Tras el repunte del carbón, Glencore reflota la posibilidad de una fusión con Rio Tinto
El repunte reciente en los precios del carbón volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de que Glencore y Rio Tinto retomen conversaciones para una eventual operación corporativa que podría transformar el mapa de la minería global. El mejor desempeño bursátil de la minera y comercializadora suiza ha fortalecido su posición relativa y reavivado especulaciones sobre un posible acuerdo entre ambas compañías.
La eventual combinación de negocios, discutida a comienzos de 2026, apuntaba a crear la mayor empresa minera del mundo por capitalización bursátil. Sin embargo, las negociaciones se frenaron en febrero tras desacuerdos sobre la valoración de las compañías y la estructura de participación en la empresa combinada.
Desde entonces, el escenario de mercado ha cambiado. El aumento de los precios del carbón ha impulsado el valor de mercado de Glencore, reduciendo parcialmente la brecha de valoración frente a Rio Tinto. Este movimiento ha fortalecido el argumento de la compañía de que su portafolio —que incluye activos de cobre y un amplio negocio de comercialización de materias primas— debería reflejar mayores perspectivas de crecimiento.
Durante las conversaciones iniciales, uno de los puntos más complejos fue la participación accionaria dentro de la eventual empresa fusionada. Glencore aspiraba a que sus accionistas controlaran cerca de 40% de la entidad combinada, mientras que la valorización propuesta inicialmente otorgaba una participación menor.
Otro factor relevante en el debate ha sido el negocio de carbón de Glencore. Mientras la compañía mantiene una fuerte exposición a ese mineral, Rio Tinto abandonó el sector en años recientes y enfrenta presiones de inversores que cuestionan cualquier retorno a activos carboníferos por criterios ambientales y de gobernanza (ESG).
A pesar de las diferencias, el mercado sigue observando con atención la posibilidad de que ambas empresas retomen el diálogo una vez que se cumpla el período de restricción establecido por la normativa del Reino Unido, que impide reanudar negociaciones formales durante seis meses tras la interrupción del proceso.
Si llegara a concretarse en el futuro, la operación daría origen a un gigante minero con un valor de mercado superior a los US$200.000 millones, combinando la fortaleza operativa de Rio Tinto con la red global de comercialización y los activos mineros de Glencore.