La Bolsa de Comercio de Mendoza busca su rol como infraestructura financiera del ciclo minero

La institución ya funciona como el espacio de confianza donde proyectos de cobre y litio se sientan con inversores y con la Bolsa de Toronto. Su director, Santiago Pérez Araujo, plantea que el objetivo va más allá de ese rol y ubica al Andean Bridge como parte del camino.

La Bolsa de Comercio de Mendoza (BCM) tiene definido el lugar que pretende ocupar en el desarrollo minero de la provincia: “Queremos ser la infraestructura financiera local del ciclo minero”. La frase es de Santiago Pérez Araujo, director de la institución, y marca la distancia entre lo que la BCM hace hoy -convocar, seleccionar y dar respaldo institucional a los encuentros entre proyectos mineros e inversores- y la función que busca asumir dentro del hub financiero que Mendoza viene construyendo junto a la Bolsa de Toronto.

El planteo llega en la antesala de dos actividades que concentran la agenda de la institución. El viernes 30 de octubre, la BCM será sede del Mendoza Finance Day, la jornada que cierra la quinta edición del Argentina Critical Minerals Summit entre Buenos Aires y Mendoza. La primera semana de noviembre, la institución organizará además la primera capacitación del London Metal Exchange (LME) en el país, con tres jornadas en Mendoza y dos en Buenos Aires.

Pérez Araujo no presenta esas actividades como hechos aislados sino como partes de un mismo propósito. “Es un objetivo macro, y por eso nuestra conexión con el Andean Bridge”, explica. Sobre los pasos concretos que la BCM podría dar en adelante prefiere la cautela. Sobre la dirección del trabajo, en cambio, es categórico: “Hoy creo que hemos demostrado con los hechos que estamos jugando fuerte”. Para dimensionar ese salto conviene partir de cómo se financia un proyecto minero y de qué tramo de ese recorrido puede quedar en manos de una institución local. La respuesta del director empieza por reconocer que el grueso del capital no está en la provincia.

El capital de largo plazo está afuera y el tramo local está en el inicio

“El proyecto minero, el que resulta exitoso, termina en manos de una corporación grande o cotizando en la Bolsa de Toronto o en la Bolsa de Australia”, describe Pérez Araujo. “Los proyectos mineros son de tan largo plazo y el monto es tan alto, que realmente no hay banco que te los pueda financiar en la etapa de fondo”. Los bancos, agrega, sí tienen lugar en la etapa inicial del proyecto y en la cadena de valor.

Ese diagnóstico ordena el interés de la BCM en dos frentes: el proyecto, que tiene que llegar en condiciones a la mesa de los inversores, y el proveedor, que tiene que poder abastecer a una operación minera. “Al proveedor también hay que prepararlo, para que transite el camino para proveer al proyecto minero”, sostiene el director, que considera que para el mercado local el interés principal “reside más en la cadena de valor que en el mismísimo proyecto”.

En los dos frentes el filtro es la preparación y no el recurso. “El proyecto que no está preparado, por más mineral que tenga, no entra. Es así, se queda afuera”, resume. Del lado de los proveedores, el requisito pasa por procesos de compliance bien definidos y certificados: “Si no los tenés bien determinados, no sos proveedor de una compañía minera grande, o de petrolera, por más que vos tengas la capacidad de producir el bien o servicio”.

Sobre ese mapa, la institución construyó durante los últimos dos años un papel que su director define como de vínculo: el lugar donde proyectos, inversores y proveedores se encuentran con un estándar de seriedad garantizado por quien convoca.

Un vínculo de confianza como primera función

“El rol de la Bolsa tiene dos partes: un lugar de encuentro, digamos, de los actores clave, un lugar confiable”, explica Pérez Araujo. La segunda parte es la difusión del conocimiento necesario “para poder tanto lograr ese financiamiento como poder ser proveedor”. La confianza, en su planteo, se apoya en la selección de quienes participan.

En esa mesa, el director define a la Bolsa de Toronto como “gente seria” y destaca la “labor muy seria de difusión” de Impulsa Mendoza, la empresa del Estado provincial que articula la agenda de inversión minera. Sobre la gestión provincial agrega: “Creo que la provincia ha hecho un trabajo muy bueno en el sentido de seriedad y velocidad”.

El vínculo, además, no se agota en un evento. “No es una conexión de única vez, es una relación que se va desarrollando en el tiempo”, sostiene, y anticipa que la BCM acompañará cada etapa de evaluación de los proyectos: “En todo ese tramo vamos a estar acompañando”. La continuidad es parte del argumento: “ Llevamos más de dos años en esto”.

Esa relación sostenida tiene su expresión formal en el Andean Bridge, el acuerdo que convirtió a la sede de la BCM en el punto de coordinación de una iniciativa pensada para toda la región andina y que el director ubica en el centro de su objetivo.

El Andean Bridge, la pieza que conecta el objetivo con Toronto

El Puente Andino se presentó en noviembre de 2025 mediante un convenio entre el Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza, la BCM, el Grupo TSX/TMX, Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) e IN-VR. Su objetivo es conectar proyectos mineros y energéticos de Argentina, Chile, Perú y otros países andinos con los mercados de capitales globales, y la BCM es la sede del hub desde donde se coordina, con reuniones, delegaciones y sesiones técnicas.

“Hay mucho apetito por los proyectos en la región, por eso nosotros apostamos al Andean Bridge”, explica Pérez Araujo, que describe una relación de conveniencia mutua con la plaza canadiense: “Le sirve un montón a los mercados locales y le sirve a ellos”. Con Guillaume Légaré, el rostro visible de la Bolsa de Toronto en la iniciativa, el vínculo excede lo institucional: “Hemos compartido muchas horas en distintas actividades, tanto en la planificación como en la ejecución. Es amigo de la casa”.

