Huemul: Jaguar Uranium quiere perforar desde 2027 y llegar a prefactibilidad en 2030 en el sur mendocino

La compañía apuntó un plan de exploración hasta 2030 que suma 20.000 metros de perforación y una inversión de US$13,7 millones, con una prefactibilidad bajo la norma de divulgación minera de la SEC estadounidense como punto de llegada.

Jaguar Uranium tiene fecha para perforar en Huemul, el yacimiento del departamento mendocino de Malargüe que ya estuvo en producción. La primera campaña de sondajes diamantinos, de 3.000 metros distribuidos en 15 pozos, está prevista entre septiembre y diciembre de 2027. Es el inicio de un plan escalonado que suma 20.000 metros y una inversión de US$13,7 millones hasta un estudio de prefactibilidad en mayo de 2030.

El cronograma forma parte de la respuesta que la compañía presentó el 22 de octubre a las observaciones de la Autoridad Ambiental Minera, el organismo que reúne a las subsecretarías de Ambiente y de Energía del gobierno provincial para evaluar y controlar el desempeño ambiental de los proyectos.

Huemul integra Malargüe Distrito Minero Occidental I, el esquema con el que Mendoza aprobó en bloque la Declaración de Impacto Ambiental de un conjunto de proyectos de exploración en el oeste de ese departamento.

Esa aprobación abrió la puerta, pero el control sigue activo. En septiembre, la autoridad consideró que la actualización de la línea de base presentada por la empresa daba cumplimiento parcial a lo requerido, y fijó una serie de estudios que deberán estar completos antes de cualquier intervención física significativa del terreno, con la caracterización hidrogeológica y el mapeo de vegas al frente.

La hoja de ruta de la compañía y las condiciones del Estado se cruzan en un punto preciso: la campaña de 2027. Todo lo que Jaguar planificó para la temporada actual quedó diseñado para no mover suelo, y todo lo que la autoridad pidió quedó atado a la primera perforación.

Una temporada de superficie, sin caminos ni plataformas

La campaña 2026/2027 se apoya en el mapeo geológico, el muestreo y la prospección radiométrica. Hasta abril de 2027 se prevé un equipo de seis personas que recorrerá el área a pie con apoyo de imágenes satelitales. Tomará alrededor de 1.000 muestras de roca y suelo extraídas a mano, con martillo de geólogo o pala, y medirá la radiactividad natural con dos centellómetros portátiles, con un presupuesto de US$401.580.

En paralelo, hasta el 20 de diciembre, un dron equipado con un espectrómetro de rayos gamma volará a baja altura sobre líneas predefinidas para marcar zonas anómalas. Entre enero y marzo de 2027 se sumarán la magnetometría y la polarización inducida, con ocho personas, y un relevamiento estructural a cargo de dos consultores.

Toda esa información alimentará un primer modelo geológico tridimensional.

La logística es la de una campaña liviana: dos camionetas por caminos y huellas existentes, base en la ciudad de Malargüe, comunicación satelital y acuerdos de acceso con los superficiarios. La compañía dejó asentado que la temporada no implica apertura de caminos, construcción de plataformas ni perforaciones.

La única intervención reconocida es la de los electrodos de polarización inducida, que se clavan a poca profundidad y se retiran al terminar cada línea.

Esa definición tiene consecuencias: la autoridad condiciona sus exigencias principales a las actividades de mayor intervención, así que la campaña de superficie queda fuera de ese umbral y el plazo de los estudios pendientes se corre hacia la previa de la perforación.

La combinación de métodos también dice algo sobre el blanco. El centellómetro y el espectrómetro gamma son herramientas radiométricas, propias de la búsqueda de uranio, mientras que la polarización inducida es el método habitual para detectar sulfuros diseminados. En un yacimiento polimetálico como Huemul, la campaña lee el subsuelo de las dos maneras.

Con el modelo tridimensional armado, el plan pasa a decidir dónde perforar, y a partir de ahí cambia de escala tanto en metros como en inversión.

De 3.000 a 20.000 metros

Entre julio y septiembre de 2027 la compañía prevé seleccionar los blancos y definir la ubicación de plataformas y accesos, tomando en cuenta los sectores de vegas, los cursos de agua, las vertientes y los sitios de sensibilidad arqueológica.

