Negocios y preocupaciones
Cuáles son las expectativas en Santa Fe con el encuentro que se hace hoy con las empresas RIGI
Rosario se convirtió en el escenario de una disputa comercial que tendrá consecuencias para la industria argentina durante los próximos años. Las grandes inversiones mineras, energéticas y de infraestructura representan un mercado atractivo para las fábricas santafesinas, aunque la participación de proveedores nacionales dependerá de su capacidad para competir con fabricantes internacionales.
La provincia llega al encuentro con una estructura productiva consolidada en metalmecánica, siderurgia, maquinaria, ingeniería y servicios industriales. Su aspiración es aprovechar esas capacidades para abastecer proyectos ubicados principalmente fuera de su territorio y, al mismo tiempo, posicionar a los puertos rosarinos como una alternativa logística para la minería.
El relevamiento de los principales medios de Rosario y Santa Fe muestra un clima favorable a la iniciativa, pero también advertencias sobre la competencia china, las facilidades para importar equipamiento y las dificultades de las pequeñas y medianas empresas para financiar su crecimiento.
La diferencia entre concretar reuniones comerciales y conseguir órdenes de compra aparece como uno de los desafíos centrales.
Una oportunidad industrial
La convocatoria reúne a 43 grandes compañías o proyectos y supera las 1.800 empresas participantes, de acuerdo con las cifras difundidas antes de la jornada.
El programa contempla más de 2.100 reuniones comerciales y una agenda destinada a presentar las necesidades de abastecimiento de los inversores.
El dato de mayor interés para Santa Fe es que 483 de las 873 empresas con entrevistas comerciales previstas pertenecen a la provincia, una participación superior al 55%.
Esa presencia refleja la capacidad de movilización de su sector industrial, aunque todavía no permite anticipar cuánto de las futuras compras quedará en manos de esas firmas.
Los medios rosarinos destacan especialmente las posibilidades para fabricantes de bienes de capital, talleres metalmecánicos, empresas de ingeniería, proveedores de equipamiento eléctrico y compañías vinculadas al transporte. La oportunidad también alcanza a prestadores de servicios que pueden incorporar a la minería como un nuevo mercado.
La Provincia pretende que Rosario se convierta en un centro de abastecimiento y logística para los grandes proyectos.
Su infraestructura portuaria permitiría participar en el movimiento de equipos, insumos y materiales que necesitan las inversiones mineras, incluso cuando parte de esos bienes se fabrique en el exterior.
La competencia china
Uno de los cuestionamientos más importantes apareció en El Ciudadano, que recogió las declaraciones del ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini, sobre las dificultades para competir con los fabricantes chinos.
El funcionario reconoció que el RIGI abre oportunidades, pero advirtió sobre el riesgo de que las grandes inversiones terminen abasteciéndose principalmente con productos importados.
El planteo tiene una dimensión económica que trasciende a Santa Fe, porque las ventajas que reciben los proyectos de inversión no se traducen automáticamente en contratos para los proveedores argentinos. Las empresas nacionales deben competir en precios, calidad, financiamiento, capacidad de producción y cumplimiento de plazos frente a compañías internacionales que operan a otra escala.
En ese contexto, los industriales esperan que las operadoras informen sus necesidades de contratación con suficiente anticipación para poder adaptar procesos, obtener certificaciones y preparar ofertas.
La posibilidad de conocer los planes de abastecimiento hasta 2035 representa una ventaja, siempre que esos anuncios se traduzcan en información comercial concreta.
Las provincias mineras
La fuerte participación santafesina también introduce una discusión sobre la distribución regional de los beneficios de las inversiones.
Las provincias donde se encuentran los yacimientos buscan fortalecer a sus proveedores, generar empleo y desarrollar nuevas capacidades productivas, mientras los grandes centros industriales pretenden aprovechar su infraestructura y experiencia para captar parte de esos negocios.
Para San Juan, Catamarca, Salta, Jujuy y otras jurisdicciones mineras, la incorporación de proveedores de distintas regiones puede ampliar la oferta de bienes y servicios y mejorar las condiciones de abastecimiento. Sin embargo, también plantea la necesidad de construir asociaciones entre empresas industriales y proveedores de las comunidades cercanas a los proyectos.
El encuentro tendrá entre sus protagonistas a Vicuña, Río Tinto, Glencore, Barrick, Los Azules, Newmont y Eramet, que participarán en distintas instancias vinculadas con compras, desarrollo de proveedores y experiencias de integración empresarial.
La incorporación de firmas santafesinas a estos mercados podría complementarse con el crecimiento de proveedores locales mediante acuerdos comerciales, transferencia de conocimientos y asociaciones para ejecutar contratos de mayor complejidad. Para que eso ocurra será necesario que las operadoras promuevan mecanismos concretos de integración y no solamente convocatorias abiertas.
De las reuniones a los contratos
El Ministerio de Economía de la Nación sostiene que más de 1.200 proveedores nacionales ya participan en proyectos comprendidos por el RIGI y que el 86% de las inversiones se destina a empresas argentinas.
Se trata de cifras oficiales que requieren conocer su metodología y composición para determinar qué bienes y servicios incluyen, cuánto corresponde a importaciones y cómo se distribuyen las compras entre las provincias.
Los empresarios también esperan encontrar respuestas sobre financiamiento, una condición necesaria para ampliar instalaciones, incorporar equipamiento y afrontar las exigencias de capital de trabajo de los contratos mineros.
La presencia de bancos, entidades de garantía y organismos técnicos apunta precisamente a resolver parte de esas limitaciones, aunque la disponibilidad efectiva de crédito y sus condiciones serán decisivas.
La expectativa de Santa Fe no se limita a los negocios inmediatos, sino que alcanza la posibilidad de consolidar una industria proveedora de minería y energía durante la próxima década.
La experiencia de sus fabricantes en otras actividades constituye una ventaja, pero no reemplaza las certificaciones, las condiciones comerciales y las capacidades que exige trabajar con grandes operadoras.
El resultado del encuentro no podrá medirse únicamente por la cantidad de empresas inscriptas ni por las reuniones realizadas.
Su verdadero alcance comenzará a conocerse cuando se identifiquen las licitaciones abiertas, las firmas incorporadas a los registros de proveedores, los contratos adjudicados y las inversiones industriales generadas para atender esa demanda.
Rosario consiguió reunir a grandes compradores y a una parte significativa de la industria argentina alrededor de las oportunidades del RIGI.
Ahora deberá comprobarse si esa convocatoria permite ampliar las compras nacionales, fortalecer a los proveedores de las provincias mineras y distribuir las oportunidades comerciales entre empresas de distintas regiones del país.
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