Chile busca fortalecer su minería

Abogados chilenos proponen incentivos para explorar porque solo una mínima parte de los proyectos llega a convertirse en mina

Especialistas plantean devolver impuestos, otorgar créditos y facilitar el financiamiento de las empresas exploradoras. La propuesta pone en discusión una de las mayores dificultades de la minería: se necesitan cientos de investigaciones geológicas para encontrar un yacimiento económicamente explotable.
Por Martín Walker

Especialistas plantean devolver impuestos, otorgar créditos y facilitar el financiamiento de las empresas exploradoras. La propuesta pone en discusión una de las mayores dificultades de la minería: se necesitan cientos de investigaciones geológicas para encontrar un yacimiento económicamente explotable.

Un grupo de reconocidos abogados especializados en minería de Chile propuso ampliar los incentivos económicos y tributarios destinados a la exploración, una actividad fundamental para garantizar el descubrimiento de nuevos yacimientos y sostener la producción minera durante las próximas décadas.

La iniciativa parte de una realidad que muchas veces queda fuera de las discusiones sobre inversiones: se suele utilizar como referencia que apenas uno de cada 100 proyectos de exploración llega a convertirse en una mina, aunque esa proporción es orientativa y depende de cómo se definan y contabilicen los proyectos en sus distintas etapas.

La exploración constituye la fase de mayor incertidumbre de la industria porque las empresas deben invertir millones de dólares en estudios geológicos, perforaciones y análisis técnicos sin tener garantías de encontrar un depósito que pueda explotarse comercialmente.

Incentivos para descubrir yacimientos

Las propuestas fueron presentadas durante las XX Jornadas de Derecho de Minería, realizadas en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, por Alejandro Montt, socio del estudio jurídico Montt Pérez-Cotapos.

Entre las medidas planteadas aparecen créditos reembolsables para las compañías exploradoras, devolución del IVA correspondiente a trabajos certificados y mecanismos que permitan descontar determinados gastos de exploración del componente ad valorem del royalty minero.

También se propuso permitir que las compañías aprovechen gastos acumulados de campañas anteriores y mejorar el acceso público a la información geológica, siguiendo experiencias internacionales como la australiana.

La discusión adquiere importancia porque Chile destinó US$874,7 millones a presupuestos de exploración durante 2025, ubicándose en el cuarto puesto mundial según los datos de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) difundidos durante el encuentro.

Sin embargo, las empresas junior, especializadas en descubrir y evaluar nuevos depósitos, representaron apenas el 14,8% del presupuesto exploratorio chileno, frente al 35,4% registrado a nivel mundial.

El riesgo de explorar

Esta diferencia preocupa porque las empresas junior suelen asumir los mayores riesgos en la búsqueda de nuevos yacimientos y dependen del financiamiento de inversores dispuestos a sostener campañas que pueden terminar sin resultados comerciales.

El desafío es considerable: identificar mineralización no significa haber descubierto una mina, porque todavía deben comprobarse el volumen y la calidad del recurso, la viabilidad económica, las condiciones ambientales y las posibilidades de desarrollar infraestructura.

De allí surge la importancia de los incentivos, especialmente cuando una proporción muy elevada de las inversiones exploratorias no termina convirtiéndose en proyectos productivos.

Montt también advirtió que aproximadamente siete de cada diez compañías que desarrollan exploración en Chile son de origen canadiense o australiano, por lo que los beneficios dirigidos exclusivamente a inversionistas nacionales podrían resultar insuficientes.

La discusión coincide con la reforma chilena del mercado de capitales, conocida como MK4, que contempla incentivos tributarios para la exploración temprana y nuevas herramientas de financiamiento para compañías junior.

Una discusión para Argentina

El debate chileno también debería llamar la atención en Argentina, donde existe un importante potencial geológico, pero convertir ese potencial en nuevas minas requiere inversiones exploratorias sostenidas durante muchos años.

El RIGI puede contribuir a impulsar grandes desarrollos mineros, pero su diseño está orientado principalmente a inversiones de gran escala y no constituye por sí solo una solución para las compañías que necesitan financiamiento para descubrir y evaluar yacimientos.

En provincias como San Juan, Santa Cruz, Mendoza, Salta, Catamarca y Jujuy, fortalecer la exploración significa ampliar la posibilidad de encontrar depósitos que puedan sostener futuras operaciones, generar empleo y desarrollar proveedores locales.

La propuesta chilena también permite advertir que los incentivos fiscales deben acompañarse con estabilidad jurídica, disponibilidad de información geológica, controles ambientales proporcionales al riesgo de cada actividad y procedimientos administrativos previsibles.

Hay una cuestión de fondo que merece ser comprendida por los responsables de las políticas públicas: sin exploración no hay nuevos descubrimientos y sin nuevos descubrimientos no habrá suficientes minas para sostener el crecimiento futuro de la industria.

Chile comienza a discutir cómo compartir parte del riesgo económico de esa primera etapa para atraer mayores inversiones, mientras Argentina tiene la oportunidad de evaluar instrumentos específicos que complementen los beneficios destinados a los grandes proyectos.

La diferencia entre anunciar inversiones mineras y construir una industria con continuidad durante décadas comienza, precisamente, mucho antes de que se extraiga la primera tonelada de mineral.

 

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