La minería argentina proyecta 65.00 empleos y San Juan busca anticiparse a la demanda
La expansión de la minería argentina podría generar una demanda de 65.000 puestos de trabajo hacia 2033, entre empleos directos e indirectos. La proyección corresponde a un diagnóstico de la Corporación Financiera Internacional (IFC), organismo del Grupo Banco Mundial, que advierte sobre la necesidad de preparar trabajadores para acompañar el desarrollo de los proyectos de cobre y litio.
El relevamiento contempla alrededor de 11.000 posiciones directas de mandos medios y altos y otros 54.000 empleos indirectos vinculados con proveedores, transporte, logística, construcción y servicios. La cifra refleja que el crecimiento de la actividad no se limitará a las contrataciones dentro de las minas: también habrá demanda en las empresas que abastecen a las operaciones y a los proyectos en desarrollo.
En ese escenario, San Juan aparece entre las provincias que deberán anticiparse a las necesidades de personal. La cartera de proyectos de cobre, con iniciativas como Vicuña, Los Azules y El Pachón, podría modificar la escala de la actividad minera local durante la próxima década, aunque cada emprendimiento tiene su propio cronograma de construcción, inversión y puesta en marcha.
Un informe sobre el empleo minero provincial, elaborado por el expresidente de la Cámara Minera de San Juan, Ricardo Martínez, estimó que la demanda de trabajadores directos podría superar los 50.000 puestos entre 2028 y 2035 si avanzan los grandes proyectos cupríferos. Se trata de una proyección específica para San Juan y con un horizonte diferente al cálculo nacional de IFC, por lo que ambas cifras no deben sumarse ni interpretarse como una misma estimación. <Cite refs={["turn310449search2","turn310449search9"]}/>
Qué perfiles buscará la minería
La cantidad de trabajadores no será el único desafío. Según el diagnóstico de IFC, más del 80% de los puestos directos previstos requerirá una calificación media o alta, en un contexto en el que las operaciones incorporan nuevas tecnologías y demandan conocimientos cada vez más específicos.
Entre los perfiles identificados figuran técnicos mineros y metalúrgicos, soldadores especializados, operadores de planta y maquinaria pesada, profesionales de seguridad y ambiente, especialistas en sostenibilidad y personal capacitado en gestión de proyectos.
También crece la necesidad de trabajadores con conocimientos digitales, automatización y sistemas de control. Estas competencias ya no se limitan a los departamentos de tecnología: comienzan a incorporarse en distintas tareas operativas y de mantenimiento.
Para San Juan, la demanda potencial abarca tanto las actividades de campo como las tareas necesarias para construir y sostener una operación de gran escala. A los puestos vinculados con perforación, operación de equipos y mantenimiento se suman los relacionados con ingeniería, electricidad, logística, abastecimiento, laboratorio, seguridad e higiene y gestión ambiental.
La cadena de proveedores también puede generar oportunidades para trabajadores de sectores que no se desempeñan directamente en una mina. El transporte, la metalmecánica, la construcción, la hotelería, la alimentación y los servicios profesionales forman parte de la estructura que necesita la industria para funcionar.
La formación, antes de que comiencen las grandes obras
La necesidad de contar con personal capacitado ya plantea un desafío para las empresas, las instituciones educativas y los organismos públicos. Si varios proyectos avanzan simultáneamente hacia la construcción, la demanda de determinados oficios y especialidades podría concentrarse en períodos similares.
Para anticiparse a esa situación, IFC y la Universidad Siglo 21 realizaron un relevamiento de necesidades laborales que identificó 64 perfiles críticos para la industria minera. A partir de ese trabajo se diseñaron más de 90 propuestas educativas, entre cursos, diplomaturas, tecnicaturas, especializaciones y carreras universitarias.
El esquema busca ofrecer distintas vías de formación, desde capacitaciones breves para adquirir competencias específicas hasta trayectos más extensos para puestos técnicos y profesionales. La intención es reducir la distancia entre los tiempos que necesita la industria para incorporar personal y los plazos habituales de la educación formal.
En San Juan, el desafío será adaptar esa formación a los requerimientos concretos de los proyectos y a los momentos en que cada uno demande trabajadores. No todos los puestos se necesitarán al mismo tiempo: la construcción requiere perfiles diferentes de los que luego sostienen la operación y el mantenimiento de una mina.
El empleo ya comienza a moverse en San Juan
Aunque los grandes proyectos de cobre todavía no alcanzaron su etapa de producción, algunas de sus actividades preparatorias ya generan contrataciones y demanda para empresas locales.
En Los Azules, por ejemplo, el proyecto alcanzó un pico de 512 trabajadores en abril de 2026, entre personal propio y contratistas. Según datos difundidos por la compañía, el 87% de esa dotación era de San Juan. En paralelo, Vicuña mantiene trabajos tempranos, procesos de contratación y desarrollo de proveedores para preparar su iniciativa minera. <Cite refs={["turn310449search6","turn310449search4"]}/>
Estos movimientos muestran que la demanda laboral no comenzará únicamente cuando las minas entren en producción. Las campañas de exploración, la ingeniería, las obras de acceso, la instalación de infraestructura y la preparación de los proyectos también requieren técnicos, operarios y servicios especializados.
Sin embargo, el volumen de empleo dependerá del avance efectivo de cada iniciativa, sus decisiones de inversión y sus cronogramas. Las proyecciones de demanda no equivalen a vacantes abiertas ni garantizan que todos los puestos se cubran con trabajadores de la provincia.
Para San Juan, la preparación de recursos humanos será una de las condiciones para ampliar la participación local en la nueva etapa minera. La formación anticipada, la certificación de competencias y la coordinación entre empresas e instituciones educativas serán claves para que los proveedores y trabajadores sanjuaninos puedan responder a las exigencias de los grandes proyectos.
Minería & Desarrollo