Del modelo de Malargüe al desafío de Las Heras: qué pone en juego el distrito Mendoza Norte

La Provincia traslada al norte la evaluación minera por paquetes. La diferencia está en el punto de partida: un proyecto próximo a construir, disputas de larga data y una oportunidad de inversión que exige acelerar definiciones.

Mendoza replica en el norte el modelo que aplicó en Malargüe, pero Las Heras no es un territorio en blanco: tiene un proyecto con DIA de explotación, un sistema histórico trabado en tribunales y derechos mineros comprados para no ser explorados. Mendoza Norte Distrito Minero no resuelve esas cuestiones, pero su avance las vuelve más difíciles de seguir postergando.

Malargüe Distrito Minero Occidental se armó sobre una zona con la denominada licencia social: 65 proyectos de exploración con DIA aprobada, una tercera tanda de 71 en evaluación y una primera campaña de perforación. El distrito norte parte de otras condiciones. Tiene a PSJ Cobre Mendocino como ancla, pero también hereda conflictos y decisiones que la Provincia arrastra desde hace más de dos décadas.

Esa diferencia cambia la naturaleza de la herramienta. En el sur, el distrito sirvió para habilitar territorio. En el norte, además, adelanta definiciones que hasta ahora no tenían fecha: el conflicto judicial con Danone, el destino de los derechos que la compañía conserva sin explorar y el lugar de Las Heras dentro de un corredor de cobre que se extiende hacia San Juan.

PSJ, la obra que le marca el ritmo al distrito

Impulsa Mendoza Sostenible, la empresa estatal que motoriza la política minera provincial, adjudicó a Knight Piésold el Informe de Impacto Ambiental. El distrito reúne 20 proyectos sobre un total de 65 propiedades mineras. El esquema repite el del sur: una línea de base ambiental común y estudios específicos por proyecto, para que la Legislatura ratifique el paquete en una sola instancia, como exige la Ley 7.722, la norma mendocina que obliga a que cada DIA metalífera pase por el Poder Legislativo.

El polígono define dos zonas prioritarias a partir de registros del Segemar: la Oeste, en el entorno de San Jorge, y la Este, en el entorno de Paramillos. Excluye de forma explícita la zona de Villavicencio y todas las propiedades mineras afectadas por esa delimitación, incluidas las de Danone. Por la altura a la que se ubica, además, permite trabajar prácticamente todo el año, sin las ventanas de buen tiempo que condicionan cada temporada en Malargüe.

Lo que fija el ritmo, sin embargo, está fuera del distrito. PSJ Cobre Mendocino obtuvo la ratificación legislativa de su DIA de explotación en diciembre de 2025, está en etapa de factibilidad, cerca de cerrar su financiamiento y con el objetivo de iniciar la construcción en 2027. Un proyecto en construcción a pocos kilómetros cambia la lectura de todo el entorno porque tiene muchas más respuestas y resultados.

Ese ritmo alcanza a todo el territorio. En la zona Este, la pieza que más tiempo lleva detenida es Paramillos Sur, un proyecto que no forma parte del distrito.

La Provincia ya fijó su posición frente a Danone

Paramillos Sur tiene DIA de exploración desde 2000, otorgada antes de la Ley 7.722, y quedó fuera del polígono del distrito. No necesita entrar al esquema distrital. Lo que necesita es que se resuelva el litigio que lo mantiene detenido desde 2006, cuando Aguas Danone de Argentina, propietaria de los terrenos superficiales, frenó con un amparo la exploración que Minera del Oeste iba a encarar junto a una subsidiaria del grupo Lundin. Los sondajes históricos del Plan Cordillerano habían delimitado allí una anomalía de cuatro kilómetros cuadrados con una ley media de 0,58% de cobre.

En 2023, la Provincia rechazó por decreto el recurso de Danone contra la DIA, y la compañía llevó el caso a la Suprema Corte junto a Aguas de Origen, la sociedad que hoy controla CCU Argentina, del grupo chileno Luksic. En febrero, el tribunal rechazó unificar esa causa con la que discute la concesión minera, sin pronunciarse sobre el fondo. Mendoza, además, sostiene en los expedientes que la reserva de Villavicencio no fue creada como exige la legislación provincial.

El Estado mendocino dejó de ser un árbitro en esta disputa. Defiende en tribunales la validez de una aprobación ambiental, y esa posición ya está tomada. Lo que el distrito agrega es un costo para cada mes sin sentencia: mientras las compañías exploren el entorno de Paramillos bajo un estudio ambiental común, el sistema con más antecedentes de la zona seguirá sin poder perforarse.

