Quién revisa los discursos del presidente argentino?

Nadie sabe de dónde sacó Milei los US$60.000 millones de exportaciones de cobre

El presidente anunció en Madrid un potencial exportador que no coincide con las previsiones difundidas por su propio Gobierno. Una respuesta del Ministerio de Economía al Congreso calculó US$11.742 millones de cobre para 2035, mientras que una estimación posterior elevó ese valor a US$18.712 millones.

El presidente Javier Milei afirmó en Madrid que la Argentina podría exportar US$60.000 millones anuales en cobre. No indicó cuándo sería posible alcanzar esa cifra, qué yacimientos permitirían hacerlo ni qué estudios económicos sustentaban la proyección.

No se cuestiona el potencial geológico de la cordillera argentina, sino la diferencia entre una expectativa política y los números que el propio Estado utiliza para estimar el futuro del sector. Esa distancia puede comprobarse en documentos públicos.

Lo que respondió Economía al Congreso

En el informe 142 de la Jefatura de Gabinete ante la Cámara de Diputados, la respuesta a la pregunta 1301 consignó una proyección elaborada por la Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera en 2025. Para 2035, las exportaciones anuales previstas eran US$11.742 millones de cobre, US$11.396 millones de litio, US$1.627 millones de oro y US$782 millones de plata.

La suma de esos cuatro minerales alcanza US$25.547 millones anuales, menos de la mitad de los US$60.000 millones que Milei asignó solamente al cobre. En otras palabras, el monto presidencial equivalía a 5,1 veces la previsión cuprífera que Economía entregó formalmente al Congreso.

La siguiente pregunta, la 1302, permite descartar otra posible confusión: el Ministerio estimó US$22.112 millones de gastos de capital para cobre durante 2024-2031. Es inversión prevista a lo largo de varios años, no exportaciones anuales y tampoco una cifra que explique los US$60.000 millones.

Una proyección posterior, también distante

La Secretaría de Minería actualizó luego sus escenarios. Un estudio divulgado en abril de 2026 estimó US$18.712 millones de exportaciones cupríferas para 2035, a partir de la puesta en producción de ocho emprendimientos, entre ellos Vicuña, Los Azules, El Pachón, Taca Taca, MARA, Altar, San Jorge y el reinicio de Alumbrera.

El nuevo escenario considera además US$41.190 millones de inversiones de capital vinculadas al cobre. Aun con esa revisión más ambiciosa, el ingreso exportador estimado para 2035 representa apenas el 31% de lo anunciado por el presidente.

El total previsto para todos los minerales era de US$36.250 millones hacia 2035.

Esa actualización exige aclarar que la comparación no descansa exclusivamente en un cálculo anterior: incluso las previsiones oficiales posteriores están muy por debajo de la cifra del discurso.

La CAEM también desmiente la escala del anuncio

Las previsiones del sector privado tampoco acompañan los US$60.000 millones. Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), estimó que los siete emprendimientos cupríferos más avanzados podrían generar entre US$18.000 y US$20.000 millones anuales de exportaciones de cobre una vez que alcancen su producción prevista.

La entidad calculó para ese escenario una producción de entre 1,4 y 1,5 millones de toneladas de cobre por año. No se trata de un pronóstico modesto: supone construir grandes minas, resolver sus necesidades de energía, agua y transporte, y sostener importantes desembolsos de capital.

En una entrevista con Forbes Argentina, Cacciola había señalado un rango prudente de US$17.000 a US$18.000 millones anuales de cobre para la próxima década. Agregó que el litio, el oro y la plata aportarían al menos otros US$12.000 millones; incluso sumando los cuatro minerales, el resultado rondaría US$30.000 millones, la mitad del número presidencial referido exclusivamente al cobre.

La comparación se vuelve más clara porque CAEM no representa una organización contraria al desarrollo minero. Por el contrario, reúne a las empresas interesadas en la concreción de esos proyectos, conoce sus planes de inversión y tiene incentivos para destacar el potencial argentino.

Si sus proyecciones cupríferas están alrededor de US$20.000 millones, corresponde preguntar de dónde surge la diferencia.

Lo que efectivamente muestran los proyectos

Los desarrollos cupríferos vinculados al RIGI tampoco permiten llegar automáticamente a ese monto. Las cifras difundidas para Vicuña, Agua Rica y Los Azules se ubican, en conjunto, alrededor de US$10.000 millones anuales en escenarios futuros; además, algunas proyecciones incluyen oro y plata, por lo que no representan exclusivamente ventas de cobre.

No corresponde convertir las inversiones aprobadas en dólares de exportaciones ni sumar hidrocarburos, litio u oro para respaldar una afirmación que el mandatario formuló específicamente sobre el cobre. Tampoco puede equipararse el potencial geológico argentino con la producción acumulada durante décadas por Chile.

¿Quién revisa los discursos presidenciales?

Hay, además, una cuestión institucional que merece atención. El Presidente dispone de ministerios, secretarías y equipos técnicos que elaboran estudios, reciben las presentaciones de las compañías y manejan las estadísticas de la actividad. Resulta llamativo que una cifra tan distante de esas proyecciones haya llegado a un discurso internacional sin una explicación pública que permita entenderla.

La pregunta es si alguien revisa previamente las referencias económicas y productivas de las intervenciones presidenciales y, en caso de detectar inconsistencias, tiene la posibilidad de corregirlas. Desde afuera no puede saberse cómo se preparó la exposición de Madrid ni si hubo advertencias internas; afirmar que nadie se anima a contradecirlo sería atribuir conductas sin pruebas.

Pero esa falta de información no elimina la responsabilidad de cotejar los datos antes de exponerlos ante empresarios e inversores. Cuando el propio Gobierno informa al Congreso un escenario de US$11.742 millones y luego difunde otro de US$18.712 millones para 2035, un anuncio de US$60.000 millones exige una explicación técnica y no solamente entusiasmo político.

La Casa Rosada debería precisar qué precio del cobre, qué volúmenes de producción, qué nuevos yacimientos y qué horizonte temporal utilizó para llegar a US$60.000 millones anuales. Hasta que publique esa metodología, no es posible conciliar la afirmación presidencial con los estudios públicos conocidos. Creemos que tampoco existe interes en hacer ese ejercicio.

La industria minera necesita expectativas importantes, pero también previsiones verificables, porque una mina no se construye con anuncios: requiere financiación, infraestructura, autorizaciones, credibilidad en las autoridades y años de ejecución.

 

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