Inversiones y acuerdos estratégicos

Lundin acelera las inversiones en Vicuña y apunta a aprobar su construcción antes de fin de año en San Juan

El balance trimestral de Lundin Mining confirma que Vicuña incrementó un 65% sus inversiones durante 2026 y avanza hacia una decisión clave para comenzar su construcción. La compañía destacó el acuerdo económico con San Juan, la autorización de infraestructura eléctrica y el respaldo del RIGI, mientras trabaja con BHP para definir los costos y el cronograma de la primera etapa.
El campamento Batidero, una de las principales bases operativas de Vicuña en la cordillera sanjuanina.
El campamento Batidero, una de las principales bases operativas de Vicuña en la cordillera sanjuanina.

El último informe financiero de Lundin Mining ofrece una señal concreta sobre el futuro de la minería del cobre en San Juan: la empresa está destinando cada vez más recursos a preparar la construcción de Vicuña, el proyecto binacional que integra Josemaría y Filo del Sol, mientras busca resolver las condiciones técnicas y financieras necesarias para aprobar una de las mayores inversiones mineras previstas en Argentina.

La compañía informó que durante el tercer trimestre destinó USD 81 millones al desarrollo de Vicuña, frente a los USD 51,1 millones invertidos en el mismo período de 2025.

Entre enero y septiembre, los desembolsos alcanzaron USD 207,6 millones, un incremento del 64,8% respecto de los USD 126 millones registrados un año antes.

Estas cifras corresponden a la participación del 50% de Lundin Mining en Vicuña, sociedad que comparte en partes iguales con BHP. Los mayores gastos estuvieron relacionados con trabajos de ingeniería, diseño de instalaciones y planificación de la futura construcción, aunque todavía no representan la aprobación definitiva de la inversión.

El acuerdo con San Juan

Uno de los aspectos más relevantes del balance es la importancia que Lundin atribuye al acuerdo económico alcanzado con el Gobierno de San Juan, mediante el cual se establecieron condiciones de largo plazo para las regalías y los aportes destinados a infraestructura.

El convenio contempla un compromiso anticipado de USD 250 millones para un fideicomiso que financiará obras provinciales, de los cuales USD 125 millones corresponden económicamente a Lundin.

A cambio, Vicuña contará con cinco años sin nuevas contribuciones periódicas al fideicomiso desde el comienzo de la producción, por lo que estos pagos se iniciarán en el sexto año de operaciones.

Además, se unifican las obligaciones económicas de infraestructura previstas en las declaraciones ambientales mediante un aporte equivalente al 1,5% de las ventas brutas durante la vida útil del proyecto. Este mecanismo será adicional a las regalías mineras provinciales, cuyo porcentaje quedó establecido en el 3% de los ingresos brutos.

El acuerdo, firmado en agosto, fue ratificado por la Cámara de Diputados de San Juan con 27 votos favorables y nueve negativos, aunque su tratamiento también generó cuestionamientos de sectores opositores.

Para el Gobierno provincial, el esquema representa la posibilidad de financiar infraestructura antes de que comience la explotación minera, mientras que para las compañías significa contar con mayor previsibilidad sobre sus compromisos económicos durante las próximas décadas.

Tres etapas de desarrollo

El informe ratifica que Vicuña no será construido como una única operación desde el comienzo, sino mediante tres etapas que permitirán incorporar progresivamente los distintos yacimientos e instalaciones.

La primera etapa estará concentrada en Josemaría, donde se desarrollará una mina a cielo abierto y una planta para procesar minerales sulfurados y obtener concentrado de cobre. La segunda incorporará los minerales oxidados de Filo del Sol mediante una tecnología que permite recuperar metales a través de procesos químicos y eléctricos.

La tercera etapa contempla ampliar la planta inicial e incorporar los recursos sulfurados de Filo del Sol, junto con instalaciones adicionales para sostener la producción durante varias décadas. También incluye una planta desalinizadora, una conducción para transportar agua desde el mar, un sistema de transporte de concentrado y una planta para su tratamiento.