El frente no se agota en la DIA. Danone conserva desde 2001 derechos mineros en la Estancia Canota que nunca tuvo intención de explorar, con expedientes que siguen abiertos. Mendoza Norte Distrito Minero los dejó fuera de su polígono al excluir Villavicencio, una decisión que ordenó el mapa y separó la zona más sensible del esquema de evaluación, pero que deja ese frente sin resolver.

Resolver frentes judiciales y administrativos despeja el territorio, pero no lo explora. Para eso hace falta capital, y el capital exploratorio tiene preferencias claras sobre dónde ubicarse.

El capital exploratorio sigue a los proyectos que se construyen

En 2025, el mundo destinó US$12.400 millones a exploración minera. De cada 10 dólares, 8 fueron a proyectos alrededor de depósitos conocidos o de operaciones existentes. La búsqueda en territorios sin antecedentes, la etapa de mayor riesgo, recibió poco más de 2, cuando dos décadas atrás se llevaba alrededor de 4. El inversor prefiere perforar donde otro ya demostró que hay un yacimiento y que se puede construir una mina.

Para Mendoza Norte Distrito Minero, ese dato es su principal argumento. PSJ va a pasar a construcción en 2027, y el distrito ofrece exactamente lo que hoy prioriza el capital: propiedades alrededor de un yacimiento con recursos definidos, ingeniería avanzada y una obra en marcha. Es una condición que Malargüe Distrito Minero Occidental no tiene.

Lo que esa ventaja no resuelve es el momento. El interés por las zonas cercanas a un proyecto crece a medida que la obra avanza, y las propiedades del distrito todavía necesitan la ratificación legislativa para recibir inversión. La planificación oficial prevé su aval político en el mediano plazo. Si esos plazos se logran, Mendoza Norte Distrito Minero estará habilitado para explorar cuando PSJ esté en construcción, y su principal argumento llegará a los inversores con la obra en marcha. Coordinar esos tiempos es la parte de la ecuación que depende de la Provincia.

Del norte mendocino al sur sanjuanino

Mendoza Norte Distrito Minero se ubica en el extremo sur de uno de los tramos con más proyectos de cobre de la Argentina. En el departamento sanjuanino de Calingasta, Los Azules, de McEwen Copper, está en factibilidad y cerca de iniciar la construcción, mientras El Pachón, de Glencore, y Altar, de Aldebaran Resources, están en etapas avanzadas de exploración. PSJ, en Uspallata, cierra ese recorrido por el sur.

La energía es el primer punto en el que esa vecindad se vuelve concreta. La Estación Transformadora Mendoza Norte será el nodo desde el que PSJ proyecta una línea de 220 kV hasta la futura ET San Jorge, en Uspallata. Cuando Vicuña obtuvo prioridad sobre el 90% de la nueva capacidad de transporte prevista en el norte de San Juan, Los Azules activó una alternativa para conectarse al sistema nacional desde Mendoza y extender el corredor eléctrico desde la ET San Jorge hasta Calingasta. El gobernador Alfredo Cornejo ya había planteado que esa infraestructura podía abastecer a proyectos del sur sanjuanino.

Así, una obra pensada para un proyecto empieza a funcionar como columna de un corredor. Mendoza Norte Distrito Minero queda ubicado justo en esa línea: entre un proyecto que va a construir en Uspallata y otro que se prepara para hacerlo en Calingasta, con El Pachón y Altar como las próximas piezas del mismo tramo cordillerano.

Eso plantea otra definición que todavía no tiene dueño. Si la región se piensa como un corredor y no como proyectos sueltos, la energía, los servicios de Uspallata, la logística y la coordinación con San Juan necesitan planificarse con esa escala. Mendoza ya dio una señal al anticipar obras con fondos públicos y aceptar su costo tarifario. Lo que falta es una agenda compartida con San Juan que convierta la vecindad en un sistema.

Un distrito que convierte pendientes

Malargüe Distrito Minero Occidental le enseñó a Mendoza a habilitar territorio por paquetes. Mendoza Norte Distrito Minero le plantea un desafío distinto, porque llega a un departamento donde la minería ya tiene historia, actores y conflictos. Ninguna de las definiciones pendientes es nueva. Lo nuevo es que ahora la zona concentra la atención del desarrollo minero. Esa es la principal señal que entrega el distrito.

Si la Provincia resuelve estos frentes, Las Heras puede ofrecer algo que el sur todavía no tiene: territorio para explorar junto a un proyecto en construcción, dentro de un corredor de cobre que se extiende hasta Calingasta y sin litigios abiertos en su entorno.

 

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