El cobre también necesita una infraestructura de conocimiento: la UNSJ se prepara para el nuevo ciclo minero de San Juan

El avance de Los Azules, Vicuña y otros grandes proyectos cupríferos está modificando las necesidades de la industria y también las de la Universidad Nacional de San Juan. El Instituto de Investigaciones Mineras, que cumple 80 años, ya interviene en ensayos y desarrollos vinculados con proyectos de gran escala, mientras Ingeniería de Minas registró alrededor de 650 aspirantes en el ingreso 2026.
lunes 14 de septiembre de 2026 | 0:00hs.

Durante décadas, la relación entre la Universidad Nacional de San Juan y la minería estuvo asociada principalmente con la formación de profesionales y la prestación de servicios técnicos. Pero el avance simultáneo de grandes proyectos de minería, con el cobre como mineral insignia para los próximos años, está modificando la escala de esa relación. La provincia comienza a transitar una etapa en la que no solo necesitará más ingenieros y técnicos, sino también capacidad científica para resolver problemas de procesamiento, recuperación de minerales, eficiencia, gestión de recursos y desarrollo tecnológico.

Ese cambio encuentra a la UNSJ con una estructura que tiene una trayectoria particular dentro del sistema universitario argentino. El Instituto de Investigaciones Mineras (IIM) fue creado el 18 de septiembre de 1946, antes incluso de la creación de la actual Universidad Nacional de San Juan, y desde entonces desarrolla tareas de investigación, vinculación, transferencia tecnológica, capacitación y servicios para la actividad minera. El instituto cumple ahora 80 años en un momento en que la minería provincial atraviesa uno de los procesos de expansión más importantes de las últimas décadas.

La coincidencia temporal no es menor. El IIM llega a su octava década mientras Los Azules y Vicuña avanzan hacia etapas decisivas, Altar y El Pachón mantienen sus propias agendas de desarrollo y exploración, y la provincia busca transformar una cartera de recursos de cobre en proyectos productivos. En ese escenario, la universidad deja de ser solamente un actor que prepara recursos humanos para las empresas y adquiere un papel potencialmente más estratégico: generar parte del conocimiento que esas operaciones necesitarán para funcionar.

La dimensión del desafío también puede observarse desde las aulas. En 2026, Ingeniería de Minas fue la carrera con mayor cantidad de aspirantes en la Facultad de Ingeniería de la UNSJ, con alrededor de 650 postulantes, de acuerdo con información de la propia universidad. La memoria institucional 2025-2026 registra, además, 268 estudiantes totales en Ingeniería de Minas, mientras que Ingeniería en Metalurgia Extractiva contabilizó 31.

Al respecto, la decana de la Facultad de Ingeniería, Andrea Díaz, mencionó en díalogo con Minería & Desarrollo, el estado actual de la oferta universitaria y todas las especialidades vinculadas a la industria minera

"La facultad viene trabajando arduamente en los últimos dos años, principalmente con la implementación de seis tecnicaturas. Entre ellas se encuentran la Tecnicatura en Operaciones de Minas y la Tecnicatura en Procesamiento de Minerales, que culminan su cursada este año. También comenzaron a dictarse la Tecnicatura en Mantenimiento de Maquinaria Pesada, la Tecnicatura en Industria de los Alimentos y la Tecnicatura en Gestión de Distritos de Riego, además de una segunda cohorte de Mantenimiento de Maquinaria Pesada en Caucete", señaló la decana.

"Estas tecnicaturas se dictan mediante aulas híbridas y con financiamiento del Ministerio de Minería en departamentos mineros como Jáchal, Iglesia, Valle Fértil, Sarmiento y Calingasta. La facultad se prepara no solo en carreras de grado sino también de pregrado, respondiendo a las necesidades de los departamentos alejados y mineros, donde se requerirá mano de obra local capacitada. En las carreras de grado, cuenta con 13 ingenierías y en 12 se están implementando nuevos planes de estudio; además, este año se presentará el nuevo plan de Metalurgia Extractiva, que pasará a llamarse Ingeniería Metalúrgica", añadió.

El aumento del interés por la carrera responde a un cambio concreto en las expectativas sobre la actividad. La aparición de una nueva generación de grandes emprendimientos cupríferos modifica la ecuación: la provincia puede pasar de tener una minería importante a necesitar una estructura profesional mucho más grande para sostener varias operaciones de gran escala simultáneamente.

