Estiman que para 2030, la minería del cobre en Chile operará con 99% de energía renovable

La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) proyectó que, en los próximos años, casi la totalidad de la electricidad que se utiliza en la actividad minera, será generada por fuentes renovables.
martes 19 de mayo de 2026 | 0:00hs.

La transición energética global está consolidando al cobre como uno de los activos estratégicos más relevantes para la economía mundial, en un contexto en el que la demanda de minerales críticos continúa en aumento por el avance de la electromovilidad, las energías renovables y la descarbonización industrial.

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En Chile, principal productor del cobre a nivel golbal, la industria minera atraviesa un proceso acelerado de transformación energética que está redefiniendo su competitividad internacional. De acuerdo con estimaciones de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), el consumo eléctrico del sector pasará de 28 TWh en 2025 a 33 TWh en 2034, impulsado por la expansión de plantas concentradoras, sistemas de desalación y el uso de agua de mar en las operaciones mineras.

En paralelo, la matriz energética que abastece a la minería chilena avanza hacia un perfil cada vez más limpio. Las proyecciones oficiales indican que hacia 2030 alrededor del 99% de la electricidad utilizada por la industria del cobre provendrá de fuentes renovables, lo que posiciona al país con una de las matrices energéticas mineras más descarbonizadas del mundo.

Este cambio no solo responde a objetivos ambientales, sino también a una presión creciente del mercado internacional, que exige minerales con menor huella de carbono, trazabilidad y estándares de producción sustentable.

Especialistas del sector sostienen que la combinación entre abundancia de recursos minerales y un sistema energético cada vez más renovable le otorga a Chile una ventaja competitiva. El acceso a energía limpia no solo reduce emisiones, sino que también mejora la percepción del cobre chileno en mercados donde la sostenibilidad ya es un criterio de compra.

A nivel operativo, el sector minero también enfrenta nuevos desafíos. El aumento del consumo energético está asociado a procesos más intensivos, como el uso de agua de mar, la expansión de concentradoras y mayores exigencias de procesamiento, lo que obliga a las compañías a invertir en eficiencia energética, infraestructura eléctrica y tecnologías de menor impacto ambiental.

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En este contexto, el cobre deja de ser únicamente un commodity industrial para consolidarse como un recurso estratégico en la transición hacia una economía baja en emisiones. Su rol resulta central en tecnologías como vehículos eléctricos, redes de transmisión, energías renovables y sistemas de almacenamiento energético.

 

M&D con información de Portal Minero