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Central Puerto ganó US$138 millones y profundiza su giro hacia la minería

La energética vendió por US$163 millones su participación en AbraSilver, adquirida desde 2024 por US$25 millones. La salida confirma una ganancia extraordinaria, pero no un abandono del sector: la compañía sigue buscando oportunidades y procura ampliar su negocio hacia los recursos naturales y la infraestructura que demandará el nuevo ciclo minero.
viernes 18 de septiembre de 2026 | 0:00hs.
Central Puerto nació como una de las principales generadoras eléctricas de la Argentina y ahora amplía su estrategia hacia la minería y los recursos naturales.
Central Puerto nació como una de las principales generadoras eléctricas de la Argentina y ahora amplía su estrategia hacia la minería y los recursos naturales.

Central Puerto convirtió su primera gran incursión minera en una operación de alta rentabilidad. La compañía vendió la totalidad de su participación en AbraSilver por US$163 millones, después de haber invertido US$25 millones desde 2024. La diferencia bruta alcanza US$138 millones en apenas dos años, antes de impuestos, costos y otros efectos contables.

El dato puede sugerir una retirada, pero la lectura estratégica es diferente. Central Puerto salió de una inversión puntual luego de capturar una fuerte valorización; no comunicó que abandone la minería ni que cierre la búsqueda de nuevos activos. Por el contrario, Clarín informó que la energética continúa explorando oportunidades en Mendoza y San Juan, dos provincias con una cartera creciente de cobre, oro, plata y potasio.

La operación muestra qué clase de ingreso eligió. Central Puerto no compró una mina en producción ni asumió la conducción técnica de un yacimiento. Tomó una participación en AbraSilver, acompañó la valorización de Diablillos y vendió cuando el proyecto ya había reducido riesgos y obtenido la adhesión al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones por US$481,7 millones.

Ese recorrido revela una empresa dispuesta a utilizar su capacidad financiera y su conocimiento del mercado de capitales para entrar en proyectos con potencial, pero sin quedar necesariamente atada a la construcción y operación de una mina. La minería aparece así como un nuevo territorio de inversión, valorización y negocios asociados para uno de los principales grupos eléctricos de la Argentina.

Una apuesta rentable

AbraSilver desarrolla Diablillos, proyecto de plata y oro ubicado entre Salta y Catamarca, y Coipita, un activo de exploración en San Juan. Diablillos proyecta una producción anual cercana a 5,9 millones de onzas de plata y 62.000 onzas de oro. El avance técnico, la definición de recursos y el acceso al RIGI aumentaron el valor de la compañía y permitieron a Central Puerto monetizar su inversión con una ganancia difícil de obtener en el negocio eléctrico tradicional.

La decisión también permite liberar capital. Tras concretar la venta, el directorio aprobó un dividendo extraordinario equivalente a US$161,3 millones. Esto demuestra que la minería no fue tratada como una apuesta periférica: generó fondos suficientes para remunerar a los accionistas y, al mismo tiempo, confirmó que el grupo puede detectar y capturar oportunidades fuera de su actividad histórica.

Más que electricidad

Central Puerto está ampliando su perímetro. En 2026 ingresó a Vaca Muerta mediante la compra de Patagonia Energy, titular de las concesiones Aguada del Chivato y Aguada Bocarey. También intentó adquirir el 50% de Citelec, controlante de Transener, participó en licitaciones de almacenamiento eléctrico con baterías y analizó otras operaciones energéticas. El patrón es consistente: busca activos ligados a energía, recursos naturales e infraestructura con capacidad de generar ingresos de largo plazo.

La minería encaja en esa estrategia porque será uno de los mayores demandantes de electricidad e infraestructura de las próximas décadas. Los proyectos de cobre necesitan generación firme, redes de alta tensión, fuentes renovables, sistemas de almacenamiento y contratos energéticos prolongados. Para Central Puerto, conocer el sector desde adentro puede abrir negocios que exceden ampliamente la tenencia de acciones en una minera.

San Juan concentra una parte central de esa oportunidad. Vicuña, Los Azules y otros proyectos requerirán nuevas líneas, nodos de transformación, capacidad de generación y contratos de abastecimiento durante décadas. Esa demanda convierte al cobre en un mercado natural para una empresa que ya domina el negocio eléctrico y que ahora busca ampliar su exposición a los recursos naturales.

El atractivo minero

Para una generadora, la minería ofrece tres ventajas concretas. La primera es financiera: un proyecto puede aumentar de valor a medida que confirma recursos, obtiene permisos y asegura inversiones. La segunda es comercial: una mina es un consumidor intensivo y estable de energía. La tercera es estratégica: participar tempranamente permite conocer las necesidades de futuros clientes y posicionarse en transmisión, renovables, almacenamiento y servicios.

También existe una razón defensiva. El mercado eléctrico argentino continúa condicionado por regulaciones, tarifas, contratos y decisiones estatales. Diversificarse hacia minería e hidrocarburos reduce la dependencia de un único negocio. Central Puerto puede conservar su base como generadora y utilizarla como plataforma para entrar en actividades donde los precios, las exportaciones y el acceso a divisas ofrecen otra perspectiva de crecimiento.

La venta de AbraSilver, por lo tanto, no invalida el giro minero: lo vuelve visible. La empresa probó que puede entrar, acompañar la maduración de un activo y salir con una ganancia extraordinaria. El interrogante ahora es dónde reinvertirá parte de ese capital y si elegirá nuevas participaciones financieras o buscará una presencia más directa en proyectos de Mendoza y San Juan.

Por qué es importante

El desembarco de grupos energéticos anticipa una transformación de la minería argentina. El desarrollo de cobre, oro, plata y litio ya no convoca únicamente a operadores mineros: atrae a generadoras, transportistas, petroleras, fondos e inversores que buscan participar de la infraestructura y de la valorización previa a la producción. Central Puerto aparece como uno de los primeros grandes actores locales en convertir esa expectativa en una ganancia concreta.

Su experiencia con AbraSilver dejó una señal para el mercado. La minería puede ser, al mismo tiempo, un destino de inversión y un multiplicador de negocios energéticos. Central Puerto salió de una compañía minera, pero quedó mejor posicionada financieramente y con mayor conocimiento del sector. Más que una despedida, la venta parece una primera vuelta exitosa dentro de una estrategia que recién comienza.

 

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