El Mendoza Finance Day es la próxima prueba de ese esquema. La selección de los proyectos que llegan a la mesa tiene un primer filtro a cargo de la propia Bolsa de Toronto, “en base a antecedentes generales”, y luego un estudio de cada iniciativa. Para Pérez Araujo, las reuniones privadas son el comienzo de un recorrido y no un punto de llegada: de esos encuentros tienen que surgir relaciones capaces de financiar la exploración. “Ojalá sirvan más de uno”, dice sobre los proyectos convocados.

La capacitación del LME completa la apuesta desde el conocimiento. El Finance Day y el LME son las actividades más visibles, pero Pérez Araujo las presenta como continuidad de una agenda que la institución definió y sostuvo a lo largo del año.

Una agenda propia y no un salón en alquiler

Cuando el director afirma que la BCM demostró “con los hechos” que juega fuerte, se refiere a esa agenda. “Como punto de encuentro destinamos mucho de nuestro tiempo y mucho de nuestra cabeza a tratar de generar eventos relacionados”, explica, y marca la diferencia con un rol pasivo: “Lo que hacemos en los distintos eventos en el Salón de Ruedas no es que un salón que se alquila aparezca en los eventos. Nosotros los organizamos y elegimos a quién invitar, y trabajamos precisamente para que esto se desarrolle”.

Los antecedentes de 2026 sostienen esa afirmación. En abril, el Andean Capital Forum reunió en la BCM a expertos de la Universidad de Toronto y del LME para capacitar a referentes locales en cómo transformar proyectos mineros en activos listos para recibir capital. En julio, la institución fue sede de Mines & Wines, el encuentro en el que el TSX Market Open celebró el listado de Argentina Metals Corp. en la Bolsa de Toronto.

En agosto, el programa Mendoza Competitiva formó a proveedores locales en compliance, trazabilidad, gestión de riesgo y sostenibilidad, los estándares que las grandes cadenas de valor exigen como condición de entrada. En septiembre, la BCM integró el panel del Mendoza Energy Summit dedicado a con qué capital se financia el nuevo ciclo energético y minero.

La respuesta a esa agenda le da a la BCM una lectura del momento. “Nosotros vemos un interés creciente en la actividad”, dice Pérez Araujo, que registra en sus encuentros la participación de fondos de inversión y de los principales bancos: “Hay olor a algo, porque si no, no vendrían solos”. Aun así, propone avanzar “con pie de plomo” y advierte sobre el escaso desarrollo del mercado de capitales argentino: “No es pelearse con los bancos, ni mucho menos, pero que el ahorro se canalice en su inmensa mayoría a través de los bancos casi no es natural”.

En esa brecha se ubica otra parte de su función: “Hace falta una sana difusión y en ese rol estamos”.

Ese trabajo acumulado es la base sobre la que la BCM proyecta el paso siguiente, y la escala en la que lo piensa excede a la provincia: la de un hub financiero en el oeste argentino.

Mendoza, candidata natural para un hub del oeste argentino

“Si tiene que desarrollarse el hub financiero, debería ser en el oeste de la Argentina y la ciudad candidata, naturalmente, es Mendoza, por muchas facilidades, no porque exista la Bolsa solamente. Es porque hay infraestructura”, sostiene Pérez Araujo. La idea se apoya en la especialización de las plazas financieras, como la que Rosario consolidó alrededor de los granos, y en la convicción de que la provincia tiene funciones que puede cumplir mejor que otras: “Hay roles que sí puede cumplir y que tiene una ventaja comparativa con el resto”.

La referencia histórica está en la propia institución, fundada en 1942. Cuando la BCM operaba un mercado propio, el edificio reunía un ecosistema completo de servicios: “Tenías la calificadora de riesgo, tenías a la gente de bolsa, tenías el asesor impositivo especialista”, recuerda el director.

Recrear esa densidad de servicios alrededor de la minería es, en los hechos, lo que implica ser infraestructura financiera y no solo sede de reuniones.

Sobre los tiempos, Pérez Araujo no fija plazos. Entiende que el hub “sigue procesos naturales”, que avanzan como consecuencia del trabajo, y distingue entre lo que la institución puede y no puede controlar: “Vos tenés que tener proyectos y un ecosistema acorde, y tenés que tener también un contexto favorable, que es lo que no podemos manejar. Podemos trabajar en las dos primeras cosas”.

Lo que falta para pasar del encuentro a la infraestructura

En dos años, la BCM reunió las condiciones previas que un hub necesita: un espacio que la Bolsa de Toronto, el gobierno provincial y los bancos reconocen como confiable, y una agenda de formación que va desde la preparación de proyectos y proveedores hasta la cobertura de precios en el LME. Pérez Araujo resume la diferencia entre acompañar el proceso y ser parte de él: “Hoy trabajamos como el lugar de encuentro y tratar de ser la infraestructura financiera del ciclo minero, no un espectador lateral”.

Lo que resta definir es qué forma concreta tendrá esa infraestructura, y la propia institución evita anticiparlo. El director prefiere avanzar “paso a paso, sin adelantarse, sin saltarse etapas, para hacer un desarrollo serio y confiable para todos los que quieran venir”.

La medida de ese paso estará en los resultados antes que en un anuncio: que alguno de los proyectos del Finance Day encuentre en esa mesa el capital para avanzar en la exploración, y que los proveedores mendocinos lleguen preparados al mercado de capitales cuando esos proyectos demanden bienes y servicios.

Sobre esa base, la BCM busca dejar de ser solo el lugar donde se conversa el financiamiento minero para pasar a formar parte de la estructura que lo hace posible.

 

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