Un semestre de récords

La minería rompe su techo: exportaciones por US$ 4.742 millones e inversión extranjera en máximos

La minería argentina alcanzó en el primer semestre de 2026 el mayor nivel de exportaciones de su historia para ese período y, en paralelo, registró máximos de inversión extranjera. El salto confirma un cambio de escala, aunque detrás del récord conviven el efecto de los altos precios del oro y la plata, el crecimiento real del litio y la expectativa por la futura entrada del cobre.
martes 15 de septiembre de 2026 | 0:00hs.

La minería argentina comenzó a mostrar en sus números una dimensión que durante años estuvo más asociada a las proyecciones que a los resultados concretos. Durante el primer semestre de 2026 las exportaciones alcanzaron US$ 4.742 millones, casi 75% más que los US$ 2.712 millones registrados durante igual período de 2025 y 156% por encima de los US$ 1.852 millones exportados en la primera mitad de 2024.

Es el mayor valor registrado para un primer semestre desde que existen estadísticas comparables.

La comparación histórica permite dimensionar mejor el resultado. El récord anterior correspondía a 2011, durante el anterior gran ciclo internacional de los metales, cuando las exportaciones mineras habían rondado los US$ 2.260 millones en los primeros seis meses.

Quince años después, Argentina más que duplicó aquella marca. Frente a los registros de hace dos décadas, las ventas externas mineras se multiplicaron por más de ocho.

El dato tiene además una consecuencia macroeconómica: durante la primera mitad del año la minería aportó casi uno de cada diez dólares exportados por la Argentina, alcanzando también un máximo histórico de participación dentro de las ventas externas nacionales, según el trabajo elaborado conjuntamente por la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y la Bolsa de Comercio de Rosario.

Pero el récord necesita una lectura más profunda. No toda la mejora responde a mayor producción.

El oro continúa siendo el principal producto minero de exportación y representa aproximadamente el 61% del total, mientras que tanto el oro como la plata enfrentan perspectivas de menor producción y mayores costos durante 2026.

En ambos casos, una parte sustancial del crecimiento de los dólares exportados está explicada por los elevados precios internacionales.

El fenómeno verdaderamente estructural aparece en el litio. Durante el primer semestre se consolidó como el segundo mineral más importante dentro de las exportaciones argentinas, con cerca de una cuarta parte del total.

Las cantidades exportadas crecieron más de 68% interanual como consecuencia de la entrada en producción y ampliación de distintas operaciones. Hace diez años, el litio representaba menos del 5% de las exportaciones mineras.

Dos motores distintos

Esa diferencia resulta central para interpretar el momento de la minería argentina. Mientras el oro y la plata reciben un extraordinario impulso por precios internacionales que pueden modificarse, el crecimiento del litio está respaldado por un aumento efectivo de capacidad productiva.

Los números de 2025 ya habían anticipado ese cambio. La producción de litio había alcanzado unas 116.000 toneladas de carbonato de litio equivalente, 56% más que durante 2024, acompañada por nuevas operaciones y ampliaciones.

Para 2026, CAEM y la Bolsa de Comercio de Rosario proyectaron, en un escenario intermedio, unas 172.000 toneladas, lo que implicaría otro incremento cercano al 48%.

La situación es diferente para los metales preciosos. La producción argentina de oro cayó 6% durante 2025 y acumuló una reducción de 42% respecto de una década atrás. La plata también disminuyó y se ubicó en su nivel más bajo de los últimos diez años.

El fuerte crecimiento de las exportaciones no debería esconder, por lo tanto, un problema que la industria deberá resolver: reemplazar operaciones maduras mediante nueva exploración, ampliaciones o desarrollo de nuevos yacimientos.

Capital para crecer

El segundo récord aparece en la inversión. Según el análisis de CAEM-BCR sobre información del Banco Central, el stock de inversión extranjera directa vinculado a las distintas actividades consideradas dentro del sector minero alcanzó US$ 24.849 millones en marzo de 2026, frente a US$ 22.049 millones al cierre del trimestre anterior y US$ 12.402 millones dos años antes.

Esto significa que en apenas dos años el stock prácticamente se duplicó. El informe estima además que durante el primer trimestre de 2026 las actividades consideradas dentro de la minería recibieron US$ 2.799 millones netos, el mayor registro de la serie elaborada bajo esa metodología.

Los datos generales del BCRA también muestran el peso creciente del sector. En su informe de inversión extranjera directa correspondiente al primer trimestre de 2026, el organismo ubicó a “Explotación de minas y canteras” como el principal sector receptor de flujos de IED, con US$ 1.181 millones durante esos tres meses.

Las cifras no son directamente equivalentes a las de CAEM-BCR porque responden a agrupamientos sectoriales diferentes, pero ambas series reflejan una aceleración de la llegada de capitales hacia actividades vinculadas con los recursos minerales.

El cobre espera

Aquí aparece probablemente el dato más importante hacia adelante. Los récords actuales todavía se producen sin que Argentina haya desarrollado una industria de cobre de gran escala.

Proyectos como Vicuña —que integra Josemaría y Filo del Sol—, Los Azules, Taca Taca, El Pachón, MARA y otras iniciativas avanzadas podrían modificar sustancialmente la composición de las exportaciones durante la próxima década.

El desafío consiste en convertir los anuncios, estudios, autorizaciones e inversiones actuales en minas efectivamente construidas y operativas.

Ese proceso requiere años. La propia simultaneidad entre récord de exportaciones y récord de inversión muestra dos momentos diferentes del ciclo: los dólares que ingresan hoy por exportaciones provienen principalmente de inversiones realizadas años atrás, mientras una porción del capital que actualmente llega al país busca financiar la producción que recién aparecerá en los próximos años.

Por qué importa

Argentina comienza a conseguir algo que durante décadas fue una promesa recurrente: que la minería tenga un peso relevante dentro de la generación nacional de divisas. Haber alcanzado casi el 10% de las exportaciones durante el primer semestre representa un cambio considerable para un sector que todavía tiene varios de sus proyectos de mayor escala sin producir.

Sin embargo, el récord también eleva las exigencias. El crecimiento deberá traducirse en nuevas operaciones, proveedores competitivos, infraestructura, empleo, desarrollo territorial y mayor integración de la cadena de valor.

Y tendrá que lograrlo mientras enfrenta discusiones sobre importaciones, licencia social, agua, seguridad, impacto ambiental y participación de las comunidades.

La fotografía de 2026 es, de todos modos, significativamente diferente de la que mostraba Argentina pocos años atrás.

La minería ya no discute solamente cuánto podría exportar: empieza a mostrar cuánto efectivamente exporta y cuánto capital está dispuesto a apostar por su crecimiento.

El próximo desafío será todavía mayor: demostrar que estos máximos no constituyen solamente un ciclo favorable de precios y capitales, sino el comienzo de una expansión productiva capaz de sostenerse durante las próximas décadas.

 

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