2026-09-10

La decisión clave que PSJ debe tomar con la nueva escala del proyecto de cobre en Mendoza

El aumento de la producción obliga a comparar las alternativas de salida del concentrado, sus costos y su confiabilidad. Cristo Redentor ofrece la ruta más corta hacia Chile, pero sus cierres y las restricciones para la cantidad de carga agregan variables que pueden impactar en el Capex del proyecto.

La nueva escala productiva que PSJ Cobre Mendocino proyecta para su operación en Uspallata acerca una definición clave: la compañía deberá establecer cómo trasladará el concentrado desde la mina al puerto. El aumento del procesamiento y de la producción de cobre mejora la ecuación del proyecto, pero también incrementa el volumen de concentrado que deberá salir del yacimiento y vuelve más relevante la confiabilidad del corredor elegido.

La salida hacia Puerto Ventanas en Chile ofrece una ventaja geográfica, con unos 350 kilómetros desde la zona del proyecto. Los puertos argentinos demandan un recorrido mayor, de aproximadamente 850 kilómetros, pero permiten analizar otras configuraciones de transporte y una operación completamente desarrollada dentro del territorio nacional.

La discusión adquiere relevancia porque Cristo Redentor acumuló más de 40 días sin operación durante este invierno, incluido un cierre consecutivo de 34 días. En 2023, además, sumó más de 60 días sin funcionamiento a lo largo del año. Para una mina que produce concentrado todos los días, esos períodos deben formar parte del análisis de factibilidad.

Una definición que gana peso con la nueva escala

PSJ anunció que elevará la capacidad de procesamiento de 28.000 a 42.000 toneladas diarias de mineral. El aumento alcanza el 50%, pero la producción de cobre crecerá en una proporción mayor: pasará de un promedio cercano a las 40.000 toneladas anuales de cobre fino a aproximadamente 75.000 toneladas.

La diferencia se explica por la combinación de factores que surgieron durante la actualización del proyecto. La perforación infill permitió densificar la información del yacimiento y mejorar el modelo geológico, mientras que la revisión de la ley de corte habilitó incorporar al circuito parte del mineral de baja ley que anteriormente estaba destinado a la escombrera.

Con una presencia de cobre promedio del concentrado entre 26% y 30%, las 75.000 toneladas anuales de cobre fino representarían entre 250.000 y 288.500 toneladas de concentrado. Ese volumen obliga a definir la capacidad de almacenamiento, los sistemas de carga, la modalidad de transporte y la ruta de salida antes de cerrar la decisión final de inversión.

El problema logístico crece junto con la producción. Una interrupción de varias semanas en el corredor elegido no sólo demora despachos: puede exigir mayor capacidad de acopio, inmovilizar capital, modificar los contratos de transporte y obligar a recuperar posteriormente el ritmo de salida mientras continúa la producción corriente.

Cristo Redentor y la alternativa hacia los puertos argentinos

La salida por Cristo Redentor mantiene la ventaja de la distancia hacia Puerto Ventanas. Sin embargo, la experiencia reciente incorporó una variable que debe ser valorizada por PSJ: la falta de continuidad del paso durante determinados períodos del año.

La mina no puede detener automáticamente su producción porque el corredor internacional permanezca cerrado. Si el concentrado no puede salir, debe acumularse dentro de la operación o en instalaciones intermedias, lo que implica un mayor Capex. La reapertura tampoco elimina el problema, porque el transporte debe retirar el material acumulado sin dejar de movilizar la producción corriente.

La alternativa hacia los puertos argentinos presenta una desventaja geográfica en distancia, pero permite analizar una cadena logística desarrollada íntegramente en el país. También abre la posibilidad de utilizar camiones bitrenes en el tramo nacional. Esa ventaja en cantidad tiene un límite si la carga debe ingresar a Chile. El vecino país mantiene un límite general de 45 toneladas de peso bruto y no cuenta con un régimen general para la circulación de bitrenes. Por esa razón, una formación que hipotéticamente sale desde Mendoza hacia Puerto Ventanas no podría completar el trayecto como bitren y debería dividirse o transferir la carga en la frontera, lo que suma complejidad y costos.

La comparación, por lo tanto, no se reduce a los kilómetros hasta el puerto. Incluye la capacidad de carga de cada equipo, la disponibilidad de camiones, el tiempo de tránsito, el almacenamiento y la posibilidad de mantener la operación durante un cierre.

En paralelo a todos estos eventos, en el lado argentino el Puerto de Rosario comenzó a explorar una posición dentro de la futura logística minera argentina con acercamientos relevantes con San Juan. Además, en agosto, una delegación de autoridades y empresarios de Santa Fe viajó a Mejillones, en la Región de Antofagasta, para conocer el funcionamiento de Puerto Angamos y de Terminal Graneles del Norte, dos instalaciones con experiencia en el embarque de concentrados de cobre. La visita incluyó al grupo Ultramar/Neltume Ports, que participa en la operación de puertos de Mejillones y también tiene presencia en Terminal Puerto Rosario. El objetivo es trasladar parte de esa experiencia al sistema portuario santafesino y posicionar a Rosario como una alternativa para canalizar tanto los insumos destinados a los proyectos mineros como parte de su futura producción.

