Argentina redefine su estrategia nuclear: de pionero latinoamericano a actor clave en la energía global

Con un plan que consta de tres etapas, el país tiene como objetivo convertirse en un exportador de clase global
jueves 04 de diciembre de 2025 | 0:00hs.

Argentina, nación que forjó su programa nuclear en el apogeo de su prosperidad de posguerra, se encuentra ahora en una encrucijada estratégica, buscando reactivar y proyectar su vasta experiencia atómica hacia el futuro energético global. Fundada en 1950 con la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el Instituto Balseiro, la ambición argentina se materializó rápidamente: en 1958 inauguró el primer reactor nuclear de América Latina en Constituyentes, construido íntegramente con capacidades nacionales.

La consolidación de este liderazgo continuó con la puesta en marcha de Atucha I en 1974, fruto de la cooperación con Siemens y pionera en el uso de reactores de agua pesada presurizada que utilizaban uranio natural, reduciendo la dependencia de importaciones de combustible enriquecido. A esta le siguió la central Embalse en 1983, construida con tecnología canadiense. A pesar de las crisis económicas que detuvieron la construcción de Atucha II en la década de 1990, Argentina demostró su resiliencia al completar y conectar la planta a la red en 2014, esta vez con financiación y componentes en su mayoría nacionales.

El ecosistema industrial y la paradoja del uranio

Detrás de las centrales, opera un sólido entramado de empresas estatales y semiprivadas que garantizan la soberanía tecnológica: INVAP, reconocida mundialmente por construir y exportar reactores de investigación a países como Australia y Egipto; CONUAR, que produce los elementos combustibles para todos los reactores nacionales; DIOXITEK, que fabrica dióxido de uranio y cobalto-60; y ENSI SE, que opera la planta industrial de agua pesada.

Sin embargo, a pesar de esta avanzada industria, el sector enfrenta una paradoja: Argentina importa todo el uranio que necesita. Esto se debe a que la última mina nacional cerró en 1995 por la caída de los precios. Históricamente, el país ha extraído 2.582 toneladas de uranio, principalmente de Sierra Pintada en Mendoza, yacimiento que aún contiene las mayores reservas del país.

Nuevos Descubrimientos y el Impulso a la Exploración

La situación podría cambiar con la reactivación de la exploración. El yacimiento más prometedor es Ivana en Río Negro, descubierto en 2011 por Blue Sky Uranium. Aunque sus leyes no son las más altas, sus recursos cercanos a la superficie (dentro de los primeros 25 metros) y la naturaleza no consolidada del mineral (arena y grava que no requiere voladura) lo hacen atractivo. Recientemente, el inversor Abatare España se asoció con Blue Sky, comprometiéndose a invertir hasta 35 millones de dólares para avanzar el proyecto. Con una producción proyectada que podría triplicar la demanda anual de uranio de Argentina (1.5 Mlbs U3O8/a), Ivana presenta una oportunidad estratégica para que el país se convierta en exportador.

Este interés renovado también se observa en Santa Cruz, donde el proyecto Sofía suma reservas significativas, y en Chubut, una provincia históricamente restrictiva a la minería. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, ha presionado recientemente para desarrollar el yacimiento Cerro Solo, argumentando que la minería de uranio, al poder utilizar la técnica de recuperación in situ (ISR) que no emplea cianuro ni requiere minas a cielo abierto, podría ser la vía para reactivar la actividad minera en la provincia.

La Nueva Visión: SMRs y Centros de Datos de IA

Tras décadas de desarrollo del proyecto de Reactor Modular Argentino (CAREM), cuyo prototipo CAREM-25 se encuentra detenido al 85% por consideraciones de competitividad, el nuevo plan nuclear argentino esbozado por Damián Reidel, asesor presidencial y actual presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A., apunta a una transformación total.

El plan consta de tres ambiciosas fases:

  1. Producción de SMR: Se construirá un modelo más avanzado, el ACR300 (patente de INVAP), con cuatro unidades de 300 MW en Atucha. Este proyecto será financiado por inversión privada de Estados Unidos y construido por empresas argentinas, con EE. UU. como socio estratégico.
  2. Minería y Exportación de Uranio: Para abastecer los nuevos reactores, se reiniciará la minería nacional. Para ello, YPF creó YPF Nuclear a principios de 2025 para desarrollar proyectos en la Patagonia, con la idea de vincular la venta de combustible a la venta de reactores (el "modelo Gillette").
  3. Ciudad Nuclear e IA: Se planea la construcción de una "ciudad nuclear" en la Patagonia (probablemente Río Negro), diseñada como un hub para atraer inversión en centros de datos. La disponibilidad de energía nuclear local y el diseño de reactores nacionales ya han llevado a OpenAI y Oracle a firmar Cartas de Intención para construir centros de datos con inversiones estimadas entre 20.000 y 25.000 millones de dólares.

Este ambicioso plan busca transformar a Argentina de un mero usuario de tecnología nuclear a un actor clave en su producción y exportación global.

 

MyD con información de Pampa Prospector

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