Vicuña y el fallo que volvió a poner en el centro la previsibilidad minera

Más allá de la coyuntura judicial, la decisión de San Juan deja una señal de fondo: sin reglas claras y respeto por las jurisdicciones, no hay desarrollo posible para la minería.
jueves 30 de abril de 2026 | 0:00hs.

Por Sebastián Mestre.

A más de 24 horas del fallo que habilitó la continuidad del proyecto Vicuña, lo relevante ya no pasa por el detalle jurídico sino por el mensaje que deja en medio del conflicto con La Rioja.

La decisión de la Justicia de San Juan ordena un escenario que, en las últimas semanas, había empezado a mostrar un nivel de incertidumbre poco habitual para la actividad. La combinación de restricciones, planteos cruzados y judicialización encendió una alarma: la posibilidad de que disputas políticas terminen condicionando proyectos en marcha.

En ese contexto, el fallo introduce un criterio claro: los proyectos deben regirse por la autoridad de la jurisdicción donde se desarrollan. Parece obvio, pero en minería —una industria intensiva en capital y de largo plazo— ese principio es estructural.

Lo ocurrido con Vicuña expuso algo más profundo que un conflicto puntual. Mostró cómo la falta de coordinación entre provincias puede escalar rápidamente hacia lo operativo. Cortes de rutas, cuestionamientos sobre permisos y medidas judiciales cruzadas no son solo gestos políticos, son señales que el mercado lee con atención.

Sin necesidad de sobreactuar el conflicto, lo que quedó en evidencia es que ciertas decisiones tomadas desde La Rioja, aún bajo argumentos ambientales o de participación económica, terminaron impactando en un proyecto que se desarrolla bajo otra jurisdicción. Ese tipo de intervenciones abre una zona gris que afecta la previsibilidad.

El fallo, en ese sentido, funciona como un límite. No resuelve el conflicto de fondo, pero sí evita que escale sobre la operatividad inmediata.

Para San Juan, el desafío ahora es sostener esa previsibilidad sin entrar en una escalada política. Y para el conjunto del sector, el episodio deja una enseñanza clara: la minería no solo depende de recursos y precios internacionales, sino de marcos institucionales estables.

Porque si algo quedó claro en estos días es que, cuando la discusión se corre de lo técnico a lo político, el riesgo ya no es discursivo. Empieza a ser concreto.