Perú detectó 58 operaciones mineras en riesgo por el fenómeno de El Niño: la situación en Argentina y Chile

El organismo estatal ambiental peruano detectó depósitos de relaves vulnerables a lluvias intensas en 14 regiones y pidió a las empresas información sobre sus planes de contingencia. En Chile, los temporales ya provocaron interrupciones en operaciones de cobre, mientras que en Argentina las nevadas retrasaron campañas de exploración y complicaron la logística cordillerana.

El avance del fenómeno de El Niño encendió una señal de alerta para la actividad minera en América del Sur. En Perú, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) identificó 58 unidades mineras con depósitos de relaves expuestos a riesgos hidrometeorológicos, distribuidas en 14 regiones. La preocupación se concentra en las consecuencias que podrían generar las lluvias intensas sobre la estabilidad de estas instalaciones y el posible arrastre de contaminantes hacia cursos de agua y suelos.

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El relevamiento se basa en información proporcionada por la aut. Según el organismo, las precipitaciones por encima de los valores habituales podrían provocar el desbordamiento de los depósitos de relaves, afectar los diques de contención o modificar las condiciones geotécnicas de las estructuras.

Otro de los riesgos señalados es el desplazamiento de metales pesados contenidos en los residuos mineros hacia aguas superficiales y subterráneas. Esto podría comprometer ecosistemas acuáticos y fuentes de abastecimiento utilizadas para consumo humano y actividades agrícolas.

Las 58 unidades identificadas se encuentran en La Libertad, Cajamarca, Áncash, Lima, Huánuco, Pasco, Junín, Huancavelica, Ica, Ayacucho, Apurímac, Puno, Arequipa y Moquegua. Las autoridades no difundieron los nombres de las operaciones ni de las empresas involucradas.

La OEFA solicitó a los titulares información sobre sus planes de contingencia y las medidas implementadas para prevenir o reducir los riesgos. También prevé inspeccionar instalaciones críticas, realizar monitoreos periódicos y revisar los informes de inspección de los depósitos de relaves.

Lluvias intensas y sequías en distintas regiones de Perú

El escenario climático previsto para los próximos meses presenta condiciones diferentes según la zona del país. De acuerdo con los pronósticos oficiales citados por Gestión, hasta marzo de 2027 se esperan precipitaciones superiores a los promedios históricos en sectores de la costa norte, centro y sur, además de la sierra centro-occidental. En contraste, algunas áreas de la sierra centro-oriental y sur-occidental podrían atravesar períodos de déficit hídrico.

La combinación de lluvias intensas y sequías también representa un desafío para las operaciones mineras. Mientras las precipitaciones pueden afectar caminos, instalaciones y depósitos de residuos, la falta de agua puede generar restricciones para los procesos productivos y el abastecimiento de las comunidades cercanas.

El pronóstico oficial peruano mantiene una alerta por El Niño Costero, con previsiones de que el fenómeno alcance una magnitud extraordinaria hasta febrero de 2027. Para el período comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027 se anticipan lluvias por encima de lo normal en sectores de la costa y de la vertiente occidental de los Andes.

Chile: temporales que ya afectaron la producción de cobre

En Chile, los efectos de los eventos meteorológicos extremos ya se reflejaron en la actividad minera durante 2026. Entre el 15 y el 21 de julio, un fuerte temporal afectó las regiones de Atacama y Coquimbo, donde se concentra una parte importante de la producción cuprífera del país. El episodio combinó precipitaciones intensas en zonas bajas con nevadas significativas en la alta cordillera.

Un análisis de CRU Group identificó 16 operaciones de cobre en las regiones afectadas que enfrentaron posibles interrupciones. Entre ellas se encontraron Caserones, de Lundin Mining; Los Pelambres, de Antofagasta Minerals; y Carmen de Andacollo, de Teck.

Caserones permaneció fuera de servicio durante varias semanas debido a daños en la infraestructura de transmisión eléctrica, mientras que Los Pelambres y Carmen de Andacollo registraron suspensiones parciales. CRU advirtió que la recuperación de los niveles habituales de producción puede extenderse más allá del momento en que se reanudan las operaciones, debido a las dificultades para restablecer accesos, retirar nieve y reparar instalaciones.

El análisis también señaló que las condiciones asociadas a El Niño agregan incertidumbre a las perspectivas de producción chilena, especialmente por la posibilidad de nuevos episodios de lluvias, nevadas y cortes logísticos.

Los riesgos no se limitan a las minas. En el norte chileno, los aluviones pueden afectar caminos y sistemas de abastecimiento de agua, mientras que las marejadas y las condiciones adversas en la costa pueden complicar las operaciones portuarias y el despacho de concentrados.

Argentina: nevadas que retrasaron la exploración en la cordillera

En Argentina, el impacto observado durante 2026 se concentró principalmente en las condiciones de acceso y en la planificación de los trabajos de exploración en alta montaña. En San Juan, las nevadas registradas durante el invierno, asociadas al fenómeno de El Niño, retrasaron el inicio de la temporada exploratoria y obligaron a varias compañías a modificar sus cronogramas.

Durante un encuentro organizado por la Cámara Minera de San Juan, representantes de los proyectos Vicuña, Altar y Los Azules detallaron las dificultades operativas provocadas por la acumulación de nieve y la necesidad de garantizar la seguridad de los caminos antes de retomar las perforaciones.

En Vicuña, las tareas se reprogramaron para noviembre y la meta de perforación se redujo de 65.000 a 55.000 metros. Altar todavía no había definido el comienzo de su campaña de 15.000 metros, mientras que Los Azules postergó los trabajos en alta montaña hasta comienzos de 2027.

Las condiciones también afectaron la logística de conexión entre Argentina y Chile. En agosto, el paso internacional Cristo Redentor permaneció cerrado durante 34 días por las intensas nevadas y los fuertes vientos, una interrupción que dejó a cientos de camiones varados y complicó el transporte de cargas entre ambos países.

En San Juan, además, las mayores precipitaciones y nevadas pueden elevar los riesgos de crecidas, aludes, desprendimientos y deslizamientos en zonas cordilleranas. Estos fenómenos representan un desafío para el mantenimiento de caminos, el traslado de trabajadores y equipos y la continuidad de las actividades en los yacimientos.

A diferencia del caso peruano, donde la alerta se concentra en la estabilidad de los depósitos de relaves y el riesgo de contaminación, en Argentina los impactos documentados hasta el momento se vinculan principalmente con las dificultades de acceso y las demoras en los programas de exploración. No se trata de una situación equivalente ni existen datos que permitan atribuir a El Niño una afectación generalizada de la producción minera argentina.

Un desafío para la infraestructura minera regional

Los casos de Perú, Chile y Argentina muestran que los efectos de El Niño no son uniformes y dependen de las características geográficas y operativas de cada distrito. En Perú, la principal preocupación está puesta en la seguridad de los depósitos de relaves y la protección de los recursos hídricos. En Chile, los temporales ya generaron interrupciones en operaciones cupríferas y en infraestructura de suministro. En Argentina, las nevadas condicionaron el acceso a proyectos de alta montaña y modificaron los calendarios de exploración.

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Para las compañías mineras, el escenario obliga a reforzar los planes de contingencia, revisar la capacidad de respuesta de caminos e instalaciones y prever alternativas para el abastecimiento de energía, agua y materiales. La continuidad operativa durante los próximos meses dependerá, en buena medida, de la intensidad de los eventos climáticos y de la capacidad de cada operación para anticiparse a sus consecuencias.

 

M&D con información de Gestión

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