El gobierno de San Juan ratificó el apoyo a la ley de Glaciares: "La minería es una actividad ineludible"
En el marco de la audiencia pública convocada para debatir la reforma de la Ley de Glaciares, el ministro de Producción de San Juan, Gustavo Fernández, expuso la postura oficial del Gobierno provincial y respaldó la iniciativa de modificación normativa que se discute a nivel nacional.
Durante su intervención, el funcionario dejó en claro el alineamiento de la provincia con el proyecto en análisis. “Apoyamos este proyecto de adecuación de los presupuestos mínimos de la ley de glaciares”, afirmó, al tiempo que cuestionó lo que definió como una “falsa dicotomía” entre el desarrollo minero y el cuidado del recurso hídrico.
Fernández contextualizó su postura describiendo las condiciones estructurales de la provincia. “San Juan es una provincia montañosa y desértica”, señaló, y explicó que solo una pequeña parte del territorio corresponde a zonas productivas donde se concentra la población. En ese marco, sostuvo que “la minería resulta una actividad ineludible para nuestras posibilidades”.
El ministro también remarcó que, si bien la minería tiene un rol central, la matriz productiva sanjuanina es diversa. Enumeró sectores como la vitivinicultura, la producción de aceite de oliva, pistachos y tomate industrial, además de la industria, el turismo y la economía del conocimiento. Sin embargo, advirtió que muchas de estas actividades enfrentan limitaciones estructurales vinculadas a la logística, los costos energéticos y el uso del agua.
“Me gustaría hacer foco sobre una falsa dicotomía que entendemos existe entre actividades nobles como la minería y el uso eficiente y sostenible del agua o el desarrollo de una matriz productiva diversa”, manifestó Fernández.
En relación al recurso hídrico, uno de los ejes principales del debate, el funcionario aportó datos sobre su distribución. “Solo el 3% corresponden a las concesiones para uso de agua en la minería”, indicó, en comparación con el consumo agrícola y humano.
A partir de ese diagnóstico, planteó que el principal desafío de la provincia no es la actividad minera en sí, sino la eficiencia en el uso del agua. En ese sentido, señaló que existen problemas estructurales en los sistemas de riego y limitaciones para incorporar tecnología en el sector agrícola, lo que impacta en el aprovechamiento del recurso.
En su exposición, Fernández también vinculó el desarrollo minero con el crecimiento económico general. Sostuvo que la actividad puede generar empleo —mayoritariamente local— e impulsar inversiones en infraestructura clave, como obras viales, energéticas e hídricas, con impacto en otros sectores productivos.
Hacia el cierre, el ministro volvió a poner el foco en la gestión del agua como eje estratégico. “Estamos ante el verdadero desafío de nuestra provincia”, concluyó.