La estatal chilena Codelco posterga su reestructuración mientras enfrenta una caída de producción
La minera estatal chilena Codelco podría postergar hasta fines de 2026 la presentación de su plan de reestructuración, que originalmente estaba previsto para octubre. La compañía confirmó a Reuters que actualmente desarrolla un proceso de diagnóstico para definir su estrategia y elaborar un plan de recuperación, en un contexto marcado por años de producción estancada, mayores costos y dificultades operativas en algunas de sus principales divisiones.
El proceso está siendo conducido por el nuevo CEO Jorge Gómez, quien asumió en julio y llegó a Codelco después de desempeñarse en la operación de Collahuasi. La revisión apunta a recuperar productividad y competitividad, pero todavía no existe una definición oficial sobre eventuales reducciones de personal. Fuentes citadas por Reuters señalaron que se analiza una reducción de entre 5% y 20% de la dotación, aunque Codelco sostuvo que es prematuro especular sobre las decisiones que podrían surgir del diagnóstico.
El problema central aparece en los niveles de producción. Durante el primer semestre de 2026, Codelco produjo 564.000 toneladas de cobre fino, un 11% menos que en el mismo período de 2025. El retroceso estuvo encabezado por El Teniente, con una caída del 27%, seguido por Chuquicamata (-22%) y Ministro Hales (-21%). En sentido contrario, Salvador, Andina y Radomiro Tomic incrementaron su producción.
La menor producción también tuvo impacto sobre los costos. El costo directo C1 aumentó 6,7%, hasta 231,6 centavos de dólar por libra, debido a los menores volúmenes, el efecto cambiario y el incremento de los precios de la energía y los combustibles. Es una combinación particularmente relevante para una compañía que necesita elevar sus toneladas justamente para recuperar productividad y diluir costos sobre una mayor producción.
Una mejora financiera que no resuelve el problema operativo
La situación financiera de Codelco presenta, sin embargo, una paradoja. El fuerte incremento del precio del cobre permitió compensar parcialmente el deterioro operacional. Durante el primer semestre, la compañía registró un EBITDA de US$4.648 millones, 68% más que un año antes, mientras que la utilidad consolidada alcanzó US$669 millones y los aportes al Fisco chileno llegaron a US$933 millones, 15% por encima del primer semestre de 2025.
El resultado muestra que el problema de Codelco no es actualmente la falta de ingresos generada por el precio del metal, sino la dificultad para transformar ese escenario favorable en mayores volúmenes y una estructura productiva más eficiente. La propia empresa señaló que sus resultados estuvieron impulsados por el favorable escenario del cobre, mientras que la producción y los costos evolucionaron en sentido contrario.
La presión se vuelve más significativa porque Codelco había proyectado recuperar progresivamente su producción hacia niveles de 1,7 millones de toneladas anuales hacia el final de la década. Sin embargo, el presidente del directorio, Bernardo Fontaine, señaló en agosto que la producción podría mantenerse alrededor de 1,3 millones de toneladas en los próximos años. La diferencia entre ambos escenarios refleja la magnitud del ajuste que enfrenta la compañía.
El Teniente y los proyectos estructurales, en el centro del ajuste
Los problemas de producción no responden a un único factor. El Teniente continúa afectado por las consecuencias del accidente ocurrido en julio de 2025, que restringió su continuidad operacional. A esto se suman las menores producciones de Chuquicamata y Ministro Hales y la necesidad de avanzar con proyectos estructurales destinados a sostener la producción futura.
Además, Codelco suspendió temporalmente las actividades del proyecto Andes Norte, dentro de El Teniente, para profundizar los estudios sobre las condiciones geomecánicas y sísmicas del sector. La compañía informó que la suspensión busca contar con mayor información antes de retomar las actividades, mientras que el proyecto mantiene como referencia el inicio de producción en 2029.
En otras operaciones, la situación es diferente. La infraestructura de continuidad de Chuquicamata Subterránea alcanzó un avance del 94%, mientras Rajo Inca, en Salvador, llegó al 97% y se encuentra en etapa de ramp-up, con la expectativa de alcanzar su capacidad de diseño durante 2027. En El Teniente, el proyecto Diamante registra un avance del 59%, mientras Andesita permanece limitado a actividades críticas de mantenimiento.
El desafío de la nueva conducción consiste, por lo tanto, en decidir dónde concentrar capital, qué proyectos priorizar y cómo recuperar toneladas sin incrementar todavía más los costos. El retraso del plan de reestructuración hasta fines de 2026 prolonga esa definición en una compañía estratégica para Chile y para el mercado mundial del cobre.
La paradoja es que Codelco está enfrentando este proceso en un momento favorable para el precio del metal. El mercado ofrece mejores ingresos por cada tonelada producida, pero las dificultades para sostener y aumentar los volúmenes muestran que el principal problema de la compañía es estructural y operativo, no solamente financiero. La capacidad de transformar ese contexto de precios en mayor producción será uno de los principales desafíos de la gestión de Gómez durante los próximos años.
Para el mercado internacional, el caso de Codelco también tiene una lectura relevante: una de las mayores productoras de cobre del mundo está revisando sus expectativas de crecimiento precisamente cuando la oferta global enfrenta restricciones. En ese contexto, una recuperación más lenta de la producción chilena puede limitar la capacidad de Codelco para contribuir con nuevas toneladas al mercado, mientras otros grandes productores también enfrentan dificultades para expandir su oferta.
M&D con informacíón de Reuters