El Capex y el costo de la logística

La actualización de PSJ ya contempla un aumento del Capex por la incorporación de un sistema de filtrado posterior al espesador. El nuevo circuito permitirá elevar la concentración de sólidos de las colas desde aproximadamente 60% hasta cerca de 85%, recuperar más agua y disponer el material mediante apilamiento en seco.

El filtro requiere equipos, infraestructura específica, energía, sistemas de transporte mecánico, mantenimiento y obras civiles. También incrementará los costos operativos, aunque permitirá sostener una capacidad de procesamiento mayor con los mismos 141 litros por segundo de agua fresca aprobados.

La nueva escala productiva puede sumar necesidades de inversión en la cadena logística. Una operación que genere más de 250.000 toneladas anuales de concentrado tendrá que contar con capacidad suficiente para almacenar, manipular y despachar ese material. Si el corredor elegido permanece cerrado durante semanas, el acopio deberá absorber la producción sin detener la planta.

En ese escenario, la logística puede impactar en el Capex mediante depósitos de concentrado, sistemas de carga, instalaciones de transferencia y capacidad de contingencia. También puede aumentar el capital de trabajo requerido para sostener material inmovilizado y reorganizar los embarques. De esta forma, la decisión también tiene un efecto directo en el capital inicial que necesita PSJ y que está en pleno proceso para conseguirlo.

Otras alternativas que no resuelven por sí solo la conexión

Que el Paso Pehuenche pueda utilizarse para el tránsito internacional de cargas ha sido mencionada como alternativa para descongestionar Cristo Redentor. Sin embargo, sus características no permiten considerarlo automáticamente como un corredor equivalente para la producción de PSJ. Pehuenche se encuentra a una altura cercana a los 2.550 metros, no cuenta con un túnel internacional y también está expuesto a nieve, hielo y restricciones climáticas. Al ingresar a Chile, además, continuaría sometido a las limitaciones de peso y configuración vigentes en ese país, sin mencionar que la distancia ya no pasa a ser un factor favorable.

El paso puede tener utilidad como vía contingente para determinados tráficos, pero su incorporación a una estrategia permanente para el concentrado requeriría analizar la capacidad de las rutas, los servicios fronterizos, las instalaciones disponibles y la continuidad operacional durante todo el año.

Si hablamos de Las Leñas, sí ofrecería una condición distinta, pero no pasa de ser un deseo lejano y también sumaría kilómetros de distancia. El proyecto contempla un túnel internacional de aproximadamente 13 kilómetros, a una altura cercana a los 2.050 metros. Esa infraestructura permitiría reducir la exposición a la nieve y mejorar las condiciones para una conexión permanente. Su limitación es que permanece detenido. Por eso, no se trata de una alternativa disponible para el inicio de operaciones de PSJ, cuyo cronograma prevé comenzar la construcción en 2027 y poner en marcha la producción en 2029.

La factibilidad detrás de la nueva escala

La necesidad de completar estas definiciones permite entender el período transcurrido desde la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental hasta el inicio previsto de la construcción. La falta de experiencia reciente en producción de cobre en Argentina y Mendoza llevó a que parte de la ciudadanía interpretara que la DIA debía ser seguida inmediatamente por el comienzo de las obras. Sin embargo, la ingeniería minera requiere una etapa de factibilidad antes de llegar a la decisión final de inversión.

Desde la aprobación ambiental, PSJ trabajó en la actualización del modelo geológico, el plan de minado, la planta de procesamiento, el depósito de colas, el abastecimiento energético, el financiamiento y la logística. La perforación infill permitió mejorar la certeza sobre un yacimiento cuya última campaña relevante se había realizado en 2006, antes de casi dos décadas de restricciones para la actividad minera metalífera en Mendoza.

El proyecto ingresó al RIGI con una inversión de US$630 millones para la construcción. La Nación elevó la cifra a US$891 millones al incorporar mantenimiento y cierre. La factibilidad prevista para fin de año deberá actualizar esos valores a partir de la nueva ingeniería.

La definición del corredor logístico será parte de ese proceso. La salida por Cristo Redentor, la alternativa hacia los puertos argentinos, el uso de bitrenes y los diferentes escenarios.

La nueva escala mejora los números productivos de PSJ, pero también aumenta la importancia de elegir una logística capaz de acompañar la operación. Cuanto mayor sea el volumen de concentrado, mayor será el impacto económico de producir mientras el corredor de salida permanece cerrado.

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