Cifras oficiales

El río San Juan ya trae un 13,48% más de agua por el deshielo y obliga a reforzar la prevención

El mayor caudal del río pone el foco en la prevención ante el deshielo y en los sectores vulnerables de Calingasta. En Barreal, una estimación privada sitúa al sistema de canales en torno al 80% de su capacidad, un dato orientativo que requiere verificación técnica y refuerza la necesidad de supervisar las obras, las tomas y las defensas.
martes 06 de octubre de 2026 | 0:00hs.

El río San Juan registró 31,100 metros cúbicos por segundo el 2 de octubre de 2026, frente a los 27,405 medidos el 3 de octubre del año pasado. La diferencia, de 3,695 metros cúbicos por segundo, representa un aumento interanual del 13,48% en la estación de aforo del kilómetro 101, según un informe comparativo elaborado sobre planillas de Hidráulica.

La mirada vuelve así hacia la cordillera en Calingasta y al agua que aporta el deshielo al sistema provincial.

Ese ingreso ofrece una oportunidad para recuperar reservas, pero también exige preparar los cauces y proteger los sectores expuestos si el escurrimiento se concentra en períodos breves.

El dato permite afirmar que en la fecha relevada pasó más agua que en la comparación de 2025, aunque, conviene aclararlo, no alcanza para demostrar que el caudal aumenta todos los días.

Para sostener una tendencia continua y precisar el aporte de cada afluente hacen falta series de mediciones que por la información que contamos desde M&D ya se esta estudiando.

Los registros oficiales refuerzan la necesidad de dar nuevo impulso y seguimiento a los planes preventivos anunciados por las autoridades. Una eventual emergencia dependerá de cómo evolucione el deshielo y de la respuesta de la infraestructura, por lo que debe tratarse como un riesgo a gestionar.

Comparación del 3 de octubre de 2025 y el 2 de octubre de 2026, a las 8:00. Imagen basada en planillas del Departamento de Hidráulica.

Más caudal menos reservas

El aumento del agua que circula convive con una caída del volumen almacenado en Ullum, Punta Negra y Caracoles. En conjunto, los tres embalses pasaron de 755,50 a 629,54 hectómetros cúbicos, una reducción de 125,96 hectómetros cúbicos, equivalente al 16,67%.

Un hectómetro cúbico equivale a un millón de metros cúbicos y expresa una cantidad acumulada, mientras el caudal indica cuánto circula por segundo. La diferencia es importante: una mejora puntual del río no supone que las reservas ya se hayan recuperado.

El margen disponible por encima de la cota mínima también se redujo, de 168,69 a 42,73 hectómetros cúbicos entre los tres diques. Ese indicador cayó un 74,67% y no debe confundirse con el volumen total almacenado ni utilizarse, por sí solo, para calcular cuántos días de abastecimiento quedan.

A su vez, la salida de Ullum aumentó de 40 a 43 metros cúbicos por segundo y el total consignado para distribuir subió un 12,62%.

Son variables diferentes del caudal natural aforado: las dos planillas no permiten reconstruir el balance completo del sistema ni atribuir la variación del río a la operación de los embalses.

Qué proyecta la universidad

El ingeniero Oscar Dölling, director del Programa de Gestión Integral de Cuencas Hidrográficas de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ, presentó un pronóstico de 1.653 hectómetros cúbicos para octubre de 2026 a septiembre de 2027.

Según la cobertura de Tiempo de San Juan del 2 de octubre, el rango probable va de 1.489 a 1.817 hectómetros cúbicos, frente a los 753 del ciclo anterior.

Sin embargo las estimaciones de empresas mineras en la zona de Calingasta duplican la cantidad de agua informada por la Universidad. Lo hacen eso si, con información propia de las cuencas altas y no sobre la base de estimaciones.

Desde la UNSJ y para la temporada de mayores aportes, proyectó caudales medios de 70,6 metros cúbicos por segundo en noviembre y 78,3 en diciembre de 2026. Para enero de 2027 estimó 75,5; para febrero, 63,3; y para marzo, 49,5 metros cúbicos por segundo.

Contrastar datos de cabecera

Las estimaciones privadas dan cuenta que las cifras de Dölling podrían quedarse cortas frente a lo que estarían relevando las empresas mineras en las cabeceras de los ríos.

El contraste debería hacerse con registros identificados por empresa, cuenca, ubicación y fecha, y con una explicación de qué se midió y cómo. Sin esa base, una observación puntual de alta montaña no permite corregir por sí sola una previsión para el conjunto del río San Juan.

