Minería argentina ante inversores internacionales
Qué se habló de minería en la Embajada argentina en Londres: inversiones, proyectos y una historia de gauchos de Calingasta
La residencia de la Embajada argentina en Londres fue escenario, el martes 20 de octubre, de un encuentro que reunió a funcionarios, ejecutivos mineros y representantes del sector financiero internacional para analizar las oportunidades que ofrece el país en cobre, litio y otros minerales estratégicos.
El Argentina Day 2026 se realizó durante la London Metal Exchange Week, bajo el lema Minerales estratégicos: oportunidades de crecimiento e inversión. La actividad fue organizada por la representación diplomática argentina, junto con la British Argentine Chamber of Commerce, BritCham y la Asociación Internacional del Litio.
La apertura estuvo a cargo de la embajadora Mariana Plaza, mientras que el secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, presentó las oportunidades de inversión y los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según la información difundida tras el encuentro, participaron más de 180 personas y el funcionario destacó una cartera de 13 proyectos mineros aprobados bajo el régimen, por aproximadamente US$28.000 millones.
Uno de los momentos centrales fue el panel de minería metalífera, moderado por Jimena Blanco, responsable de análisis de riesgo global de Verisk Maplecroft. Allí participaron Martín Pérez de Solay, CEO de Glencore Argentina; Carlos Ramírez, vicepresidente de BHP; Esteban Rojas-Pinochet, responsable de Relaciones Gubernamentales e Internacionales para América Latina de Anglo American; y Michael Meding, director gerente de McEwen Copper y presidente de Los Azules.
Los gauchos de Calingasta
Meding llevó a Londres una experiencia que se alejó de las habituales presentaciones sobre recursos minerales, inversiones y rentabilidad. Relató una reunión que mantuvo con representantes de agrupaciones gauchas de Calingasta mientras Los Azules preparaba su evaluación de impacto ambiental para la construcción y operación del proyecto.
Según contó, esperaba encontrarse con cuestionamientos difíciles, pero se sorprendió cuando ingresó a una sala donde había unas 30 mujeres que representaban a distintas agrupaciones tradicionalistas.
Las representantes le transmitieron, de acuerdo con su relato, que estaban dispuestas a acompañar el desarrollo minero siempre que la empresa cumpliera sus compromisos ambientales.
La explicación que recibió fue particularmente significativa: la minería podía generar empleos y oportunidades para que los jóvenes permanecieran en Calingasta, en lugar de abandonar sus localidades en busca de trabajo.
Para aquellas representantes, la salida de los jóvenes no era solamente un problema económico. También ponía en riesgo la continuidad de las tradiciones gauchas que forman parte de la identidad cultural del departamento.
El ejecutivo utilizó esa experiencia para plantear ante los inversores internacionales que el respaldo de las comunidades no se obtiene solamente con estudios técnicos o compromisos escritos. Requiere presencia, confianza y disposición de los responsables de las empresas para escuchar y responder personalmente.
La historia también dejó una condición que merece destacarse: el acompañamiento expresado por aquellas agrupaciones estaba sujeto al cumplimiento de las obligaciones ambientales, no constituía una aprobación incondicional de cualquier actividad minera.
La comunicación bajo cuestionamiento
El presidente de Los Azules fue especialmente crítico con la forma en que la industria minera se comunica con la sociedad. Sostuvo que el sector no hizo un buen trabajo durante los últimos años para explicar cómo opera, qué medidas de seguridad aplica y cuáles son los beneficios económicos y laborales que genera.
Como ejemplo, recordó los cambios que observó en San Juan desde su llegada en 2010, especialmente en la incorporación de elementos de protección personal y procedimientos de seguridad en actividades que no necesariamente están vinculadas con la minería.
Meding también se refirió a la importancia de explicar las actividades que se desarrollan en las cabeceras de las cuencas hídricas, particularmente cuando el agua es utilizada por cientos de miles de habitantes.
Según relató, Los Azules desarrolla reuniones informativas en Calingasta y ha realizado presentaciones que alcanzaron a unas 7.000 personas. El ejecutivo explicó que participa personalmente en estos encuentros y que procura mantener canales de comunicación directos, incluso con quienes cuestionan la actividad minera.
