NEGOCIOS, MEDIOS Y MINERÍA
Telesol y Diario de Cuyo: la pelea por los contratos mineros también se juega en los medios
La disputa abre una discusión que recién empieza: cuánto pueden pesar los medios de comunicación cuando sus propietarios también buscan posicionarse alrededor de uno de los mayores negocios que generará la minería.
La discusión dejó de ser solamente teórica.
Hasta hace unas semanas podía hablarse de una coincidencia llamativa: empresarios provenientes del transporte y la logística habían desembarcado casi simultáneamente en dos de los principales medios de comunicación de San Juan justo cuando la provincia se prepara para distribuir contratos multimillonarios vinculados con la construcción de los grandes proyectos de cobre.
Ahora apareció un dato mucho más concreto.
Andesmar es una de las seis grandes empresas que participan del proceso de licitación convocado por Vicuña para prestar el servicio de transporte de personal hacia el proyecto minero.
Es decir que uno de los grupos empresarios que participa del control de Diario de Cuyo está simultáneamente compitiendo por uno de los negocios que comienza a generar el mayor proyecto minero que se desarrolla en San Juan.
Del otro lado está Pedro Ponte, uno de los empresarios que más conoce ese mercado, porque construyó buena parte de su trayectoria precisamente transportando personal y prestando servicios a Veladero.
Y que acaba de regresar al centro del escenario empresario sanjuanino con su desembarco en Telesol.
La disputa concreta
Vicuña convocó durante agosto a su cuarta Ronda de Negocios en Iglesia como parte del proceso para contratar el Servicio de Transporte de Personal a Sitio.
La propia compañía informó oficialmente que la convocatoria estaba relacionada con la próxima licitación del servicio, destinada a vincular a los grandes oferentes con empresas locales que eventualmente puedan integrarse como proveedores o subcontratistas.
La novedad apareció durante el encuentro realizado en Pismanta.
Allí participaron más de 90 proveedores locales y seis grandes empresas que compiten por el contrato principal: Sotur, PAP, La Veloz, CVU, Dream y Andesmar, según informó Eco del Viento. Diario 13 confirmó, por su parte, la participación de seis oferentes principales en el proceso de contratación.
Ese dato cambia la dimensión del análisis.
Andesmar no está solamente observando las oportunidades que traerá la minería sanjuanina.
Ya está compitiendo por ellas.
La importancia está en quién es Andesmar dentro del nuevo mapa empresario provincial.
Diario de Cuyo fue adquirido en agosto de 2025 por el grupo propietario de Diario Los Andes. Entre los accionistas de ese grupo figura expresamente Grupo Andesmar, de la familia Badaloni, junto con Grupo Bernardi, Grupo Broda, DaFré Construcciones, Guifré Maderas y Kristich Desarrollos. Es información publicada por el propio Diario de Cuyo al anunciar el cambio de propietarios.
La vinculación con minería tampoco parece circunstancial.
Es decir que el grupo no se limita a su tradicional negocio de transporte de pasajeros.
Está desarrollando una estrategia específica de relacionamiento dentro de la minería.
Y esa estrategia ya tiene además expresión comercial en San Juan.
El 7 de agosto, Diario de Cuyo publicó un contenido identificado correctamente como “Espacio de Marca” dedicado a promocionar un nuevo servicio internacional de Andesmar Cargas. La publicación destacó expresamente la utilidad que esa estructura logística puede tener para la minería sanjuanina, particularmente para el traslado rápido de repuestos, componentes tecnológicos e insumos críticos.
No existe irregularidad en ello: se trata de publicidad identificada como publicidad.
Pero constituye un ejemplo concreto de cómo la pertenencia de un medio a un grupo empresario puede convertirse también en una plataforma para posicionar comercialmente otras compañías de sus accionistas.
Choferes de afuera
La discusión sobre quién puede quedarse con los contratos de transporte suma otro elemento sensible: la disponibilidad de conductores sanjuaninos con capacitación específica para trabajar en minería.
Diario de Cuyo publicó el 4 de marzo de 2026 que EMICAR puso en marcha un centro moderno de formación de conductores profesionales pensado expresamente para responder a la demanda minera.
El gerente de la institución, Ernesto González, advirtió que tener una licencia profesional no será suficiente para buena parte de las tareas: los proyectos exigirán conocimientos adicionales para conducir 4x4, buses y camiones, desenvolverse en caminos de montaña y cumplir protocolos propios de la actividad.
La señal más importante aparece al final de aquella publicación. EMICAR anunció además la creación de una base de datos de conductores capacitados para que las empresas mineras puedan localizarlos.