Esta secuencia resulta especialmente relevante porque significa que la infraestructura vinculada al agua de mar está contemplada para una etapa posterior del desarrollo. Por eso, uno de los asuntos que deberá explicarse con precisión es cómo se garantizará el abastecimiento de agua en los primeros años y cuáles serán los compromisos ambientales aplicables a cada fase.

Las decisiones pendientes

Lundin confirmó que la intención de sus socios es alcanzar una decisión de inversión antes de finalizar 2026, aunque todavía deben completar la estimación de costos y el cronograma de construcción de la primera etapa.

La inversión inicial estimada en el estudio preliminar asciende a USD 7.100 millones, cifra que continúa sujeta a la actualización de ingeniería y presupuestos. La decisión también requiere definir cómo se financiará la construcción y completar los procesos técnicos, regulatorios y corporativos correspondientes.

La empresa destacó además la autorización del organismo regulador nacional para construir la línea de alta tensión y la infraestructura eléctrica necesaria para conectar Vicuña con el sistema argentino. Este avance permite resolver una condición fundamental para una operación que demandará grandes cantidades de energía durante décadas.

El proyecto cuenta también con la aprobación del RIGI bajo la categoría de Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo, que contempla beneficios y estabilidad durante 40 años frente a los 30 años del régimen general.

La combinación de estas herramientas mejora las condiciones económicas del emprendimiento, pero no elimina la necesidad de asegurar su financiamiento ni sustituye las autorizaciones que correspondan.

Un desarrollo de largo plazo

Las proyecciones difundidas por Lundin permiten dimensionar el alcance del desarrollo: durante sus primeros 25 años completos de operación, Vicuña podría producir en promedio 400.000 toneladas anuales de cobre, 700.000 onzas de oro y 22 millones de onzas de plata.

El estudio contempla una vida minera superior a 70 años y la posibilidad de superar las 500.000 toneladas anuales de cobre durante un período de diez años. La compañía estima que el proyecto podría generar un flujo de caja libre promedio de USD 2.200 millones anuales durante los primeros 25 años, después de las inversiones de expansión.

Sin embargo, estos resultados pertenecen a una evaluación económica preliminar y no constituyen producción asegurada ni reservas minerales económicamente demostradas en su totalidad. Su concreción dependerá de los estudios definitivos, las condiciones de mercado, el financiamiento y las decisiones de construcción.

Los resultados financieros de Lundin también ofrecen un contexto favorable para el avance de Vicuña, ya que durante el tercer trimestre la empresa registró ingresos por USD 1.109,2 millones y ganancias atribuibles a sus accionistas por USD 228,9 millones.

El precio promedio realizado del cobre alcanzó USD 6,85 por libra y contribuyó a sostener sus resultados pese a las dificultades operativas provocadas por los temporales de nieve en Caserones, Chile.

Esos fenómenos también afectaron las perforaciones y los movimientos iniciales de suelo de Vicuña durante julio y agosto, lo que confirma que las condiciones climáticas de alta montaña seguirán siendo un factor importante para los costos, la logística y los plazos de ejecución.

El balance deja una conclusión para San Juan: Vicuña está avanzando en inversiones, acuerdos institucionales y preparación técnica, pero todavía debe superar la decisión empresarial que convertirá esos avances en una obra minera de gran escala.

La aprobación definitiva abriría una etapa de fuertes demandas de infraestructura, servicios, empleo y proveedores, mientras que la capacidad de anticipar esas necesidades será determinante para que las empresas sanjuaninas participen efectivamente del desarrollo.

El desafío ya no consiste solamente en demostrar el potencial geológico de Vicuña, sino en convertirlo en una operación que pueda construirse, financiarse y sostenerse durante décadas, con beneficios verificables para la provincia y reglas claras para sus inversores.

 

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