Contar con información cierta, comparable y actualizada es clave para reducir errores en las previsiones y evitar que la respuesta llegue tarde. Por eso, creemos que debe promoverse el intercambio de los relevamientos disponibles entre las compañías e Hidráulica y publicar las conclusiones técnicas que surjan de ese trabajo.

Si los datos de las cabeceras muestran aportes superiores a los contemplados, será necesario revisar los escenarios y adecuar los preparativos en los sectores vulnerables.

Hasta entonces, la planificación debe contemplar la incertidumbre y prever respuestas ante caudales mayores, sin convertir una opinión en una certeza ni un promedio mensual en una garantía de seguridad.

Qué preparativos se anunciaron

El director del Departamento de Hidráulica, José María Ginestar, explicó en declaraciones difundidas por Tiempo de San Juan el 2 de octubre que la Provincia trabaja preventivamente a través del Comité Provincial de Respuesta a la Emergencia. Según esa publicación, hay maquinaria desplegada en Calingasta, Iglesia, Zonda, Ullum y Sarmiento para realizar defensas, mantener estructuras e intervenir sobre los cauces.

El funcionario también describió una estrategia que combina riego, recuperación de reservas y recarga de acuíferos, preservando capacidad en los embalses para recibir nuevos aportes. La preocupación central es la velocidad con que llegue el agua, además de las posibles lluvias intensas del verano.

En agosto, Ginestar había señalado que las intervenciones inmediatas se concentran en mitigar riesgos sobre la infraestructura existente. Entre las tareas mencionó la limpieza de drenes, cauces y puentes, junto con la coordinación de maquinaria y personal de organismos públicos y empresas privadas.

Barreal exige atención especial

La situación de Barreal merece un seguimiento específico, porque allí la prevención debe concentrarse en el río Los Patos y en la red local de riego.

Una estimación de algunos regantes sitúa al sistema de canales de Barreal en torno al 80% de su capacidad.

La observación vuelve especialmente importante verificar cuánto transporta cada canal, qué capacidad conserva y dónde existen estrechamientos u obstrucciones.

Ese porcentaje no permite concluir, por sí solo, que un aumento equivalente del caudal del río provocará desbordes, porque también intervienen la regulación de las tomas y las condiciones particulares de la red.

Hay intervenciones concretas que deben ser supervisadas: según información oficial, Hidráulica afectó cuatro topadoras D8 a tareas de encauzamiento y refuerzo de defensas en Calingasta.

Uno de los frentes se ubica junto a los descargadores del canal San Guillermo, donde se realizan desvíos y enrocados para orientar el río Los Patos hacia el oeste.

El objetivo es reducir la exposición de sectores poblados de Barreal, entre ellos los barrios de calle Echeverría y la zona del matadero. Se informaron trabajos en Villa Pituil y acopio de roca en las tomas para acondicionarlas y disponer de material ante una emergencia.

Estas tareas requieren un control que abarque tanto las defensas del río como las captaciones, compuertas y puntos críticos de los canales. La prioridad es comprobar su funcionamiento antes de los mayores aportes y mantener actualizada la información sobre los sectores que necesitan intervención.

Supervisar antes del pico

El paso necesario ahora es convertir esos anuncios en avances verificables, con plazos, responsables y prioridades territoriales. Es importante hacer un seguimiento público para conocer qué tramos fueron intervenidos, qué tomas de riego siguen expuestas y dónde persisten obstáculos para el paso del agua.

En Calingasta, la supervisión debe poner especial atención en los puntos vulnerables de los cauces, los accesos y las captaciones. También corresponde comprobar que existan alertas comprensibles, recursos disponibles y protocolos coordinados con los municipios y las comunidades antes de una eventual crecida.

Para evaluar la evolución del deshielo hace falta publicar mediciones sucesivas y relacionarlas con los pronósticos meteorológicos y la operación de los diques.

Por qué es importante

San Juan enfrenta el desafío de aprovechar un mayor ingreso de agua después de la escasez y, al mismo tiempo, reducir los daños que podría provocar una llegada concentrada.

Recuperar reservas y proteger poblaciones, caminos y áreas productivas exige que la prevención avance al ritmo de las mediciones, con control sobre lo ejecutado.

La suba interanual del caudal es una señal para fortalecer esa preparación. La eficacia de los planes se medirá en cauces despejados, infraestructura operativa y capacidad de respuesta cuando el agua llegue, además de los anuncios oficiales.



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