CAEM advirtió que los proyectos de cobre en Argentina demandarán hasta 7.000 trabajadores durante su construcción
La expansión de los proyectos mineros, especialmente los vinculados al cobre, podría generar una demanda significativa de bienes, servicios y trabajadores en distintas regiones de Argentina. Así lo planteó el presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), Roberto Cacciola, durante su participación en la primera Ronda de Negocios RIGI, realizada el 29 de octubre en Rosario.
El encuentro reunió a representantes de 43 empresas de los sectores minero, energético y de infraestructura con pequeñas y medianas empresas de distintas provincias, con el objetivo de generar vínculos comerciales y ampliar la participación de proveedores nacionales en los grandes proyectos de inversión.
Cacciola integró el panel denominado “Cómo ganar competitividad a partir del fortalecimiento de la cadena de valor”, junto a Elio Del Re, de ADIMRA; Manuel Benítez, de CAPMIN; Fernanda Ávila, de la Mesa del Litio; Juan Pablo Perea Fontivero, de la Mesa del Cobre; y Diego Sucalesca, de PromArgentina.
Durante su exposición, el titular de CAEM sostuvo que Argentina atraviesa una etapa decisiva para el desarrollo de la actividad, en particular por la cartera de emprendimientos cupríferos. “Somos el único país en el mundo que cuenta con seis proyectos de clase mundial en condición de desarrollo simultáneo. Esto representa una oportunidad extraordinaria para la inversión, la generación de empleo y el crecimiento de proveedores argentinos”, afirmó.
Infraestructura y demanda de proveedores
Uno de los puntos centrales de la exposición fue la necesidad de acompañar el avance de los proyectos mineros con obras de infraestructura. Cacciola advirtió que la construcción de los emprendimientos y el desarrollo de las redes de transporte deberán avanzar de manera coordinada.
“La construcción de los proyectos y el desarrollo de infraestructura van a tener que ir de la mano. Tenemos desafíos vinculados a rutas, ferrocarriles y logística que deberán avanzar simultáneamente con la construcción de los proyectos, especialmente los de cobre”, señaló.
El impacto sobre la cadena de valor también se reflejará en la demanda de trabajadores y servicios. Según explicó, durante la etapa de construcción cada proyecto de cobre podría requerir entre 6.000 y 7.000 trabajadores.
Esa escala abre oportunidades para empresas de distintos rubros, más allá de los proveedores tradicionalmente vinculados a la minería. Entre las actividades mencionadas por Cacciola se encuentran la construcción de campamentos y caminos, estructuras metálicas, transporte, gastronomía, alojamiento, mantenimiento, industria metalmecánica y química.
El dirigente reconoció que algunos equipos especializados deberán importarse, aunque consideró que existe margen para ampliar la participación de la industria nacional en el abastecimiento de los emprendimientos.
Como antecedente, destacó el desarrollo de proveedores que acompañó la expansión del litio en el país. “Hoy más del 70% de las compras que realizan las empresas de litio se hacen en el país. Es una muy buena noticia que demuestra la capacidad que tienen los proveedores argentinos para integrarse a la actividad y acompañar su crecimiento”, expresó.
El desarrollo local y la preparación de las pymes
Cacciola también puso el foco en la necesidad de que las oportunidades comerciales alcancen primero a las comunidades cercanas a los proyectos y respondan a las demandas de las provincias donde se desarrollan las inversiones.
“Tenemos que apuntalar primero a las comunidades donde se desarrollan los proyectos y dar respuesta a las necesidades de las provincias. Hoy vemos cómo distintas regiones se complementan, se asocian y trabajan juntas. Es un proceso muy positivo que amplía las oportunidades para proveedores de todo el país”, sostuvo.
En ese sentido, destacó que las empresas interesadas en incorporarse a la actividad muestran un mayor nivel de preparación y comienzan a consultar sobre certificaciones, estándares de calidad, capacitación y mecanismos de vinculación con las compañías mineras.
“Cada vez escuchamos más consultas vinculadas a certificaciones, estándares, capacitación y vinculación con la industria. Eso demuestra que el sector proveedor se está preparando. El desafío es avanzar con responsabilidad, gestionando las expectativas y trabajando para que las oportunidades se transformen en realidades concretas lo antes posible”, concluyó.
La intervención de CAEM puso de manifiesto uno de los desafíos que acompañará la próxima etapa de expansión minera: convertir la cartera de inversiones en una demanda efectiva para la industria nacional. Para ello, además de la disponibilidad de recursos y el financiamiento de los proyectos, será necesario ampliar la infraestructura y preparar a las empresas proveedoras para responder a los requerimientos técnicos y operativos de la minería.