González explicó que el objetivo es generar oportunidades para los sanjuaninos y evitar que, por falta de mano de obra calificada, las compañías deban buscar personal fuera de la provincia.
¿Significa esto que Vicuña, Los Azules, Veladero o sus contratistas ya decidieron traer choferes de otras provincias? No. No existe evidencia pública de una decisión de ese tipo.
Pero la advertencia de EMICAR confirma que el riesgo está identificado: si la demanda crece más rápido que la formación de conductores locales, las empresas podrían cubrir parte de esa brecha con trabajadores de Mendoza, otras provincias o, en funciones muy especializadas, incluso con personal de otros países.
La nueva Ley de Desarrollo Local Minero vuelve ese escenario especialmente relevante. La norma establece planes progresivos orientados a que el 80% de la nómina promedio anual vinculada a cada proyecto -incluidos los trabajadores de contratistas- sea cubierta por trabajadores locales.
Sin embargo, el régimen contempla que las empresas informen y justifiquen dificultades de contratación por razones de disponibilidad, especialidad, calidad o criticidad. En otras palabras, una falta comprobable de conductores calificados puede transformarse en el argumento técnico para contratar afuera.
Para los oferentes de transporte esto agrega otro factor competitivo. Ya no alcanza con disponer de colectivos, camiones o estructura logística: será decisivo demostrar que pueden armar una dotación suficiente de choferes habilitados, entrenados para alta montaña y, al mismo tiempo, cumplir las metas provinciales de empleo local. Quien llegue antes con esa nómina preparada tendrá una ventaja concreta en las licitaciones.
El dato también merece una lectura desde el eje central de este informe. La nota de Diario de Cuyo sobre la eventual necesidad de buscar conductores fuera de San Juan parte de declaraciones de EMICAR y describe un problema real de capacitación; por sí sola no prueba una estrategia editorial destinada a beneficiar a Andesmar.
Pero adquiere una relevancia adicional porque el Grupo Andesmar participa del grupo propietario del diario y, al mismo tiempo, Andesmar figura entre los oferentes del contrato de transporte de personal de Vicuña. Esa superposición vuelve todavía más importante que el medio explicite los vínculos empresarios cuando informe sobre licitaciones, déficit de choferes o necesidades logísticas del sector.
Ponte vuelve al juego
La situación de Pedro Ponte es diferente.
Ponte construyó buena parte de su poder empresario durante el primer boom minero sanjuanino.
Comenzó transportando trabajadores hacia Veladero y llegó a manejar una estructura de más de 180 unidades entre colectivos, camiones y vehículos de apoyo. Él mismo ha señalado que Veladero representó el gran salto de su actividad empresarial.
Su nombre volvió a adquirir protagonismo en 2026.
Primero porque reapareció en la actividad vinculada al transporte minero. En marzo se informó que la Cámara de Transporte de Carga, encabezada por Ponte, avanzaba junto con la Cámara de Transporte de Pasajeros en la conformación de una entidad destinada específicamente a representar empresas de transporte y servicios vinculados con la minería. La organización comenzaba con seis empresas afiliadas.
Después llegó Telesol.
Distintas fuentes periodísticas informaron durante julio que Ponte adquirió una participación mayoritaria en el multimedio. Algunas versiones hablan del 70% y otras de cerca del 90%. Como las partes no hicieron públicos todos los términos societarios de la operación, lo prudente es hablar de una adquisición mayoritaria reportada públicamente.
Lo interesante es lo que ocurrió antes.
Cuando Telesol todavía estaba en venta, la competencia final por quedarse con el canal fue precisamente entre Pedro Ponte y el grupo encabezado por la familia Badaloni.
Y Tiempo de San Juan describió sin rodeos cuál era uno de los atractivos de aquella disputa: “los negocios derivados de la minería”.
Es difícil encontrar una síntesis mejor del escenario que empieza a desarrollarse.
CINCA cambió de manos
En este tenma hay, sin embargo, una aclaración fundamental que debe hacerse porque modifica parte de la lectura histórica.
CINCA y Semisa estuvieron vinculadas a Pedro Ponte y protagonizaron algunos de sus principales contratos mineros.
En 2015, por ejemplo, CINCA, entonces presidida por Ponte, fue seleccionada por YPF para transportar combustible desde Mendoza hasta Veladero.
Pero esa situación societaria cambió.
Desde al menos 2022, las publicaciones empresarias identifican a Eduardo Aribe como propietario de Grupo CINCA, estructura que incluye actualmente a CINCA, Semisa y otras compañías.
Por lo tanto, los actuales contratos de CINCA no deben ser presentados como negocios de Ponte.
