El mapa del uranio argentino: 33.650 toneladas distribuidas en siete proyectos

La CNEA relevó recursos de uranio distribuidos en cuatro provincias: Mendoza, Chubut, Río Negro y Salta. El volumen identificado permitiría cubrir la demanda actual y futura de las centrales nucleares argentinas, mientras distintos proyectos atraviesan etapas de exploración y evaluación.
jueves 27 de agosto de 2026 | 0:00hs.

Argentina cuenta con 33.650 toneladas de uranio identificadas y recuperables a costos competitivos, de acuerdo con información de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). El volumen adquiere relevancia en un escenario en el que el país busca ampliar el desarrollo de sus recursos estratégicos y fortalecer el abastecimiento de combustible para su sistema nuclear.

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Los recursos se distribuyen en siete proyectos ubicados en cuatro provincias: Mendoza, Chubut, Río Negro y Salta, aunque no todos presentan el mismo grado de avance. Entre ellos aparecen algunos activos con décadas de historia exploratoria y otros que actualmente vuelven a captar inversiones y nuevos programas de perforación.

El principal recurso identificado corresponde a Sierra Pintada, en Mendoza, con 10.010 toneladas de uranio, seguido por Cerro Solo, en Chubut, con 8.180 toneladas. En Río Negro se encuentra Amarillo Grande, con 6.600 toneladas, mientras que Meseta Central, también en Chubut, suma 5.290 toneladas. Completan el listado Laguna Salada, con 2.980 toneladas; Don Otto, en Salta, con 430 toneladas; y Laguna Colorada, en Chubut, con 160 toneladas.

La CNEA continúa realizando tareas destinadas a ampliar el conocimiento de estos recursos mediante estudios geológicos, relevamientos radiométricos aéreos, prospecciones geoquímicas y perforaciones, entre otras actividades. El objetivo es determinar con mayor precisión las características de los depósitos y avanzar en la identificación de nuevas reservas que puedan incorporarse al inventario nacional.

Uranio y soberanía energética

El dato sobre los recursos identificados cobra especial importancia porque Argentina actualmente importa el uranio que utiliza como combustible nuclear. La eventual puesta en producción de recursos nacionales permitiría reducir esa dependencia y fortalecer el abastecimiento de las centrales del país. Desde la CNEA también señalan que una ampliación de las reservas podría generar, eventualmente, saldos exportables.

El escenario se relaciona además con el crecimiento que viene registrando la exploración de uranio en distintas provincias. En Río Negro, por ejemplo, el proyecto Amarillo Grande atraviesa una nueva etapa de exploración a través de un programa de 12 meses que incluye perforaciones en el objetivo Cuatro, estudios geofísicos y geoquímicos en el corredor Ivana y trabajos adicionales en otros objetivos del área.

El proyecto tiene además un antecedente relevante: Corredor Americano, vinculada a Corporación América, participa junto con Blue Sky Uranium en el desarrollo de Amarillo Grande. Dentro del proyecto se encuentra Ivana, uno de los principales activos de uranio del país y el desarrollo que Río Negro viene siguiendo con mayor atención.

Un recurso estratégico que vuelve a ganar protagonismo

El uranio forma parte de una agenda minera argentina que durante los últimos años estuvo dominada por el litio, el oro y, especialmente, el cobre. Sin embargo, su importancia es diferente: además de tratarse de un recurso mineral, está directamente vinculado con la generación de energía nuclear y la seguridad del abastecimiento energético.

La posibilidad de desarrollar recursos nacionales adquiere mayor peso en un contexto de expansión de la demanda energética y de interés por ampliar la generación nuclear. Para que los recursos identificados se conviertan en producción, sin embargo, todavía deben atravesarse distintas etapas técnicas, económicas, ambientales y regulatorias. La existencia de 33.650 toneladas identificadas no equivale, por sí sola, a reservas listas para ser explotadas.

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En ese sentido, el desafío para Argentina será transformar parte de ese potencial geológico en proyectos económicamente viables y operaciones productivas, algo que dependerá de la evolución de cada yacimiento, las inversiones necesarias y las condiciones regulatorias. Mientras tanto, el avance de la exploración vuelve a colocar al uranio dentro del mapa de los recursos estratégicos de la minería argentina.

 

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