Diablillos ante su mayor desafío: transformar una factibilidad sólida en una mina en producción

El proyecto de AbraSilver ya cuenta con factibilidad definitiva, permisos ambientales y adhesión al RIGI. La compañía apunta a tomar la decisión final de inversión en el segundo trimestre de 2027. El plan contempla una mina a cielo abierto, una planta de 9.000 toneladas diarias y una vida útil de 25 años, con primera producción prevista antes de finalizar 2029.
lunes 07 de septiembre de 2026 | 0:00hs.

Diablillos entró en una etapa decisiva de su desarrollo. Después de años de exploración y crecimiento de recursos, el proyecto de oro y plata que AbraSilver desarrolla en la Puna ya cuenta con un estudio de factibilidad definitiva, permisos ambientales en Salta y Catamarca y aprobación dentro del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). El próximo gran hito ya no es demostrar que existe mineralización, sino determinar las condiciones para convertir el proyecto en una mina en producción.

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La compañía canadiense apunta a una decisión final de inversión (FID) durante el segundo trimestre de 2027, mientras que la primera producción está proyectada para antes de finalizar ese mismo año. En agosto, AbraSilver emitió una orden limitada a Worley para iniciar la denominada ingeniería de transición o bridging engineering, una etapa destinada a transformar el diseño de la factibilidad en un plan de ejecución con mayor nivel de detalle sobre ingeniería, compras, costos, cronograma, permisos e infraestructura.

El paso es relevante porque Diablillos dejó atrás la lógica de un proyecto que todavía necesita definir su escala. La factibilidad definitiva contempla una operación a cielo abierto con una planta de lixiviación en tanques de 9.000 toneladas por día, una vida útil de 25 años y una producción promedio durante los primeros cinco años de aproximadamente 13,9 millones de onzas de plata y 89.000 onzas de oro por año, equivalentes a 20,3 millones de onzas de plata equivalente.

La inversión inicial estimada en la factibilidad asciende a US$721,5 millones, incluyendo una contingencia de US$97,9 millones. A eso se suman otros US$519,8 millones de capital de sostenimiento durante la vida útil, con lo que el desembolso de capital previsto para todo el proyecto alcanza unos US$1.241 millones, sin contabilizar los costos de cierre. La diferencia entre esta cifra y los US$764 millones reconocidos en la adhesión al RIGI responde a que se trata de marcos de cálculo diferentes: el monto aprobado por el régimen corresponde al plan de inversión presentado ante el Estado, mientras que la DFS establece el CAPEX técnico de construcción y puesta en marcha bajo su propio alcance.

El proyecto se ubica en la Puna, en el límite entre Salta y Catamarca, dentro de una propiedad de 7.919 hectáreas y a unos 160 kilómetros al suroeste de la ciudad de Salta. Esa condición biprovincial es uno de los rasgos particulares de Diablillos: la infraestructura y las concesiones mineras involucran a ambas jurisdicciones, y el proyecto debió completar su circuito ambiental en las dos provincias.

De la exploración a una mina de escala industrial

El cambio de etapa se explica también por la magnitud de los recursos identificados. En mayo, AbraSilver actualizó la estimación de recursos minerales y llevó los recursos medidos e indicados del proyecto a 248 millones de onzas de plata y 2,54 millones de onzas de oro, equivalentes a 454 millones de onzas de plata equivalente. Ese cálculo incorporó más de 13.000 metros de perforación adicional y elevó en 25% la plata contenida, 48% el oro y 30% la plata equivalente respecto de la estimación anterior.

Pero esos recursos no deben confundirse con las reservas que respaldan la actual operación proyectada. La factibilidad definitiva trabaja con 77,9 millones de toneladas de reservas probadas y probables, con una ley promedio de 146 gramos por tonelada de plata equivalente. Esa reserva contiene aproximadamente 183,5 millones de onzas de plata y 1,764 millones de onzas de oro, equivalentes a 365,9 millones de onzas de plata equivalente.

La diferencia es importante desde el punto de vista minero. Los recursos representan el potencial geológico total identificado, mientras que las reservas son la porción que, bajo las condiciones técnicas y económicas consideradas en el estudio, puede incorporarse al plan minero. En Diablillos todavía existe, por lo tanto, una brecha entre lo que el depósito contiene y lo que actualmente está contemplado dentro del diseño de explotación.

Ese margen es precisamente uno de los elementos que la compañía busca aprovechar con la exploración. El programa Phase VI contempla al menos 15.000 metros de perforación en sectores como Oculto NE, JAC, Cerro Blanco y Cerro Viejo. Los resultados de esta campaña no fueron incorporados a la estimación de reservas ni al plan minero de la DFS, por lo que cualquier éxito adicional podría traducirse en una futura ampliación de recursos o reservas.