De formar profesionales a resolver problemas de la industria

La transformación no se limita a la matrícula. En los últimos años, el IIM amplió las áreas de trabajo vinculadas con las necesidades tecnológicas de la minería y mantiene una relación directa con empresas del sector. En enero de 2026, su director, Marcelo Bellini, señalaba que el instituto comenzaba un año especialmente relevante por la proximidad de las etapas constructivas de proyectos como Los Azules y Vicuña.

Uno de los ejemplos más concretos aparece en el procesamiento de minerales de cobre. El IIM participa en ensayos de lixiviación solicitados por proyectos como Los Azules y Vicuña, una actividad que permite analizar a escala de laboratorio el comportamiento del mineral y evaluar alternativas de procesamiento antes de llevar determinadas decisiones a escalas mayores.

Ese tipo de trabajo muestra una diferencia importante respecto de la concepción tradicional de la universidad como simple proveedora de profesionales. Una mina no necesita únicamente ingenieros que sepan operar una planta: necesita conocimiento aplicado para determinar cómo procesar un mineral específico, qué recuperación puede obtenerse, qué variables afectan el proceso y cómo mejorar su eficiencia.

La UNSJ también incorporó nuevas capacidades. En abril de 2026, la Facultad de Ingeniería inauguró el primer Laboratorio de Nanotecnología Aplicada a la Minería del país, dentro del ámbito del Instituto de Investigaciones Mineras. El objetivo es trabajar sobre materiales a escala atómica y molecular y aplicar ese conocimiento a problemas y procesos de la industria minera.

La creación del laboratorio marca una dirección que puede resultar cada vez más relevante: la minería que viene necesitará incorporar más tecnología para procesar minerales, reducir consumos, mejorar recuperaciones y responder a exigencias ambientales y operativas crecientes.

La universidad también desarrolla formación de posgrado específica. La Facultad de Ingeniería ofrece una Maestría en Gestión de Recursos Minerales, ejecutada por el Nucleamiento de Ingeniería de Minas, que integra al IIM y al Departamento de Ingeniería de Minas. El programa apunta a formar profesionales en disciplinas tecnológicas vinculadas con la minería y la geotecnia, además de capacidades de gestión y niveles gerenciales.

El cuello de botella puede estar en el capital humano

El crecimiento de la matrícula es una señal positiva, pero no resuelve por sí solo el problema. La industria necesitará profesionales durante los próximos años, mientras que formar un ingeniero requiere un período considerablemente mayor que el necesario para anunciar una inversión o aprobar un proyecto.

Ese desfasaje temporal puede convertirse en uno de los principales desafíos de San Juan.

Un análisis difundido este año por referentes del Centro de Ingenieros de San Juan estimó que la nueva etapa minera podría generar alrededor de 6.000 empleos vinculados con profesionales de la ingeniería, mientras que actualmente existirían unos 1.000 potenciales postulantes entre estudiantes avanzados y profesionales que no están trabajando en el sector. La estimación muestra la dimensión de la brecha que podría producirse si varios proyectos avanzan simultáneamente.

La discusión tampoco se limita a los ingenieros de minas. Los grandes proyectos requieren ingenieros civiles, electromecánicos, eléctricos, químicos, metalúrgicos, especialistas en procesos, geólogos, profesionales de seguridad, ambiente, agua, automatización, mantenimiento y tecnología, además de técnicos y operarios especializados.

Por eso, el desafío para la UNSJ tiene dos dimensiones diferentes. Una es formar más profesionales. La otra, consiste en adaptar los contenidos y las capacidades de investigación a una industria que está cambiando de escala y que incorpora nuevas tecnologías.

El propio mercado laboral ya está mostrando esa transformación. Los proyectos que se encuentran próximos a construcción demandan perfiles diferentes de los que predominan durante una campaña exploratoria. Aparecen con mayor peso las especialidades relacionadas con construcción, montaje, mantenimiento, procesamiento, energía, infraestructura y logística, además de las competencias tradicionales de la minería.

Una infraestructura académica que puede ser parte del desarrollo minero

La discusión sobre el rol de la UNSJ adquiere una dimensión mayor si se observa la escala de los proyectos que están llegando a San Juan.

Vicuña, que integra Filo del Sol y Josemaría, representa una inversión inicial de miles de millones de dólares y una infraestructura que excederá ampliamente la escala de los emprendimientos mineros que operaron históricamente en la provincia. Los Azules, por su parte, avanza hacia la construcción de un proyecto de cobre de gran escala en Calingasta. A eso se suman Altar, El Pachón y otros proyectos que podrían incorporarse posteriormente al ciclo productivo.

