Estrategias

BHP apuesta al cobre y anticipa más inversiones en Chile y Argentina hasta 2035

El nuevo CEO de la mayor productora mundial de cobre, Brandon Craig, confirmó ante los accionistas que el crecimiento de la compañía estará concentrado en sus grandes activos mineros. Escondida y Vicuña aparecen entre las prioridades de una estrategia que combina inversiones, productividad, control de costos y mayores exigencias de seguridad.

El nuevo presidente ejecutivo de BHP, Brandon Craig, presentó ante los accionistas de la compañía una estrategia de crecimiento que tiene consecuencias directas para Chile y Argentina, los dos países sudamericanos donde la minera concentra una parte decisiva de sus oportunidades de expansión en cobre.

Durante su primera asamblea anual como CEO, celebrada en Sídney el 23 de octubre, el ejecutivo confirmó que BHP espera aumentar su producción total a una tasa anual compuesta de entre 3% y 4% hasta 2035, mientras que el cobre podría crecer alrededor del 5% por año.

Las declaraciones, que Craig volvió a destacar en una publicación de LinkedIn, cobran especial importancia porque el cobre representó por primera vez más de la mitad de los resultados operativos de BHP.

La compañía alcanzó un EBITDA subyacente cercano a US$33.000 millones durante su ejercicio fiscal 2026 y se consolidó como el mayor productor mundial del metal.

Para las operaciones chilenas, el mensaje representa una ratificación de las inversiones necesarias para sostener la producción, incorporar tecnología y compensar la disminución de las leyes minerales. Para Argentina, constituye una señal favorable para Vicuña, aunque también anticipa una evaluación rigurosa de los costos, los plazos y los resultados económicos antes de comprometer nuevas inversiones.

Chile: sostener la producción

Escondida ocupa un lugar central en las prioridades de BHP. La operación ubicada en Antofagasta enfrenta el desafío de procesar minerales de menor ley, lo que obliga a mejorar la recuperación del cobre e invertir en capacidad de procesamiento para sostener sus niveles de producción durante las próximas décadas.

La compañía ya presentó a evaluación ambiental una nueva planta concentradora que demandaría entre US$4.400 millones y US$5.900 millones.

El proyecto contempla una capacidad asociada de entre 220.000 y 260.000 toneladas anuales de cobre, en reemplazo de infraestructura existente, y apunta a iniciar producción entre 2031 y 2032, sujeto a las aprobaciones correspondientes.

La decisión final de inversión está prevista para 2027 o 2028. Esto significa que Chile tiene por delante una oportunidad relevante para sus empresas de ingeniería, construcción, servicios y proveedores mineros, aunque el calendario dependerá tanto de la evaluación ambiental como de las decisiones internas de BHP.

La estrategia también alcanza a Spence, donde la compañía deberá continuar mejorando la productividad y evaluando alternativas para extender el aprovechamiento de sus recursos.

En Cerro Colorado, que permanece en mantenimiento y cuidado temporal desde diciembre de 2023, BHP avanzó durante 2026 con las gestiones necesarias para un eventual reinicio, sin que ello constituya todavía una decisión definitiva de reactivación.

El mensaje de Craig indica que las operaciones chilenas no solamente deberán producir más cobre, sino hacerlo con costos competitivos y mejores indicadores de seguridad. Esto puede traducirse en mayores inversiones tecnológicas, automatización, mantenimiento predictivo y una revisión permanente de los procesos operativos.

Argentina: la oportunidad Vicuña

Para Argentina, la referencia de Craig a Vicuña resulta particularmente significativa porque confirma que el desarrollo integrado de Josemaría, hoy integrado en Vicuña, y Filo del Sol forma parte de la cartera de crecimiento internacional de BHP.

La compañía comparte el proyecto con Lundin Mining y ha señalado que su desarrollo se realizará por etapas. Ese esquema permite distribuir las necesidades de capital, avanzar progresivamente con la infraestructura y ajustar las inversiones conforme se completen los estudios y las decisiones empresariales.