La exploración ya está mostrando resultados que mantienen abierta esa posibilidad. A comienzos de septiembre, AbraSilver informó nuevos resultados en Cerro Viejo, ubicado unos cuatro kilómetros al norte de Oculto. Allí, dos perforaciones intersectaron mineralización aurífera oxidada cerca de superficie, mientras que otros pozos identificaron mineralización de cobre en profundidad. El programa Phase VI acumulaba alrededor de 12.000 metros perforados en 54 pozos al momento de ese anuncio.

Uno de los antecedentes más destacados en Cerro Viejo había sido el pozo DDH 24-056, con 36 metros a 1,91 gramos de oro por tonelada, incluyendo cinco metros a 7,22 g/t. Los nuevos resultados refuerzan el interés por un sector que podría representar una extensión del sistema mineralizado, aunque todavía no forma parte de la reserva económica utilizada para diseñar la primera etapa de Diablillos.

Una ecuación económica que cambia con el precio de los metales

La factibilidad definitiva muestra una operación con indicadores económicos particularmente elevados. Con un escenario base de US$50 por onza de plata y US$3.650 por onza de oro, el proyecto presenta un VAN después de impuestos de US$3.003 millones, una TIR de 41,9% y un período de recuperación de la inversión de apenas 1,7 años. El VAN equivale a unas 4,2 veces el CAPEX inicial.

La estructura de producción explica parte de esa rentabilidad. El diseño prioriza durante los primeros años la extracción de las zonas de mayor ley, buscando generar un flujo de caja elevado en la primera etapa. Durante los primeros cinco años de producción completa, el mineral alimentaría la planta con leyes promedio de 177 g/t de plata y 1,04 g/t de oro, mientras que el promedio de toda la vida de mina se ubicaría en 73 g/t de plata y 0,70 g/t de oro.

La recuperación metalúrgica promedio estimada alcanza aproximadamente 80,3% para la plata y 87,2% para el oro durante la vida del proyecto. El costo operativo total estimado ronda los US$52,4 por tonelada procesada, mientras que el costo sostenido todo incluido (AISC) se ubica cerca de US$20 por onza equivalente de plata.

La sensibilidad a los precios también es significativa. La compañía utilizó precios relativamente conservadores para construir la reserva —US$29,50 por onza de plata y US$2.800 por onza de oro—, mientras que la evaluación económica de la DFS tomó US$50 y US$3.650, respectivamente. Con los precios de mercado registrados al 15 de junio de 2026, de US$70,69 para la plata y US$4.338 para el oro, el estudio calculaba un VAN después de impuestos de aproximadamente US$4.800 millones y una TIR de 56,5%.

Ese escenario no debe interpretarse como una proyección de resultados futuros, pero sí permite observar la sensibilidad de Diablillos al ciclo de precios de los metales preciosos. La fortaleza económica del proyecto aumenta cuando suben la plata y el oro, mientras que el estudio también muestra que conserva indicadores positivos bajo un escenario de precios 20% inferiores al caso base.

El RIGI y el camino hacia la decisión de inversión

Otro de los factores que modificó la ecuación de Diablillos fue su ingreso al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones. La adhesión fue aprobada mediante la Resolución 562/2026 del Ministerio de Economía y publicada en mayo. La estructura contempla, entre otros aspectos, una tasa de impuesto a las ganancias del 25%, regalías mineras provinciales del 3%, eliminación de derechos de exportación y mecanismos vinculados con el acceso y disponibilidad de divisas.

Para un proyecto de más de US$700 millones de inversión inicial, el régimen adquiere relevancia porque reduce parte de la incertidumbre fiscal y cambiaria durante un horizonte de largo plazo. La DFS incorpora explícitamente los efectos del RIGI en su modelo económico, por lo que los indicadores de rentabilidad presentados por AbraSilver no corresponden a un escenario abstracto: contemplan el marco fiscal bajo el cual la compañía pretende desarrollar la operación.

El otro gran avance fue ambiental. En abril, Salta otorgó la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para Diablillos. Posteriormente, el proyecto completó también el procedimiento correspondiente en Catamarca, permitiendo que el desarrollo avance sobre una base regulatoria que contempla ambas jurisdicciones.

Con esos hitos cumplidos, el cuello de botella comienza a trasladarse hacia otro lugar: financiamiento, ingeniería de ejecución, compras, contratación y construcción. La propia compañía señala que está avanzando en conversaciones para financiar el proyecto y que apunta a completar ese proceso hacia el cuarto trimestre de 2026, antes de la decisión final de inversión prevista para el segundo trimestre de 2027.

La contratación de Worley para la etapa de bridging engineering es parte de ese proceso. El alcance incluye diseño de ingeniería, estudios técnicos, planificación de adquisiciones, estimación de costos, cronograma, apoyo en permisos y desarrollo de un plan de ejecución. También contempla la planificación del campamento para la fuerza laboral de construcción y operación, incluyendo alternativas de construcción modular debido a la altura, distancia y limitada infraestructura disponible en la Puna.

