Editorial

Luces y sombras de la contratación de empresas chinas para hacer un campamento minero

¿Se puede reclamar solo la presencia de empresas chinas pero de costos no se puede hablar?, La perversa carga tributaria no tiene nada que ver en todo esto?; los proveedores no tienen una doble moral al reclamar que se cumpla con principios que muchos de ellos huyen para no poner en practica en sus mismas empresas?; ¿por qué las áreas de contratos no revisan antecedentes de los invitados a cotizar y verifica si en esas UTES hay socios locales a la hora de analizar una adjudicación millonaria?
miércoles 10 de junio de 2026 | 0:00hs.

Por Miguel Martín

Editor de Minería & Desarrollo


La minería argentina viene discutiendo desde hace una semana los compromisos de las empresas mineras a la hora de adjudicar sus contratos en especial luego que Minería & Desarrollo difundiera la información de la contratación de una empresa china para hacer el campamento Vicuña para 2000 personas.

Todos cargaron las tintas contra la decisión -cuestionable, por cierto- pero muchas veces la minería argentina pareciera que quiere dejar debajo de la alfombra análisis reales, sus meas culpas y sobre todo, no considerar que muchos de los proveedores que protestan, quieren ser inflexibles con las operadoras aplicando criterios que ellos mismos no se animan a aplicar en sus negocios.

Esta falta de autocrítica y la doble vara moral dentro del sector minero argentino, hace que nos detengamos en revisar en serio lo que le pasa a toda la actividad. La ampliación del campamento Vicuña vale analizarlo como un leading case: 

Se puede cuestionar a la empresa sin reclamar hablar de la animal carga tributaria que margina a los proveedores argentinos (Las empresas argentinas ofertaron 70 millones de dólares, frente a los 52 millones de los chinos y el sello santafecino que actuó como proveedor “local”); sin contar fletes y otros costos que llevaría a hacer el mismo trabajo en Argentina costaría en promedio un 160% más. 

¿Eso no tiene derecho a ser analizado por las empresas mineras?

Si no se hace un análisis completo se impulsa una canibalización local sin dejar de admitir que con estos costos no puede competir ningún proveedor argentino por ningún contrato en ninguna parte del mundo. 

Hay que mirar para otro lado respecto a que los otros competidores en esta licitación (“argentinos”) llevaron como “sellos locales” a empresas sin experiencia y cuyo único valor industrial y comercial es su domicilio registrado en San Juan. 

Solo basta preguntarle a los periodistas y medios de comunicación provinciales para que detallen como son esas empresas locales que solo existe en los contratos, en alguna que otra capacitación, pero que se distinguen por estar siempre escondidos.

De allí que sea necesario analizar los problemas al intentar forzar los requisitos de contenido local:

¿La creación de “mercados cautivos” es “la solución” para evitar estas situaciones? Qué es lo que les está pasando a los proveedores que sobresalen por precio y calidad en esas provincias donde se impuso estas obligaciones?.

En la Argentina, en la práctica, el intento de construir industrias nacionales bajo la sustitución de importaciones, claramente fracasó. Sobran los ejemplos durante el kirchnerismo y solo basta recordar las “mesas de sustitución de importaciones que sobresalieron por denuncias de corrupción y la fragmentación de proveedores por el direccionamiento de contratos.

Capitalismo sin riesgo: 

Algunos proveedores pareciera que exponen una contradicción: quieren que la operadora asuma todo el riesgo financiero de la incertidumbre argentina, mientras ellos operan con esquemas de máxima rigidez comercial y nula flexibilidad hacia sus clientes.

Incoherencia interna: 

Esos mismos proveedores no aplican esa rigurosidad puertas adentro. En sus propios negocios suelen tener estructuras informales, precarización laboral, falta de certificaciones internacionales de calidad y resistencia a invertir en tecnología o en el desarrollo de su propia cadena de valor.

Cultura de la queja

La minería local suele victimizarse frente a las reglas de juego cambiantes de Argentina, pero rara vez asume sus propios errores estratégicos o de gestión.
Inflexibilidad exigida: 

Los proveedores locales suelen exigirle a las grandes operadoras mineras contratos a largo plazo, indexaciones automáticas por inflación, pagos inmediatos y una preferencia absoluta por el compre local, sin importar los costos.


Pérdida de competitividad

Esta tensión interna y la falta de estándares homogéneos hacen que la minería argentina sea más cara y menos atractiva para la inversión extranjera.

Falta de madurez industrial: 

Una industria sana requiere que los proveedores sean socios estratégicos en el riesgo, no solo demandantes de beneficios garantizados.

Si la falla es el aprendizaje, hay que facilitar y subsidiar el aprendizaje. Si es la certificación, hay que ayudar con la certificación, como impulsan desde la Cámara Minera de San Juan (CMSJ). 

Las sombras

Es necesario robustecer dentro de las empresas mineras que los compromisos sociales asumidos por cada proyecto no es un problema de las áreas de Asuntos Corporativos.

Si solo se tiene en cuenta el costo en un contrato hay que saber que la catarata de problemas que vendrán no solo será con proveedores, sino con las autoridades.

Las áreas involucradas deben saber que un escándalo como el que se está creando los hace estar más cerca de la salida que de la continuidad y que algunos de ellos pueden tener las horas contadas por falta de sentido común, pero por sobre todo por desconocer sus propias políticas corportativas.

Las limitaciones personales ponen en evidencia la falta de profesionalismo en algunos funcionarios en los que las organizaciones esperan solo que cumplan con su trabajo y esa labor incluye la famosa licencia social que en algunos casos parece que solo la tienen colgados en cuadros corporativos o en la intranet corporativa.

Se le puede pedir explicaciones a una empresa que decidió importar insumos que podrían haber sido ofrecidos localmente, para que explique por qué el proveedor argentino o sanjuanino no era razonable o económicamente practicable, o por qué no cumplía con los estándares requeridos de precio, calidad, experiencia, entrega o servicio. 

La respuesta es que se debe y es necesario que se reclame. Pero toda la cadena de valor debe plantearse una crítica profunda a la doble vara moral dentro del sector minero argentino, especialmente en la relación entre las empresas operadoras y sus proveedores locales

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