La inclusión de Vicuña entre las prioridades estratégicas representa un respaldo corporativo para San Juan y para las posibilidades de que Argentina se transforme en un productor relevante de cobre. Sin embargo, el discurso no anunció una nueva fecha de construcción ni una decisión definitiva de inversión para la totalidad del complejo.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que Vicuña ya obtuvo acceso, aporta condiciones fiscales y regulatorias para desarrollar una inversión de gran escala. La aprobación constituye un avance importante, pero no reemplaza la necesidad de completar los estudios, obtener las autorizaciones correspondientes y demostrar la competitividad económica de cada etapa.

En este escenario, Argentina deberá demostrar que puede acompañar las decisiones de inversión con infraestructura energética, caminos, logística, proveedores calificados y condiciones estables para operar durante décadas.

El estudio integrado de Vicuña, publicado en febrero, estimó para la primera etapa una inversión de aproximadamente US$7.100 millones. Lundin Mining informó posteriormente que las tareas de ingeniería y estructuración financiera apuntaban a obtener una decisión de inversión tan pronto como a fines de 2026, una meta que todavía depende de las evaluaciones de los socios.

Esto coloca a Vicuña en un momento decisivo. Si BHP pretende cumplir su objetivo de crecimiento hacia 2035, los proyectos argentinos deberán avanzar dentro de los plazos previstos, aunque compiten por los recursos financieros de la compañía con otras oportunidades internacionales.

Seguridad y competitividad

Uno de los aspectos más importantes del discurso fue la prioridad que Craig otorgó a la seguridad minera, después de los fallecimientos registrados en Escondida, en Chile, y Peak Downs, en Australia.

El ejecutivo sostuvo que la minería puede llegar a operar sin accidentes fatales y reclamó que los contratistas tengan exactamente las mismas condiciones de seguridad que los trabajadores propios. También comprometió una incorporación más rápida de tecnologías para prevenir incidentes y mejorar los controles críticos.

La posición tiene consecuencias para los proveedores y contratistas de Chile, pero también para las empresas argentinas que pretendan trabajar en Vicuña. La seguridad dejará todavía menos espacio para diferencias entre los estándares de las operadoras y los de las compañías que les prestan servicios.

En materia económica, Craig fue igualmente preciso al reclamar proyectos ejecutados dentro de los presupuestos y plazos comprometidos. La experiencia de Jansen, el emprendimiento de potasio en Canadá que registró mayores costos y demoras, aparece como una advertencia sobre los riesgos de construir grandes complejos mineros.

Para Argentina, el desafío no termina en la aprobación del RIGI ni en disponer de recursos minerales de clase mundial. También será necesario garantizar eficiencia en la construcción, disponibilidad de trabajadores calificados y una red de proveedores capaces de responder a los estándares internacionales de BHP.

Existe además una dimensión institucional que puede resultar determinante. Craig vinculó expresamente el desempeño de los negocios con la confianza de los gobiernos, las comunidades y los demás actores relacionados con cada operación.

En Chile, esta política tendrá que acompañar la renovación de grandes instalaciones productivas y las exigencias ambientales de una industria madura. En Argentina, supondrá construir relaciones duraderas alrededor de proyectos que todavía deben consolidar buena parte de su infraestructura y organización productiva.

El mensaje de BHP es favorable para ambos países, aunque con consecuencias diferentes. Chile tiene la posibilidad de sostener su liderazgo cuprífero mediante nuevas inversiones en operaciones existentes, mientras Argentina dispone de una oportunidad para incorporarse a la producción de cobre a gran escala.

La diferencia estará en la capacidad de cada país para convertir sus ventajas geológicas en operaciones competitivas, seguras y sostenibles. BHP confirmó que quiere crecer durante la próxima década, pero también dejó claro que las inversiones deberán justificar cada dólar comprometido.

Para San Juan, el respaldo estratégico a Vicuña representa una señal de confianza. El verdadero desafío será transformar esa expectativa en decisiones de construcción, empleo, formación de trabajadores y desarrollo de proveedores, con resultados que puedan sostenerse durante las próximas décadas.

 

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