El Plan B de Azules, ¿se hace Plan A?

Cornejo defendió en Chile una infraestructura minera anticipada y abrió una nueva variable energética para San Juan

Durante su exposición en Los Andes, el gobernador planteó que Mendoza avanzará con inversiones en energía, rutas, pasos internacionales y logística para sostener la expansión minera. En ese marco, dejó un dato relevante: parte de esa infraestructura podría incluso aportar energía a proyectos del sur de San Juan. Por Edu Gajardo
lunes 29 de junio de 2026 | 0:00hs.

Durante su participación en "Cordillera que une: Minería binacional y el Paso Los Libertadores como ejes de integración Chile-Argentina", evento realizado en Los Andes, Chile, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, expuso la hoja de ruta con la que la provincia busca acompañar su etapa de expansión minera. Con foco en energía, transporte y conectividad, el gobernador sostuvo que la provincia decidió acelerar obras clave ante la necesidad de reducir tiempos y construir condiciones operativas para los proyectos, en una actividad donde la infraestructura aparece hoy como uno de los principales condicionantes para avanzar.

“El problema es que nosotros estamos impacientes, los mendocinos, y queremos hacerlo más rápido”, afirmó. En esa línea, dejó una definición que atraviesa el actual momento de Mendoza: la provincia avanzará en infraestructura incluso bajo esquemas de repago y costo tarifario para los usuarios, una decisión que el propio mandatario reconoció como políticamente sensible.

La definición toma peso en un contexto donde la infraestructura energética se consolidó como uno de los principales desafíos para la minería cordillerana. La disponibilidad de potencia, la capacidad de transporte y la expansión de líneas de alta tensión son hoy variables que empiezan a ordenar la viabilidad de varios proyectos en la región.

Energía como punto de partida

Cornejo sostuvo que Mendoza decidió avanzar en obras que históricamente quedaban atadas a la iniciativa privada. “Ya no creemos tanto en esperar que el sector privado lo haga”, afirmó, al detallar una cartera de proyectos que incluye El Cortaderal, la Estación Transformadora Mendoza Norte, la Estación Transformadora Valle de Uco, San Rafael-General Alvear y el proyecto de interconexión.

Ese esquema marca una lógica distinta a la tradicional. Avanzar primero con infraestructura para acelerar inversiones, en lugar de esperar que la demanda privada termine justificando esas obras. Según explicó, parte de esas obras ya están en ejecución, adjudicación o licitación. “No son proyectos que están en papeles”, remarcó.

Dentro de ese paquete, la Estación Transformadora Mendoza Norte aparece como uno de los nodos más relevantes por su vínculo con PSJ Cobre Mendocino. El proyecto energético, actualmente en proceso licitatorio, será uno de los soportes para la futura demanda del proyecto de cobre en Uspallata. “De hecho, uno de ellos, PSJ Cobre Mendocino, depende luego su inversión en uno de estos proyectos”, dijo.

A fines de 2025, PSJ firmó un acuerdo con Distrocuyo para avanzar en los estudios de ingeniería que permitan construir la futura Estación Transformadora San Jorge de 220/33 kV y una nueva Línea de Alta Tensión de 220 kV. Ese esquema permitirá conectar la futura operación minera con la Estación Transformadora Mendoza Norte, integrando la infraestructura privada del proyecto con la red provincial. La obra, además de abastecer la futura planta concentradora, busca reforzar la confiabilidad del anillo eléctrico central y mejorar el abastecimiento en Uspallata y su área de influencia.

Pero el dato más significativo surgió al ampliar el alcance de esa infraestructura. Cornejo sostuvo que esa misma línea que desarrolla la empresa para abastecer a PSJ, “podría proveer quizás con altísima seguridad a los proyectos de San Juan, del sur de San Juan, cercanos al proyecto San Jorge, con energía desde Mendoza”.

Este punto adquiere especial relevancia porque San Juan atraviesa actualmente una discusión sensible por la disponibilidad de infraestructura eléctrica para acompañar el desarrollo de su cartera cuprífera. La asignación de prioridad sobre la futura línea de 500 kV a Vicuña volvió a exponer una limitación estructural: la capacidad energética empieza a transformarse en un factor determinante para ordenar el desarrollo de los proyectos cordilleranos.

