La caída de un gigante minero
Chile producirá menos de 5 millones de toneladas de cobre y tendrá su peor registro desde 2003
Chile se encamina a cerrar uno de los peores años de su historia minera reciente, precisamente cuando el cobre atraviesa un período de precios elevados y una demanda internacional que encuentra dificultades para ser abastecida por los principales productores.
El diario chileno La Tercera, en un informe del periodista Matías Vera publicado el 2 de noviembre, advierte que el país volverá a niveles de producción que no registraba desde 2003. La información se apoya en las últimas proyecciones de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), organismo técnico del Estado chileno.
Según Cochilco, la producción llegará a 4.935.000 toneladas durante 2026, unas 453.000 toneladas menos que el año anterior. De cumplirse la proyección, será la primera vez desde 2003 que Chile termine un ejercicio por debajo de los 5 millones de toneladas de cobre.
La magnitud del retroceso resulta todavía más significativa cuando se compara con 2018, año en que Chile alcanzó su récord histórico de 5.831.000 toneladas. En ocho años, el mayor productor mundial habrá perdido casi 900.000 toneladas anuales de capacidad productiva efectiva, medidas por la diferencia entre ambos volúmenes.
Las grandes minas producen menos
Los resultados acumulados hasta septiembre muestran que la caída no responde solamente a una proyección pesimista, sino a problemas concretos que ya afectan a las mayores operaciones del país.
En los primeros nueve meses se produjeron 3.633.000 toneladas, frente a 3.972.000 del mismo período de 2025. La diferencia representa una disminución del 8,5%, equivalente a 339.000 toneladas de cobre que dejaron de producirse.
Escondida, operada por BHP y considerada la mayor mina de cobre del mundo, registra una caída interanual del 12,5%, con aproximadamente 127.000 toneladas menos. Codelco, la empresa estatal chilena, redujo su producción propia de 937.000 a 853.000 toneladas, una disminución cercana al 9%.
La relevancia de estos números excede el resultado individual de las compañías, porque muestran las dificultades que enfrentan operaciones consideradas fundamentales para el abastecimiento mundial del metal. Cochilco señala que Escondida, Codelco y Spence explican conjuntamente el 77,3% de la disminución neta registrada en Chile.
El agotamiento de las ventajas
Uno de los datos más reveladores del informe de La Tercera es la evolución de la ley del mineral, es decir, la cantidad de cobre contenido en cada tonelada de roca extraída.
Álvaro Merino, director ejecutivo de Núcleo Minero, señala que la ley promedio pasó del 1,09% en 2004 al 0,58% en 2025. Esto significa que hoy resulta necesario mover y procesar considerablemente más material para obtener una cantidad equivalente de cobre.
A esta dificultad se suman mayores profundidades de extracción, distancias de transporte más largas, rocas de mayor dureza, restricciones de agua y equipos que requieren inversiones cada vez más importantes para mantener su rendimiento.
Los problemas operativos, las mantenciones y los fenómenos climáticos también han contribuido a la caída de 2026, aunque atribuirles toda la responsabilidad sería desconocer un deterioro que comenzó varios años antes.
Andrés González, jefe del área minera de Plusmining, plantea en el artículo que Chile lleva aproximadamente doce años sin incorporar un gran proyecto nuevo de cobre desarrollado desde cero. Su diagnóstico apunta a una cuestión fundamental: las minas existentes no pueden sostener indefinidamente el crecimiento de toda una industria.
La falta de nuevos yacimientos en producción obliga a las compañías a prolongar y ampliar explotaciones maduras, mientras las inversiones de reemplazo deben compensar el agotamiento progresivo de los sectores más productivos.
Otros países avanzan
El deterioro chileno contrasta con las perspectivas de sus principales competidores, especialmente República Democrática del Congo y Perú, que continúan aumentando su participación en la producción internacional.
De acuerdo con las proyecciones recogidas por La Tercera, Congo crecerá un 6,5% durante 2026 y alcanzará 3.629.000 toneladas, consolidándose como el segundo productor mundial. Perú avanzará un 0,5%, hasta 2.784.000 toneladas, mientras China aumentará su producción minera un 6,5%.
Chile conservará su liderazgo mundial, pero la distancia con sus competidores se reduce mientras enfrenta la necesidad de invertir más recursos para sostener niveles de producción que antes conseguía con condiciones geológicas más favorables.
El escenario previsto para 2027 contempla una recuperación del 3%, hasta 5.084.000 toneladas, cifra que apenas permitiría restituir alrededor de un tercio de la caída estimada para este año.
Para Argentina, la situación representa una señal que merece atención, especialmente por los proyectos de cobre que buscan avanzar hacia la construcción en San Juan y otras provincias.
El retroceso chileno demuestra que disponer de grandes recursos geológicos no garantiza por sí mismo el crecimiento de la minería, porque también se necesitan proyectos nuevos, inversiones sostenidas, infraestructura, agua, energía y procesos de autorización que permitan transformar esos recursos en producción.
Chile enfrenta hoy el desafío de reemplazar progresivamente la producción de sus grandes yacimientos maduros. Argentina, en cambio, todavía debe demostrar que puede convertir sus importantes depósitos de cobre en minas operativas dentro de plazos competitivos.
La experiencia del principal productor mundial deja una enseñanza: el desafío no consiste solamente en descubrir cobre, sino en desarrollar a tiempo las minas que deberán producirlo durante las próximas décadas.
Minería & Desarrollo