En Catamarca, Milei reforzó la apuesta minera: inversiones, exportaciones y respaldo al RIGI

La visita presidencial a esa provincia coincidió con la inauguración de una nueva planta de Río Tinto en el Salar del Hombre Muerto. La expansión de Fénix y Sal de Vida contempla inversiones cercanas a los US$1.400 millones y una producción adicional de 25.000 toneladas anuales de carbonato de litio. Para el Gobierno, las obras son una prueba de que el régimen de incentivos puede acelerar proyectos; el desafío es ampliar su impacto sobre la economía local.

El presidente Javier Milei viajó a Catamarca para participar de la inauguración de una nueva planta de producción de carbonato de litio de Río Tinto, en el Salar del Hombre Muerto, y respaldar públicamente el esquema de incentivos a las grandes inversiones que impulsa su Gobierno. La actividad se realizó en el marco de la expansión del proyecto Fénix, una de las operaciones históricas de litio de la Argentina.

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La visita tiene una relevancia que va más allá del acto inaugural. En un contexto en el que el Ejecutivo busca atraer capitales de largo plazo y aumentar las exportaciones, la minería se convirtió en uno de los sectores sobre los que Milei apoya sus expectativas de crecimiento. La presencia del Presidente en una operación que avanza bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) apunta a mostrar que el marco regulatorio comienza a materializarse en obras y capacidad productiva.

La expansión de Fénix 1B y Sal de Vida representa una inversión conjunta cercana a los US$1.400 millones y sumará, según los datos difundidos durante la inauguración, unas 25.000 toneladas anuales de carbonato de litio. El Gobierno señaló que ambos desarrollos comenzaron a producir durante el segundo trimestre de 2026, antes de los plazos previstos inicialmente.

En el caso de Fénix, la ampliación contempla una inversión de alrededor de US$530 millones y permitirá incorporar unas 9.500 toneladas anuales de capacidad productiva. La iniciativa fue aprobada bajo el RIGI, un régimen que ofrece condiciones fiscales, aduaneras y cambiarias específicas para proyectos que cumplen con los requisitos establecidos.

El respaldo presidencial también se explica por el peso que Río Tinto busca alcanzar en el mercado argentino. La compañía proyecta elevar su capacidad de producción nacional a 160.000 toneladas anuales una vez que finalice el desarrollo de Rincón, en Salta. Esa cartera convierte al país en una pieza relevante de su estrategia global para el litio, un insumo demandado por la industria de baterías y otras tecnologías vinculadas con la electrificación.

El RIGI, entre las inversiones anunciadas y los resultados concretos

Durante el acto, Milei defendió el régimen de incentivos y sostuvo que la estabilidad de las reglas es determinante para que las empresas comprometan capital. El Presidente afirmó que el país cuenta con 29 proyectos aprobados bajo el RIGI, por casi US$80.000 millones, mientras que otros US$130.000 millones se encuentran a la espera de aprobación, según las cifras que presentó.

Dentro de ese universo, el mandatario identificó 13 proyectos mineros, con inversiones estimadas en unos US$28.000 millones. Cinco de las iniciativas aprobadas se ubican en Catamarca y, de acuerdo con los datos oficiales, están vinculadas con más de 19.000 puestos de trabajo.

Las cifras reflejan la dimensión de la cartera que el Gobierno intenta impulsar, aunque es importante distinguir entre inversiones aprobadas, montos proyectados y desembolsos efectivamente ejecutados. La puesta en marcha de nuevas instalaciones representa un avance tangible, pero el alcance económico del régimen dependerá también de que los proyectos sostengan su actividad, cumplan sus planes de inversión y generen efectos sobre el entramado productivo.

En ese sentido, Milei destacó la participación de proveedores argentinos en Fénix 1B. Según los números que expuso durante su discurso, el proyecto adjudicó US$310 millones a proveedores nacionales, de los cuales US$153 millones correspondieron a empresas catamarqueñas. También indicó que 411 de los 413 proveedores vinculados con la iniciativa son argentinos.

El dato permite introducir una de las discusiones centrales sobre el desarrollo minero: no alcanza con medir el volumen de capital comprometido o la capacidad de producción instalada. También importa cuánto de la actividad se traduce en contratos para empresas locales, empleo, infraestructura y nuevas capacidades productivas en las provincias donde se encuentran los yacimientos.

Una señal política desde Catamarca

La visita también tiene una dimensión política. Catamarca es una provincia gobernada por Raúl Jalil, dirigente peronista que mantiene canales de diálogo con la Casa Rosada, en un escenario en el que el Gobierno nacional necesita negociar respaldos legislativos para su agenda económica. La actividad minera ofrece un espacio de coincidencia entre ambos niveles de gobierno, más allá de sus diferencias partidarias.

Para Milei, recorrer una operación en producción permite asociar su política minera con resultados visibles y reforzar el mensaje de que la Argentina puede competir por inversiones internacionales. Para la provincia, el avance de los proyectos representa una oportunidad de ampliar la actividad económica y los ingresos ligados al desarrollo de sus recursos naturales.

Sin embargo, el impacto de esa expansión no se mide únicamente por la presencia de grandes compañías ni por el volumen de carbonato de litio que pueda producirse. La capacidad de convertir las inversiones en beneficios duraderos dependerá de la participación de proveedores locales, la formación de trabajadores, las obras de infraestructura y los controles ambientales que acompañen el crecimiento del sector.

En su discurso, Milei volvió a cuestionar las regulaciones que, a su criterio, desalientan la inversión y sostuvo que las provincias deben contar con herramientas para desarrollar sus recursos. También mencionó el memorándum de minerales críticos firmado con Estados Unidos y la adhesión argentina a Pax Silica, iniciativas que el Gobierno vincula con la búsqueda de nuevos capitales y con la seguridad de abastecimiento de minerales estratégicos.

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La inauguración de Río Tinto funciona así como una vidriera para la estrategia minera del Ejecutivo: atraer inversiones mediante reglas de largo plazo y aumentar la producción exportable. La prueba decisiva será que los proyectos en marcha y los que aún esperan aprobación se traduzcan en actividad sostenida, más empleo y un mayor aporte a la economía argentina.