Una obra de más de US$700 millones en la Puna

La estructura de inversión permite dimensionar dónde estará concentrado el capital. De los US$721,5 millones de CAPEX inicial, unos US$229,3 millones corresponden a la planta de procesamiento, US$93,2 millones a infraestructura del sitio, US$117,8 millones a costos del propietario y US$164,6 millones a costos indirectos. La contingencia representa otros US$97,9 millones.

El plan también contempla que más del 60% de los equipos, suministros, construcción y servicios de los paquetes de contratación sean adquiridos a compañías locales, según la factibilidad. Esto abre uno de los principales capítulos económicos para Salta y Catamarca: el impacto de la etapa de construcción no estará limitado a los empleos directos de la futura mina, sino que se extenderá hacia contratistas, transporte, alojamiento, alimentación, mantenimiento, servicios profesionales, movimiento de suelos y provisión industrial.

La provincia de Salta estima que el desarrollo podría generar más de 2.000 empleos directos e indirectos durante la construcción, mientras que el esquema de contratación local planteado por la empresa contempla participación de proveedores y trabajadores de ambas provincias. El cronograma oficial provincial ubica el comienzo de las obras en 2027, con el pico de construcción previsto para 2028 y 2029.

El proyecto contempla además una instalación de campamento para unas 1.600 personas, de acuerdo con la planificación incluida en la DFS. La conexión a la red eléctrica está prevista para el tercer año de operación, mientras que durante los primeros años el proyecto contempla generación mediante diésel. El cambio hacia la red permitiría reducir costos operativos y emisiones.

En paralelo, AbraSilver estudia una posible segunda etapa de lixiviación en pilas (heap leach) destinada a procesar mineral de menor ley que no forma parte del caso base de la primera etapa. La evaluación económica preliminar de esa alternativa fue actualizada después de que las pruebas metalúrgicas mostraran mejores recuperaciones de oro que las asumidas inicialmente. La compañía espera completar esa PEA durante el cuarto trimestre de 2026.

La eventual expansión es relevante porque muestra que los US$722 millones no necesariamente representan el límite del desarrollo. La estrategia contempla, además de la lixiviación en pilas, una posible ampliación de la capacidad de la planta y la expansión del depósito de relaves, siempre que los estudios posteriores justifiquen económicamente esas alternativas.

La oportunidad y el desafío para Salta

Diablillos aparece así dentro de un escenario particular para la minería argentina. A diferencia de otros grandes proyectos de cobre que todavía necesitan recorrer buena parte del camino entre exploración, factibilidad y construcción, el proyecto de AbraSilver ya completó las principales etapas técnicas y ambientales de su primera fase. La discusión pasa ahora por cuánto capital puede movilizar, en qué condiciones y con qué velocidad puede convertir el diseño en una operación real.

Su escala también permite medir el cambio que está atravesando la Puna. Diablillos no será una mina gigantesca por volumen de roca movilizada en comparación con los grandes proyectos cupríferos, pero sí plantea una operación de 9.000 toneladas diarias, 25 años de vida útil y una producción inicial de unos 20 millones de onzas equivalentes de plata por año. En el caso de la plata, el proyecto podría convertirse en uno de los nuevos productores relevantes de Argentina.

La oportunidad para Salta está, por lo tanto, en capturar una parte creciente de esa inversión antes de que comiencen las grandes obras. La etapa de ingeniería que comenzó en agosto es precisamente el momento en el que se definen paquetes de contratación, proveedores, logística, campamentos, infraestructura y cronogramas que luego determinarán buena parte del impacto económico local.

Pero también queda un desafío concreto. Tener RIGI, permisos y una factibilidad sólida no equivale todavía a tener una mina construida. Entre la decisión de inversión de 2027 y la primera producción prevista para fines de 2029 habrá que ejecutar cientos de millones de dólares de obra en una zona de alta montaña, con restricciones logísticas y de infraestructura que la propia ingeniería de Worley ya está incorporando al diseño.

En ese sentido, los próximos meses serán determinantes. Financiamiento, ingeniería, contratación, infraestructura y nuevas perforaciones avanzarán en paralelo, mientras la empresa busca llegar a 2027 con el proyecto suficientemente maduro para aprobar la construcción.

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Diablillos ya no se encuentra en la etapa de demostrar si puede convertirse en una mina. La factibilidad definitiva muestra que, bajo los supuestos del estudio, el proyecto tiene escala, reservas, permisos y una estructura económica para hacerlo. La pregunta que queda abierta es otra: si AbraSilver consigue cerrar el financiamiento y ejecutar el cronograma previsto, 2027 podría marcar el momento en que Diablillos deje definitivamente de ser un proyecto minero para convertirse en una de las próximas grandes inversiones productivas de la Puna argentina.

 

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