Otro aspecto que destacó fue la necesidad de no crear expectativas que después no puedan cumplirse. Puso como ejemplo los pedidos de contratación inmediata de miles de trabajadores o de instalación de oficinas empresarias en determinadas localidades, situaciones frente a las cuales, sostuvo, es preferible explicar las limitaciones reales antes que realizar promesas.
También describió el enfoque de desarrollo comunitario de McEwen Copper, orientado a impulsar pequeños emprendimientos y generar actividades económicas que puedan continuar una vez finalizada la explotación minera.
Las inversiones y sus desafíos
Los restantes ejecutivos coincidieron en que la Argentina atraviesa una oportunidad para desarrollar sus recursos de cobre, aunque advirtieron que la estabilidad económica y los incentivos fiscales no resuelven por sí solos los problemas que enfrentan los proyectos.
Martín Pérez de Solay sostuvo que el RIGI permitió mejorar las condiciones competitivas de Argentina frente a Chile y Perú, principalmente en materia impositiva, acceso a divisas y previsibilidad jurídica.
El CEO de Glencore explicó que la estrategia de la compañía contempla avanzar por etapas, aprovechando la experiencia y los recursos humanos de Alumbrera para desarrollar Agua Rica y, posteriormente, El Pachón, en San Juan.
Uno de sus principales planteos fue la necesidad de preparar trabajadores y empresas contratistas para atender la demanda de los grandes emprendimientos. Estimó que el desarrollo simultáneo de los proyectos podría requerir alrededor de 30.000 trabajadores de la construcción durante la próxima década.
Carlos Ramírez, de BHP, destacó que la Argentina ocupa un lugar estratégico en los planes de crecimiento de la compañía y que Vicuña representa una de sus principales oportunidades internacionales para ampliar la producción de cobre.
El ejecutivo señaló además que los nuevos desarrollos deberán incorporar automatización y robótica para reducir la exposición de los trabajadores a las condiciones extremas de la alta cordillera.
Por su parte, Esteban Rojas-Pinochet, de Anglo American, planteó que la competitividad minera depende de la calidad institucional, la formación profesional, el desarrollo de proveedores y la relación con las comunidades.
Como antecedente, explicó la experiencia de Quellaveco, en Perú, donde la empresa impulsó una mesa de diálogo con autoridades y organizaciones sociales antes de la construcción. Ese proceso permitió alcanzar 26 acuerdos vinculados con la protección ambiental, el agua y el desarrollo de la región.
Meding también recordó las dificultades que enfrentó Pascua Lama y sus importantes sobrecostos, para advertir que los grandes proyectos requieren una planificación rigurosa. Agregó que las empresas que desarrollan emprendimientos en San Juan deberán coordinar infraestructura y accesos para afrontar los desafíos logísticos de trabajar en la cordillera.
La jornada de Londres incluyó otros paneles sobre litio, infraestructura, financiamiento y aspectos legales y ambientales. Entre los participantes previstos por el programa estuvieron representantes de Rio Tinto, Lithium Argentina, PLS, Integra Lithium, Central Puerto, Siemens, Banco Santander, Balanz, Puente, ERM, PwC y KPMG.
La discusión dejó una conclusión que excede el interés de los inversores internacionales. La Argentina tiene recursos minerales de clase mundial y empresas dispuestas a avanzar con inversiones millonarias, pero convertir ese potencial en minas exige mucho más que mejorar las condiciones económicas.
También requiere resolver cuestiones ambientales, formar trabajadores, desarrollar proveedores, construir infraestructura y conseguir que las comunidades encuentren beneficios concretos y sostenibles.
El relato de las agrupaciones gauchas de Calingasta que Meding compartió en Londres resume una parte de ese desafío.
Para quienes viven cerca de los proyectos, la discusión no se limita a cuánto cobre puede producir una mina, sino también a qué oportunidades tendrán sus hijos para quedarse, trabajar y conservar sus tradiciones.
Ese planteo adquiere especial importancia en San Juan, donde varias compañías buscan avanzar casi simultáneamente con grandes proyectos de cobre y donde las expectativas laborales y económicas crecen mucho antes de que comience la producción.
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