La primera campaña, de 3.000 metros con recuperación de testigo, buscará verificar la mineralización conocida y explorar nuevos blancos, con 20 personas y US$1,65 millones. Con ella, la primera etapa del plan suma US$2,54 millones.

La segunda etapa depende de esos resultados. Prevé 7.000 metros entre mayo y noviembre de 2028, con US$3,85 millones, dos rondas de ensayos metalúrgicos para evaluar la recuperación del mineral y el cálculo de recursos, y apunta a un Informe de Recursos bajo la norma S-K 1300 en abril de 2029. La tercera repite el esquema a mayor escala, con 10.000 metros entre mayo y noviembre de 2029 y US$5,5 millones, y cierra con la prefactibilidad entre noviembre de 2029 y mayo de 2030. El subtotal llega a US$12,48 millones y el 10% de imprevistos lo lleva a los US$13,73 millones.

La compañía aclara que cada etapa está condicionada a la anterior y que las fechas de la segunda y la tercera son estimativas. El dato que ordena el horizonte es la norma elegida para informar: la S-K 1300 es la reglamentación de la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos para la divulgación de propiedades mineras.

El plan de Huemul está escrito, desde su primera versión, con la vara del mercado de capitales estadounidense.

Ese escalonamiento descansa sobre que la autoridad ambiental considere suficiente la información de base antes de la primera perforación. Ahí está el principal frente abierto del proyecto.

Lo que la autoridad ambiental exige antes de perforar

El informe técnico de septiembre ubica a Huemul en el área de Agua Botada, entre los 1.700 y 2.000 metros sobre el nivel del mar, a unos 50 kilómetros al sur de la ciudad de Malargüe, con acceso por la Ruta Nacional 40. Varios puntos quedan despejados.

El análisis de campo y satelital descartó glaciares, geoformas periglaciares y permafrost. Los monitoreos de radón posteriores a la remediación de la mina histórica arrojaron niveles de fondo consistentes con la geología local. Tampoco hay superposición con áreas protegidas.

El agua es el componente más delicado. De los siete puntos de muestreo de agua superficial previstos, sólo dos tenían agua al momento de la campaña, y hubo que incorporar puntos alternativos identificados en el recorrido. En el área no hay pozos ni información hidrogeológica previa, y los pobladores se abastecen de arroyos y vertientes.

Sobre esa base, la autoridad pidió el cronograma de la temporada, la caracterización hidrogeológica completa, la identificación y caracterización de las vegas con su guía de manejo antes de intervenirlas, los informes analíticos completos de agua y la acreditación de que las mediciones de aire son representativas.

La Policía Ambiental Minera, el área de fiscalización de la Dirección de Minería, consideró a su vez que el plan de contingencias era completo, verificable y operativo, con la indicación de actualizarlo en cada etapa.

La respuesta de Jaguar separó esas exigencias en dos grupos: las que podía resolver con documentación disponible y las que quedaron atadas al cronograma de 2027.

Las exigencias de mayor peso quedaron en el segundo grupo, todas como compromisos. La compañía completará la hidrogeología antes de las actividades de mayor intervención, identificará las vegas con imágenes satelitales y verificación de campo sin intervenirlas antes de cumplir la guía, y actualizará el plan de contingencias antes de cada etapa.

El plan de trabajos fija el límite: los tres estudios se presentarán antes del inicio de la perforación de 2027.

Un calendario con una ventana estrecha

Leído en conjunto, el cronograma deja poco margen. En la práctica, Jaguar tendrá que producir los estudios pendientes en paralelo con la campaña geológica de superficie, en un área donde cinco de los siete puntos de agua previstos estaban secos y donde la información hidrogeológica arranca de cero.

El caso muestra cómo funciona el control dentro de Malargüe Distrito Minero Occidental. La Declaración de Impacto Ambiental en bloque habilitó la exploración, pero la autoridad conserva la llave de cada salto de intensidad, de la superficie a la perforación y de una campaña a la siguiente.

Para Jaguar, la decisión pendiente es encajar los estudios de agua y vegas en el mismo calendario que la geología, de modo que septiembre de 2027 no quede atado a un expediente incompleto. Para la provincia, Huemul es una de las primeras pruebas de cómo esas condiciones se traducen en requisitos concretos antes de que un proyecto del distrito pase a los sondajes.

 

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