La provincia se enfrenta así a una situación inédita: varios proyectos de cobre pueden demandar simultáneamente conocimiento, profesionales, proveedores, infraestructura y servicios especializados.

Como lo mencionó UNSJ ya mantiene vínculos con compañías y actores de la actividad. En septiembre de 2026, la universidad creó junto con CAPRIMSA y la Federación Universitaria de San Juan una mesa de diálogo destinada a abordar oportunidades laborales, formación y vinculación entre estudiantes, graduados y empresas. El objetivo declarado es acercar las capacidades académicas a las necesidades del sector productivo.

"Trabajamos en estrecho contacto con el sector empresarial. En los últimos años, la facultad ha firmado más de 50 convenios con empresas mineras, industriales y agropecuaria. Estos acuerdos garantizan las prácticas profesionales supervisadas de los alumnos y permiten pasantías para estudiantes avanzados, lo que constituye un primer acercamiento laboral que facilita su posterior inserción concreta", manifestó la decana Díaz

Ese tipo de articulación puede adquirir mayor relevancia si la minería entra efectivamente en una etapa de construcción. Los proveedores locales necesitarán técnicos y profesionales, pero también capacitación en certificaciones, procesos, seguridad y estándares exigidos por las grandes compañías.

El vínculo entre universidad y minería puede extenderse además hacia áreas que históricamente tuvieron menor presencia en la discusión pública. Gestión del agua, eficiencia energética, automatización, robótica, procesamiento de minerales, inteligencia artificial, monitoreo ambiental y economía circular son campos en los que el conocimiento académico puede tener impacto directo sobre los costos y la sustentabilidad de los proyectos.

El desafío de retener el conocimiento en San Juan

Hay otra variable que puede definir el resultado de este proceso: la capacidad de retener talento.

Que San Juan forme ingenieros no garantiza que esos profesionales trabajen en la provincia. Los grandes proyectos mineros compiten por recursos humanos a escala nacional e internacional y, en determinadas especialidades, también con sectores como petróleo, energía, construcción e infraestructura.

Por eso, el desarrollo de una industria minera de mayor escala no depende únicamente de aumentar la cantidad de egresados. También requiere construir un ecosistema en el que investigadores, estudiantes, empresas, proveedores y profesionales encuentren oportunidades para desarrollar su actividad en la provincia.

"Esta transición a la vida profesional se acompaña de manera articulada con los colegios profesionales, los consejos y el Centro de Ingenieros de San Juan, mediante programas de seguimiento que jerarquizan la profesión y fomentan el arraigo local. Es gratificante observar que muchos egresados que hoy se desempeñan como gerentes de empresas firmantes de convenios regresan y aportan su experiencia en la provincia", añadió.

El cobre necesita mucho más que una mina

El nuevo ciclo cuprífero puede convertir a San Juan en uno de los principales centros mineros de Argentina, pero ese proceso requerirá una infraestructura que no se limita a rutas, energía y campamentos. El conocimiento también es infraestructura.

Un laboratorio capaz de ensayar minerales, una carrera que forme ingenieros, un posgrado que genere especialistas, investigadores que desarrollen nuevas tecnologías y una universidad que conecte a estudiantes con empresas son activos que no aparecen en las presentaciones financieras de los grandes proyectos, pero que pueden determinar cuánto valor queda en el territorio.

El desafío para la UNSJ será acompañar una demanda que puede crecer rápidamente sin perder su función académica y científica. Para las empresas, en tanto, contar con una universidad capaz de desarrollar investigación aplicada y formar profesionales localmente puede reducir parte de la dependencia de recursos humanos y servicios externos.

La oportunidad es particularmente significativa porque la provincia se encuentra todavía antes de la gran ola de construcción. El momento para formar profesionales, ampliar laboratorios, fortalecer líneas de investigación y desarrollar nuevas capacidades es ahora, antes de que los proyectos entren simultáneamente en su etapa de mayor demanda laboral y tecnológica.

La cifra de aspirantes a Ingeniería de Minas —unos 650 en 2026— muestra que el interés existe. Los ensayos para proyectos como Los Azules y Vicuña, el nuevo laboratorio de nanotecnología y la formación especializada en procesamiento de cobre muestran que también existe una infraestructura científica y académica en expansión.

 

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