Vicuña pone en juego uno de sus contratos más importantes en la logística de su desarrollo: transporte y choferes para la alta montaña

La licitación del transporte de personal combina una inversión potencial de decenas de millones de dólares con un desafío decisivo: formar cientos de choferes para alta montaña. El contrato exigirá flota, seguridad, relevos y una estructura logística intermedia que puede convertir a Iglesia en un nodo clave.
viernes 18 de septiembre de 2026 | 0:00hs.

La licitación del Servicio de Transporte de Personal a Sitio de Vicuña empieza a mostrar la escala de los negocios que acompañarán al proyecto antes de producir cobre.

El adjudicatario deberá mover cientos de trabajadores desde San Juan y Albardón hasta instalaciones dispersas en la alta cordillera, con continuidad operativa y estándares mineros de seguridad.

Vicuña informó que el servicio conectará la ciudad de San Juan y el Centro Logístico Albardón con el campamento principal, las Fases I a IV, Batidero, La Guanaco, La Brea y sectores del Corredor Norte.

En agosto reunió en Pismanta a seis grandes oferentes y más de 90 empresas de Iglesia y Jáchal para preparar asociaciones y subcontratos.

Entre esos oferentes aparece Andesmar, que ya compite por el contrato como parte de una estrategia minera más amplia.

La empresa también promocionó logística internacional para repuestos e insumos críticos. Son antecedentes concretos de su posicionamiento en Vicuña, aunque no anticipan el resultado de la licitación.

Las estimaciones sectoriales explican por qué se habla de uno de los contratos más importantes y millonarios de Vicuña.

Canal 13 San Juan calculó una necesidad cercana a 200 colectivos cero kilómetro y unos US$70 millones sólo para la flota, además de entre 400 y 500 choferes. Vicuña no oficializó esas cantidades, por lo que deben leerse como referencias privadas y no como condiciones definitivas del pliego.

La UTE conformada por PAP y Dream, con una eventual incorporación de La Veloz del Norte todavía sin confirmación oficial, muestra que la escala obliga a sumar flota, respaldo financiero y experiencia.

Pero conseguir unidades puede ser apenas una parte del problema: disponer de suficientes conductores profesionales aparece como uno de los cuellos de botella más sensibles.

La exigencia es distinta al transporte convencional. Eco del Viento informó, a partir de declaraciones de Vicuña, que parte de la operación se desarrolla por encima de los 5.000 metros y que la visita técnica al sitio quedó condicionada por temporales de nieve. Hielo, viento, baja visibilidad, pendientes y aislamiento obligan a combinar experiencia, entrenamiento y protocolos de contingencia.

Choferes, un cuello crítico

El tema ya está en la agenda gremial. No aparece hasta ahora un pronunciamiento público específico de UTA San Juan sobre esta licitación, pero en febrero su secretario general, Héctor Marcelo Maldonado, reclamó que las empresas inviertan en capacitar jóvenes sanjuaninos, pidió participación gremial en programas de formación y cuestionó el ingreso de trabajadores de otras provincias sin desarrollar primero mano de obra local.

También objetó las licitaciones mineras de sólo dos años por su impacto sobre inversiones y continuidad laboral. Vicuña todavía no informó la duración definitiva de este contrato.

Desde el sector transportista también se aceleró la preparación. La Unión Propietarios de Camiones de San Juan -entidad empresaria, no sindicato- dicta cursos de conducción segura en alta montaña. José Maldonado explicó que las mineras buscan choferes certificados, capaces de manejar cadenas, interpretar el camino y responder con primeros auxilios.

El sector, además, cuenta con un convenio colectivo específico para el transporte de personas en actividades mineras en San Juan (CCT 663/13 y acuerdos posteriores).

Seguridad antes que precio

La seguridad de los traslados ya generó antecedentes gremiales dentro del propio proyecto. En abril, ASIJEMIN intimó a Vicuña por problemas de higiene, seguridad y dificultades de transporte después de cambios en los caminos de acceso.

El gremio pidió un comité de higiene y seguridad y advirtió sobre el impacto directo de los recorridos en los trabajadores. Aquella discusión no estaba vinculada a esta licitación, pero deja una señal clara: la logística no puede evaluarse sólo por costo y cantidad de vehículos.

Vicuña anticipó que las ofertas serán evaluadas sobre tres pilares: comercial, técnico y social. En lo técnico pesarán flota, mantenimiento y protocolos de alta montaña; en lo social, empleo de Iglesia y proveedores locales.

Disponer de choferes formados y demostrar capacidad para operar bajo contingencias climáticas puede ser tan determinante como el precio.

Nodos para la operación

La escala obliga también a mirar la infraestructura que rodeará a los colectivos. El esquema oficial ya identifica una terminal en San Juan y el Centro Logístico Albardón, pero una operación de cientos de unidades probablemente necesite puntos intermedios para concentración, relevos y contingencias.

El pliego no confirma hasta ahora una nueva terminal en Iglesia: debe plantearse como una necesidad operativa a evaluar, no como una decisión tomada.

Iglesia aparece naturalmente como el lugar donde ese esquema podría adquirir mayor importancia. El departamento concentra el Nodo Pismanta y funciona como puerta territorial hacia el corredor.

Una base intermedia permitiría cambios de chofer, descanso, estacionamiento, chequeos mecánicos, cadenas, abastecimiento, emergencias y retención temporal de unidades cuando la montaña se cierre por nieve o viento.

Por qué importa

El transporte será uno de los primeros contratos capaces de medir cuánto empleo y proveedores locales puede movilizar Vicuña. Talleres, gomerías, mantenimiento, rescate, alimentación, agua, higiene y seguridad y capacitación ya fueron identificados como servicios asociados. El desafío es formar una masa crítica de conductores antes de que la demanda supere la capacidad local.

La dimensión del contrato, entonces, no está sólo en los US$70 millones estimados para una eventual flota de 200 unidades. Está en el sistema que deberá funcionar alrededor: cientos de choferes, descansos y relevos, mantenimiento, respuesta a emergencias e infraestructura intermedia. La licitación terminará midiendo no sólo quién tiene más colectivos, sino quién puede operar de manera segura, continua y con mayor integración local.

 

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