Para la Cámara Inmobiliaria de San Juan, se necesitarán unas 100 viviendas para satisfacer la primera etapa de la demanda minera
El mercado inmobiliario de San Juan se encuentra en un punto de inflexión ante el inminente crecimiento de la actividad minera. Mauricio Turell, presidente de la Cámara de la Construcción e Inmobiliaria de San Juan, advierte que si bien va mejorando la disponibilidad de viviendas, todavía no se ha llegado al mínimo suficiente, lo que exige reaccionar y trabajar con rapidez ante la nueva demanda que se avecina.
"Entendemos que acá nos vamos a encontrar con un bache importante y vamos a tener que reaccionar rápido para que esta oportunidad no quede en el vacío", dijo Turell a Minería & Desarrollo, respecto a la disponibilidad de viviendas.
Actualmente, según explicó el sector apenas logra cubrir 6 de cada 10 demandas de vivienda familiar para el público local. Con la llegada plena de la minería, se estima que esta necesidad se duplicará, lo que genera preocupación sobre la capacidad de respuesta de los desarrolladores inmobiliarios para satisfacer tanto a los nuevos residentes como a los locales.
"Para la demanda local seguimos con cierto déficit porque, por ejemplo, cada 10 demandas que tenemos para vivienda familiar podemos satisfacer seis. Con la minería entendemos que este porcentaje, mínimo, se va a duplicar", explicó el empresario.
Turell detalló que para cubrir la primera etapa de la demanda minera -la cual se prevé comience a fines de 2026 y principios de 2027- se necesitarán, en promedio, unas 80 a 100 viviendas.
Las exigencias de las empresas mineras son específicas y elevan la vara del mercado. Se buscan inmuebles de categoría, principalmente casas en barrios privados o departamentos amoblados de uno o dos dormitorios. Sin embargo, el requisito innegociable para cualquier alquiler corporativo es contar con un servicio de internet ininterrumpido de alta calidad.
Otro factor determinante que limita la radicación de familias mineras es la escasez de colegios bilingües en San Juan. Según Turell, la oferta educativa en este segmento es muy reducida, lo que se convierte en un cuello de botella para quienes buscan trasladarse a la provincia con sus hijos.
En el ámbito industrial, la situación es similar. Las empresas demandan parcelas de entre 2 y 5 hectáreas con galpones de 800 a 1.500 metros cuadrados cubiertos. La dificultad radica en que estas propiedades deben contar con especificaciones técnicas rigurosas, como final de obra y redes de incendio, características que no abundan en la oferta actual.
"Se están pidiendo superficies que acá en la provincia casi no conocemos, parcelas y terrenos que, por ejemplo, tengan promedio de dos a cinco hectáreas", detalló sobre los requerimientos industriales.
El aspecto económico es quizás el más sensible. En la oferta actual, los precios de alquiler ya parten desde el millón de pesos mensuales en promedio. En el caso de las oficinas, las superficies de 70 a 100 metros cuadrados con seguridad y cochera rondan los 700.000 pesos. Se estima que ante el aumento de la demanda minero, estos precios aumentarán.
Por el momento, el mercado vive una etapa de consultas intensas, pero se espera que los pedidos concretos y la presión sobre el stock de propiedades se profundicen hacia finales de este año. Los profesionales del sector ya trabajan a contrarreloj para estar a la altura de las circunstancias.
Ante este escenario, los corredores inmobiliarios locales han optado por la colaboración mutua en lugar de la competencia desleal. El objetivo es compartir pedidos y propiedades entre colegas para asegurar que la minería encuentre un mercado organizado y evitar "sorpresas extrañas".
"Tratamos de manejar la competencia con mucho profesionalismo para que la minería no se encuentre con sorpresas extrañas, al menos desde el sector inmobiliario", afirmó sobre la unidad del gremio.
Finalmente, Turel descartó que exista un temor real ante el posible desembarco de desarrolladores o inmobiliarias de otras provincias o de Chile. Aseguró que el nivel de competitividad y profesionalismo de los empresarios locales es suficiente para mantener el control del mercado sanjuanino.
A pesar de los desafíos y el déficit de infraestructura social e industrial, el sector inmobiliario confía en su capacidad de adaptación para convertir este "boom" minero en una oportunidad de crecimiento sostenible para San Juan.
Minería & Desarrollo