevamientos radiométricos permitirán identificar anomalías asociadas con minerales radiactivos, mientras que los muestreos geoquímicos buscarán establecer la distribución de elementos relacionados con la mineralización. El mapeo geológico, por su parte, permitirá relacionar esas anomalías con las unidades de roca y estructuras presentes en el terreno.

La tomografía de resistividad eléctrica tendrá un objetivo diferente: investigar el subsuelo y contribuir a identificar antiguos canales fluviales enterrados. Este tipo de estructuras resulta particularmente relevante en Laguna Salada porque parte de la mineralización conocida se encuentra asociada con sedimentos y paleocanales.

El programa, por lo tanto, no consiste todavía en una campaña de perforación masiva. Se trata de una etapa destinada a mejorar el conocimiento del terreno y seleccionar los blancos que posteriormente podrían ser sometidos a estudios más avanzados.

Un proyecto todavía en etapa de exploración

La diferencia entre exploración y explotación resulta especialmente importante en este caso. La aprobación ambiental obtenida por Jaguar no autoriza una mina de uranio ni implica que la compañía haya definido reservas económicamente explotables en La Rosada.

El proyecto Laguna Salada no tiene actualmente recursos ni reservas minerales declaradas por Jaguar. La compañía adquirió el activo con antecedentes históricos y busca ahora generar información propia mediante nuevas campañas de exploración.

En consecuencia, los resultados que puedan obtenerse durante los próximos trabajos serán determinantes para establecer si las anomalías conocidas tienen continuidad, qué volumen de mineralización puede existir y qué características presenta el uranio identificado. Recién después de completar sucesivas etapas de exploración podrían evaluarse escenarios de desarrollo y, eventualmente, realizar estudios económicos.

La Rosada también presenta una característica que puede ampliar el interés geológico del objetivo: la presencia de uranio en más de un ambiente geológico. La documentación técnica identifica mineralización en caliches y sedimentos, pero también carnotita asociada a fracturas en rocas volcánicas. Determinar la relación entre ambos tipos de mineralización será uno de los desafíos de la nueva campaña.

 

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