Y es una aclaración particularmente importante porque Grupo CINCA informa actualmente que presta servicios de transporte de combustible hacia Filo del Sol, Veladero y Los Azules, además de transporte de explosivos y otras cargas peligrosas para la minería.
Esto demuestra algo más: la batalla logística no tendrá solamente dos jugadores.
Ponte y Andesmar pueden representar hoy los dos grupos más interesantes para analizar por su simultánea vinculación con medios de comunicación, pero el mercado tiene competidores sanjuaninos de enorme peso y experiencia que también disputarán esos negocios.
Por eso hoy el caso más interesante es Vicuña.
Porque allí sí apareció públicamente una lista de seis empresas que están peleando por un contrato concreto.
Medios como respaldo
Ese elemento obliga a mirar de otra forma la propiedad de los medios.
Un contrato minero no se obtiene porque una compañía tenga un diario o un canal de televisión.
Las grandes operadoras cuentan con procesos de abastecimiento, evaluaciones técnicas, requisitos económicos, normas de seguridad, sistemas de compliance y plataformas de proveedores.
Vicuña, por ejemplo, exige inscripción en Achilles, documentación legal, fiscal y contable y acreditación de sus estándares de seguridad, higiene y medio ambiente para participar de sus procesos.
No existe hasta ahora evidencia pública que permita afirmar que Diario de Cuyo haya presionado editorialmente a Vicuña para beneficiar a Andesmar.
Tampoco existe evidencia que permita afirmar que Ponte haya comprado Telesol para presionar a compañías mineras.
Pero eso no elimina el problema.
Lo transforma.
Porque un medio genera algo que también tiene valor dentro de cualquier estrategia empresaria: influencia, posicionamiento, relaciones y capacidad para instalar temas en la agenda pública.
Permite relacionarse diariamente con funcionarios, cámaras empresarias, intendentes, proveedores, gremios y ejecutivos mineros.
Y en una actividad donde la reputación, la licencia social y la relación con las comunidades son determinantes, ese capital puede ser importante.
La transparencia será central
La cuestión, entonces, no pasa necesariamente por prohibir que empresarios de otros sectores sean propietarios de medios.
Pasa por la transparencia.
Cuando Diario de Cuyo publique información vinculada con una licitación donde participe Andesmar, el lector debería poder conocer que Grupo Andesmar integra el grupo propietario del diario.
Si Telesol informa sobre futuras licitaciones de transporte donde eventualmente participe una empresa relacionada con Ponte, debería ocurrir lo mismo.
La transparencia no elimina el conflicto de intereses. Pero permite que el lector pueda evaluarlo.
El problema aparece cuando las fronteras entre información, publicidad, posicionamiento institucional e interés empresario comienzan a perder nitidez.
La pelea recién empieza
Hay otro dato que muestra por qué esta discusión recién comienza.
En julio Vicuña convocó también a proveedores relacionados con las licitaciones para la distribución eléctrica de 33 kV y la expansión de su campamento. Dentro de los rubros requeridos figuraban expresamente el alquiler de transporte de cargas y de personal, además de camionetas, grúas, grupos electrógenos y otros servicios.
Es apenas una porción de lo que vendrá.
Cuando Vicuña ingrese plenamente en construcción deberán trasladarse miles de trabajadores, equipos, alimentos, combustibles, repuestos, explosivos, módulos, estructuras y maquinaria.
Los Azules deberá recorrer un camino parecido.
Veladero seguirá demandando servicios mientras continúe su operación.
Y después aparecen Pachón, Altar y el resto de los proyectos.
La pelea económica será enorme.
Pero ahora existe un elemento adicional.
Dos empresarios o grupos empresarios provenientes del transporte que compitieron entre sí para quedarse con Telesol terminaron controlando o participando en dos de los medios más importantes de San Juan.
Uno de ellos, Andesmar, ya está sentado en la mesa de una licitación concreta de Vicuña.
El otro, Pedro Ponte, todavía no aparece públicamente entre esos seis oferentes, pero acaba de regresar a San Juan, encabeza una cámara vinculada al transporte de cargas, participa de la organización empresaria del transporte minero y volvió a controlar un medio con una enorme capacidad de llegada pública.
Por eso la pregunta que habrá que seguir durante los próximos meses ya no es solamente quién ganará los contratos.
También habrá que observar cómo cuentan esa pelea los medios cuyos propietarios tienen intereses alrededor de esos mismos negocios.
Porque la nueva minería sanjuanina empieza a distribuir poder mucho antes de extraer la primera tonelada de cobre.
Esa pelea ya no se libra sólo en las oficinas de compras de las mineras: también se juega en los medios de comunicación.
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