La estrategia de una minera global
Rio Tinto profundizará su presencia en proyectos de cobre en Argentina y pone la mira en nuevas inversiones
La visita a Catamarca de Simon Trott, máximo ejecutivo de Rio Tinto, dejó una definición que trasciende los anuncios de nuevas plantas de litio: Argentina está entre los países elegidos por la multinacional para ampliar su cartera mundial de proyectos de cobre.
En declaraciones recogidas por Clarín, Trott explicó que la compañía busca pasar de una producción cercana a las 800.000 toneladas anuales de cobre a un millón de toneladas y que Argentina forma parte de las alternativas que está evaluando. Aunque no identificó nuevos proyectos, reconoció la existencia de participaciones minoritarias y el interés por sumar operaciones.
La estrategia resulta relevante porque Rio Tinto no es una empresa que recién comienza a conocer el negocio cuprífero, sino uno de los grandes grupos mineros internacionales con experiencia en explotaciones de gran escala y capacidad para aportar capital, tecnología y conocimientos operativos.
San Juan, en el centro de la estrategia
La presencia más importante de Rio Tinto en el cobre argentino se encuentra en Los Azules, donde participa mediante Nuton, su unidad especializada en tecnologías de procesamiento de cobre.
La compañía posee el 17,2% de McEwen Copper, empresa que desarrolla Los Azules, después de haber comprometido aproximadamente US$100 millones en su incorporación como socio estratégico. Su interés no se limita a la participación accionaria, porque también estudia la utilización de una tecnología de lixiviación destinada a mejorar el aprovechamiento de minerales de cobre.
El proyecto sanjuanino cuenta con una declaración de impacto ambiental aprobada, fue incorporado al RIGI y dispone de un estudio de factibilidad que contempla una vida útil inicial de 21 años. Su diseño prevé producir cátodos de cobre en el propio yacimiento, lo que permitiría exportar un producto metálico refinado en lugar de concentrados.
Durante mayo, la agencia Reuters informó que Rio Tinto analizaba ampliar su participación en McEwen Copper, una posibilidad que hasta ahora debe considerarse en evaluación y no como una operación concretada.
La otra inversión se encuentra en Filo Sur, un proyecto de exploración de Mogotes Metals ubicado en la franja geológica del Distrito Vicuña, compartida por Argentina y Chile.
En agosto, Rio Tinto desembolsó US$15 millones para adquirir una participación inicial cercana al 5% en Mogotes Metals y establecer una alianza técnica y estratégica. El acuerdo contempla un período de exclusividad inicial de 15 meses sobre Filo Sur, con posibilidad de extenderlo otros seis.
Esta operación le permite estudiar nuevas oportunidades en uno de los distritos cupríferos de mayor interés internacional, donde también se encuentran Josemaría y Filo del Sol, integrados en Vicuña, la sociedad que conformaron BHP y Lundin Mining. La participación en Mogotes no significa que Rio Tinto sea accionista de Vicuña.
Taca Taca, otra posibilidad
En Salta, Rio Tinto aparece entre las empresas interesadas en una eventual participación minoritaria en Taca Taca, el proyecto de cobre que controla First Quantum Minerals.
La posibilidad fue informada por Clarín, pero hasta el momento no existe una compra confirmada ni un acuerdo anunciado públicamente que permita considerar a Rio Tinto como socio del proyecto.
La eventual incorporación de un grupo de esta magnitud podría aportar capacidad financiera y experiencia operativa a una iniciativa que requiere inversiones millonarias, infraestructura y definiciones para avanzar hacia su construcción.
El interés por Taca Taca también refleja una característica de la estrategia internacional de Rio Tinto: acceder a nuevos recursos mediante participaciones accionarias, acuerdos técnicos y asociaciones con otras compañías, sin necesidad de adquirir inicialmente la totalidad de los proyectos.
Una potencia mundial del cobre
Rio Tinto integra el grupo de las principales productoras de cobre del planeta y tiene operaciones en Chile, Estados Unidos y Mongolia, con participaciones en algunos de los yacimientos más importantes de la industria.
Entre sus principales activos se encuentra Escondida, en Chile, considerada la mayor mina de cobre del mundo, donde posee el 30% de participación y comparte la propiedad con BHP y otros accionistas.
También controla operaciones en Kennecott, Estados Unidos, y Oyu Tolgoi, Mongolia, uno de los grandes desarrollos subterráneos de cobre del mundo, cuya expansión explica buena parte del crecimiento productivo reciente de la compañía.
Rio Tinto ocupa una posición de liderazgo entre los grandes grupos mineros diversificados y se encuentra entre los productores relevantes de cobre a escala internacional, aunque no corresponde asignarle un puesto exacto entre las cupríferas sin establecer una metodología común que diferencie producción propia, participaciones minoritarias y producción consolidada.
Su negocio de cobre generó ingresos por US$13.729 millones durante 2025, un incremento del 48% respecto del ejercicio anterior, lo que demuestra la importancia económica que adquirió este mineral dentro de la compañía.
Por qué el cobre es estratégico
La decisión de Rio Tinto responde a un cambio estructural en la demanda mundial, porque el cobre resulta indispensable para fabricar redes eléctricas, transformadores, motores industriales, vehículos eléctricos y buena parte de la infraestructura que necesitan los centros de datos.
La Agencia Internacional de Energía proyecta que la demanda de cobre continuará creciendo durante la próxima década y advierte que, aun considerando los proyectos anunciados, la oferta minera podría resultar insuficiente para cubrir las necesidades del mercado en 2035. Su informe de 2026 estima una brecha potencial cercana al 25% en el escenario analizado, aunque esa proyección depende de la evolución de inversiones y proyectos.
A diferencia de otros minerales cuya demanda está concentrada en determinadas tecnologías, el cobre participa en prácticamente todas las actividades industriales y en la ampliación de los sistemas de generación, transmisión y distribución eléctrica.
Esta característica explica por qué las grandes compañías buscan asegurar recursos con décadas de anticipación, especialmente cuando descubrir un yacimiento, completar sus estudios, obtener permisos y construir una mina puede demandar muchos años.
Para Argentina, el interés de Rio Tinto representa una oportunidad de incorporar inversiones, tecnologías de procesamiento y experiencia internacional a proyectos que todavía necesitan superar etapas decisivas de financiamiento, infraestructura y construcción.
La empresa también puso el foco en las condiciones necesarias para concretar esas inversiones, especialmente en materia de infraestructura, uno de los principales desafíos de los futuros desarrollos mineros argentinos.
El avance de Rio Tinto muestra que el potencial cuprífero argentino ya forma parte de las estrategias de expansión de las principales compañías del mundo, aunque convertir ese interés en nuevas minas dependerá de las decisiones de inversión, la disponibilidad de infraestructura y la capacidad del país para sostener condiciones competitivas de largo plazo.
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