La ingeniería de detalle mejora el perfil de PSJ: más capacidad, cut off más bajo y colas filtradas

El proyecto de Uspallata pasa de 28.000 a 42.000 toneladas diarias sin pedir más agua, e incorpora al circuito mineral que estaba destinado a la escombrera. Las mejoras ya tienen aprobación de la Dirección de Minería.
jueves 10 de septiembre de 2026 | 0:00hs.

La ingeniería de detalle de PSJ Cobre Mendocino está mejorando el perfil del proyecto cuprífero de Uspallata que está en etapa de factibilidad y que puede ser el primero en ponerse en producción en la Argentina. El cambio en el proceso permite proyectar una producción aproximada de 75.000 toneladas anuales de cobre en los primeros cuatro años, bajar la ley de corte y recuperar más agua dentro del circuito sin afectar los requerimientos hídricos que la mina tenía en su prefactibilidad. Esto también implica un incremento es el capex necesario para la puesta en marcha, en un esquema que entrega mejores resultados y que, a la hora de conseguir financiamiento, suma puntos para la sociedad que integran la suiza Zonda Metals y la argentina Alberdi Energy.

Las mejoras tecnológicas y operativas fueron presentadas ante la autoridad de aplicación provincial -la Dirección de Minería de Mendoza- y ya cuentan con aprobación. Modifican tres variables: el sistema de disposición de colas, la capacidad de procesamiento y la ley de corte.

El proyecto se ubica en el distrito Uspallata, departamento mendocino de Las Heras, a unos 35 kilómetros de la villa cabecera y entre 2.400 y 2.900 metros sobre el nivel del mar. Es el primer proyecto minero metalífero de Mendoza que ingresó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Filtrado de colas y apilamiento en seco

La mejora central del proyecto es la incorporación de un sistema de filtrado de colas de alta capacidad. Después de la flotación, las colas pasan por una etapa de espesamiento donde se recupera parte del agua utilizada en planta y la concentración de sólidos llega a aproximadamente un 60 %. La pulpa espesada ingresa entonces al sistema de filtrado, donde equipos de alta capacidad retiran una proporción adicional de agua y transforman el material en una torta compacta de alrededor de 85 % de sólidos y muy baja humedad. Esa torta se transporta y se dispone mediante apilamiento en seco.

Según la compañía, la mayor densidad, compactación y capacidad de apilamiento del material filtrado permiten mantener la disposición dentro de la misma superficie ya evaluada y aprobada.

El agua recuperada en el filtrado vuelve al circuito interno de la planta, lo que reduce pérdidas y aumenta la recirculación. Sobre esa recuperación se apoya el cambio de escala del proyecto.

Más planta con el mismo caudal aprobado

Con la recirculación adicional, PSJ podrá procesar hasta 42.000 toneladas diarias de mineral manteniendo los 141 litros por segundo de agua fresca ya evaluados y aprobados por la autoridad ambiental. El Informe de Impacto Ambiental contemplaba una planta concentradora de 10 millones de toneladas anuales. El aumento es del 50 %.

La contrapartida es económica. La tecnología implica una mayor inversión y también un aumento de los costos operativos, porque requiere más equipos, infraestructura específica de filtrado y manejo mecánico de materiales.

El filtrado también modifica el cronograma ambiental del depósito. Al reducir el contenido de agua del material dispuesto se fortalecen las condiciones de estabilidad y el control operacional, y eso habilita a incorporar coberturas y tareas de revegetación en los sectores que alcancen su configuración final, conforme lo determine la ingeniería de detalle. La gestión del depósito deja de concentrarse al final de la operación y pasa a avanzar de manera gradual durante el desarrollo del proyecto.

El otro cambio de la revisión no está en la planta sino en el yacimiento, y es el que explica de dónde sale el mineral adicional que va a alimentarla.

Una ley de corte más baja incorpora mineral de la escombrera

La campaña de perforaciones in-fill que PSJ ejecutó en esta etapa previa a la construcción permitió actualizar el modelo geológico del yacimiento, precisar la distribución del mineral y optimizar la planificación minera. Las perforaciones determinaron además que hay más mineral del que preveía el diseño anterior.

Sobre esa base, y en función de las condiciones actuales del mercado internacional del cobre, la compañía actualizó la ley de corte. Al bajar ese umbral, parte del mineral de baja ley que en el diseño anterior estaba previsto para la escombrera pasa a incorporarse al circuito productivo.

El incremento de procesamiento, según la empresa, no implica extraer desde una nueva área ni ampliar la huella del proyecto. Se trata de material ya identificado dentro del plan minero, que cambia de destino porque el umbral que lo excluía se movió.

Qué comparan las 75.000 toneladas

Con el nuevo diseño, PSJ proyecta una producción aproximada de 75.000 toneladas anuales de cobre, 80.000 onzas de oro y 900.000 onzas de plata. Esas cifras corresponden a los primeros cuatro años de operación.

El Informe de Impacto Ambiental preveía un total de 653.531 toneladas de cobre fino a lo largo de 16 años de vida útil, un promedio en torno a las 40.800 toneladas anuales, y 21.749 kilogramos de oro fino, unas 699.000 onzas en toda la vida útil. Las dos series miden cosas distintas: un promedio de vida útil por un lado y los primeros cuatro años del nuevo plan por el otro.

La plata aparece como novedad en la proyección. El balance de la planta concentradora del Informe de Impacto Ambiental no detallaba una producción anual de plata como producto final del concentrado, y ahora se explicita en 900.000 onzas anuales.

Del diseño al financiamiento

Con las mejoras aprobadas, PSJ Cobre Mendocino entra de lleno en la etapa de definición del financiamiento, que la compañía canaliza a través del Royal Bank of Canada como agente financiero. El paquete técnico que llega a esa instancia es el de un proyecto que procesa más mineral con el mismo caudal de agua aprobado, dispone sus colas en seco dentro de la superficie ya evaluada y proyecta 75.000 toneladas anuales de cobre en sus primeros cuatro años. El cronograma apunta a iniciar la construcción en 2027.

 

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