Esa propuesta se inscribe en el “Plan B” que el proyecto Los Azules presentó a periodistas el jueves pasado en donde se refirió -en forma específica- a desarrollar toda su infraestructura energética a través de Mendoza, vía YPF Luz y en colaboración con PSJ.

Una variante que con el paso de los días podría transformarse en “Plan A” si el ENREge (Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad, organismo autárquico argentino que fusiona y reemplaza al ENARGAS y al ENRE) le concede al proyecto Vicuña la prioridad de acceso y reserva del 90% de la capacidad de transporte incremental que generarán las nuevas obras de infraestructura eléctrica proyectadas para la provincia de San Juan.

En ese contexto, la posibilidad de que parte de la infraestructura proyectada desde Mendoza pueda aportar capacidad hacia proyectos del sur sanjuanino introduce una variable nueva dentro del mapa energético regional. Allí aparecen desarrollos como Los Azules, donde la disponibilidad de energía será una condición crítica para su futura operación.

Cornejo incluso reconoció que se trata de una decisión con impacto tarifario, pero planteó que esa discusión forma parte del costo de acelerar una infraestructura que hoy aparece como condición para destrabar proyectos.

Infraestructura para bajar costos

Cornejo insistió en que el problema no se agota en la energía. Durante su exposición planteó que la infraestructura debe pensarse como un sistema completo para reducir costos operativos y mejorar competitividad, especialmente en minería, donde la distancia, la conectividad y la disponibilidad de servicios impactan directamente sobre la ecuación económica de cada proyecto.

En esa línea, el gobernador sostuvo que Mendoza también avanza con obras viales financiadas con fondos provinciales, incluso sobre corredores de competencia nacional. El objetivo, explicó, es consolidar accesos y fortalecer la red logística que deberá acompañar tanto a los proyectos mineros como a otras actividades industriales.

Dentro de ese esquema, destacó el Paso Pehuenche como una alternativa estratégica para el sur provincial. Según detalló, su menor altura respecto al Cristo Redentor y una menor exposición a cierres invernales lo convierten en una vía con ventajas para futuros desarrollos. “Hay proyectos, como los del sur, que tienen alguna facilidad para salir por ese lugar y no por el norte”, señaló.

En la presentación, Cornejo vinculó esa alternativa con proyectos como Potasio Río Colorado, Hierro Indio, la cuenca de cobre y litio de Malargüe y Malargüe Distrito Minero Occidental, dentro de una lógica donde la infraestructura logística empieza a acompañar zonas que históricamente operaron con mayores limitaciones.

El tren como segundo eje logístico

Junto con la energía y los corredores viales, Cornejo puso especial atención en la recuperación ferroviaria como parte de la infraestructura necesaria para acompañar la expansión productiva del sur mendocino.

Allí ubicó al ramal minero del Ferrocarril San Martín como una herramienta para conectar zonas de actividad minera, petrolera y ganadera con futuros nodos industriales y logísticos. “El tren minero toma toda la red que estaba anteriormente y que quedó en desuso”, afirmó.

A diferencia de otros proyectos que requieren inversiones de mayor escala, el planteo sobre el ramal ferroviario se apoya sobre infraestructura existente, lo que podría reducir tiempos y costos de reactivación. En la exposición, Cornejo vinculó ese corredor con Pata Mora, donde Mendoza proyecta una zona industrial orientada a servicios para minería, gas y petróleo.

La combinación entre energía, ferrocarril, rutas y pasos internacionales expone la lógica general que la provincia busca consolidar: reducir costos estructurales, mejorar conectividad y construir capacidad operativa antes de que la demanda minera empuje al sistema al límite.

Infraestructura y tiempos

A lo largo de la exposición, Cornejo insistió en una idea central: el tiempo empieza a ser una variable crítica para la minería y Mendoza busca reducir esa brecha con infraestructura.

“No va a ser fácil hacer minería después de no crecer si no hay infraestructura, si no hay infraestructura eléctrica, si no hay infraestructura de caminos”, sostuvo. “No queremos ver la cordillera como un estorbo, como una barrera, sino como una plataforma compartida para generar desarrollo, empleo e inversiones en ambos países”, agregó.

La exposición dejó una definición concreta sobre la visión provincial: avanzar sobre infraestructura antes de que la demanda termina desbordando la capacidad instalada, en un escenario donde la velocidad de ejecución empieza a ser tan importante como la aprobación de los proyectos.

 

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