Nuevos problemas con la misma empresa china

Zijin-Liex enfrenta reclamos de proveedores locales y obliga al Gobierno de Catamarca a intervenir

Las protestas en Fiambalá contra la minera china expusieron el malestar de empresas que reclaman más participación en los contratos de servicios e insumos. Raúl Jalil intervino después de los bloqueos, pero todavía no se conocen compromisos concretos de nuevas contrataciones. El conflicto plantea interrogantes sobre los verdaderos compromisos de las empresas chinas en los proyectos en Argentina y su aporte a las economías locales.
Abril pasado reunión entre autoridades provinciales y Zijin-Liex, donde se abordó la contratación de proveedores locales. La situación empeoró
Abril pasado reunión entre autoridades provinciales y Zijin-Liex, donde se abordó la contratación de proveedores locales. La situación empeoró

La minera china Zijin-Liex, que desarrolla el proyecto de litio Tres Quebradas en Catamarca, enfrenta fuertes cuestionamientos de los proveedores de Tinogasta y Fiambalá por las dificultades para acceder a los contratos que genera su operación. El conflicto ya derivó en cortes de rutas, bloqueos en los accesos a la planta y la intervención del Gobierno provincial.

Los reclamos alcanzaron uno de sus momentos más importantes el 7 de octubre, cuando alrededor de un centenar de manifestantes se concentraron frente a las instalaciones de la compañía. Dos días antes, proveedores habían interrumpido el paso de camiones vinculados con la actividad minera sobre la Ruta Nacional 60.

Las protestas fueron encabezadas por la Cámara de Producción, Provisión y Servicios Mineros de Tinogasta (CAPROMITI), presidida por Enzo Morales. Sus integrantes sostienen que la empresa no otorga suficiente participación a los prestadores de la zona y cuestionan el cumplimiento de las exigencias provinciales de contratación local.

Un conflicto que crece

Uno de los motivos específicos de la protesta fue la decisión atribuida a Zijin-Liex de utilizar vehículos propios para acompañar el transporte de cargas, en lugar de contratar camionetas pertenecientes a proveedores locales. La situación generó malestar porque esa actividad representaba una oportunidad comercial para pequeñas empresas de Fiambalá.

Los manifestantes también cuestionaron la presencia de trabajadores extranjeros y reclamaron mecanismos más transparentes para participar de las contrataciones. Sin embargo, las denuncias sobre eventuales incumplimientos deben distinguirse de infracciones efectivamente acreditadas por las autoridades competentes.

El malestar no comenzó en octubre. Durante junio, las cámaras empresarias ya habían reclamado mayor participación en las compras y servicios, mientras que el gobernador Jalil había mantenido reuniones con autoridades de la compañía durante abril para abordar la misma problemática.

La intervención provincial

La escalada de protestas obligó al Gobierno de Catamarca a intervenir para encontrar una salida. Jalil recibió a representantes de CAPROMITI y de Zijin-Liex, mientras anunció gestiones ante el Banco Nación para obtener una línea crediticia destinada a proveedores, con una tasa anual del 18%.

La propuesta fue recibida favorablemente por los empresarios, aunque hasta el 13 de octubre no se habían informado montos, condiciones de devolución ni fechas de implementación. Tampoco trascendieron nuevos contratos adjudicados por la compañía como resultado de la negociación.

Morales calificó positivamente la reunión, pero la cuestión principal permanece abierta: los proveedores no solamente necesitan financiamiento para ampliar su capacidad de trabajo, sino oportunidades reales para vender bienes y prestar servicios.

En ese sentido, una línea de crédito puede contribuir a mejorar la competitividad de pequeñas empresas, pero no garantiza que las compañías mineras incorporen esas firmas a sus cadenas de abastecimiento.

La importancia económica

El conflicto de Fiambalá vuelve a poner en discusión una de las principales demandas de las comunidades donde se instalan los proyectos mineros: que las inversiones produzcan beneficios verificables para las empresas y trabajadores de sus áreas de influencia.

Una operación minera requiere transporte, mantenimiento, alimentación, servicios industriales, seguridad, logística y múltiples actividades complementarias. La posibilidad de incorporar proveedores de la zona depende de su capacidad técnica, el cumplimiento de estándares y las políticas de contratación de cada compañía.

Por eso, el problema no puede analizarse exclusivamente desde la exigencia de comprar localmente. También resulta necesario establecer programas de desarrollo empresarial, licitaciones accesibles, capacitación y condiciones de competencia que permitan a las firmas regionales incorporarse de manera sostenida.

Una advertencia

Lo ocurrido con Zijin-Liex constituye una advertencia para los proyectos de litio y cobre que se desarrollan en distintas provincias argentinas, particularmente aquellos que prometen fuertes inversiones y miles de oportunidades de empleo.

Las compañías pueden cumplir sus objetivos de construcción o producción y, al mismo tiempo, enfrentar una pérdida de confianza si las comunidades consideran que las oportunidades económicas quedan fuera de su territorio.

El caso también revela la necesidad de medir públicamente qué porcentaje de las compras mineras llega a proveedores locales, provinciales y nacionales. Sin esa información, las promesas de desarrollo resultan difíciles de evaluar y los conflictos terminan trasladándose a las rutas o los accesos a las instalaciones.

Para Zijin-Liex, el desafío inmediato será transformar las conversaciones con el Gobierno y los proveedores en mecanismos concretos de contratación. Para Catamarca, demostrar que el crecimiento minero puede acompañarse de una mayor participación de su propio tejido empresarial.

 

 

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