Toyota ingresó al RIGI y abre la posibilidad de fortalecer el vínculo entre minería y electromovilidad en Argentina

El Gobierno aprobó una inversión de US$ 1.252 millones para construir una tercera planta en la Provincia de Buenos Aires, donde se fabricará una pick up híbrida. La iniciativa vuelve a poner en discusión cómo puede Argentina integrar sus recursos minerales con la industria automotriz.

El Gobierno nacional aprobó el ingreso de Toyota Argentina al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para ampliar su complejo industrial de Zárate, en la provincia de Buenos Aires. El proyecto prevé una inversión de US$ 1.252,9 millones destinada a construir una tercera planta de producción de vehículos electrificados, con la que la automotriz incorporará una tecnología que todavía no tiene antecedentes de fabricación local.

La iniciativa contempla el desarrollo de un vehículo híbrido eléctrico no enchufable (full HEV), que en su primera versión será una pick up, aunque la empresa también dejó abierta la posibilidad de producir un SUV en el futuro. La nueva instalación se levantará dentro del predio industrial que Toyota posee sobre la Ruta Nacional 12, en Zárate, y permitirá ampliar la capacidad productiva de la compañía.

Uno de los datos centrales del plan es la participación prevista de proveedores locales. Según la documentación aprobada, US$ 669,5 millones se destinarán a bienes y servicios de origen nacional, equivalentes al 53% de la inversión computable. La empresa deberá acreditar inversiones por al menos US$ 167,25 millones durante los primeros dos años y completar el monto mínimo comprometido antes del 30 de septiembre de 2028.

El proyecto también tiene una orientación exportadora relevante: durante la evaluación de la iniciativa se estimó que alrededor del 70% de la producción se destinará a mercados externos. La resolución establece que los beneficios del RIGI alcanzarán exclusivamente a la ampliación industrial, que deberá mantener una separación operativa y financiera respecto de las instalaciones preexistentes.

Más allá de su impacto sobre la industria automotriz, la inversión abre una discusión sobre la relación entre minería, manufactura y electromovilidad. La fabricación de vehículos electrificados requiere minerales y metales como cobre y litio, además de otros materiales utilizados en sus sistemas eléctricos, baterías y componentes. La demanda de estos insumos vincula cada vez más las estrategias de las automotrices con el abastecimiento de materias primas minerales.

Sin embargo, la aprobación del proyecto de Toyota no establece que la nueva planta vaya a utilizar cobre, litio u otros minerales extraídos en Argentina. El eje de la oportunidad está en otro punto: el país cuenta con recursos mineros relevantes y con una industria automotriz exportadora, pero la articulación entre ambos sectores depende de inversiones, acuerdos comerciales, capacidades industriales y decisiones de abastecimiento que no se desprenden automáticamente de la instalación de una nueva fábrica.

Un antecedente concreto de esa conexión se encuentra en Stellantis y el proyecto de cobre Los Azules, en San Juan. En febrero de 2023, el grupo automotor anunció una inversión de US$ 155 millones en McEwen Copper, propietaria del yacimiento, para adquirir una participación del 14,2% y asegurarse parte del abastecimiento de cobre que proyectaba necesitar. En octubre de ese mismo año, comunicó una inversión adicional de US$ 120 millones, con la que elevó su participación al 19,4%.

Ese caso muestra una forma más directa de vinculación entre la industria automotriz y la minería: la automotriz no solo demanda insumos, sino que participa en el capital de una compañía minera para respaldar su estrategia de abastecimiento. El cobre es una materia prima clave para la electrificación del transporte por su uso en motores, cableado, sistemas eléctricos e infraestructura de carga.

La presencia de Toyota en el sector minero también tiene un antecedente a través de Toyota Tsusho, compañía del grupo japonés que participa en Sales de Jujuy, productora de carbonato de litio. Esa relación demuestra que existen vínculos del grupo con la cadena de valor del litio en Argentina, aunque no permite afirmar que ese material vaya a abastecer la nueva planta de Zárate.

La aprobación de Toyota en el RIGI suma así una inversión industrial de gran escala a la discusión sobre el lugar que puede ocupar Argentina en las cadenas de valor de la movilidad electrificada. El desafío no pasa únicamente por producir más minerales o fabricar vehículos, sino por generar condiciones para que ambos sectores desarrollen relaciones productivas concretas, con proveedores locales y mayor participación nacional en las distintas etapas de la cadena.

 

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