Un grupo histórico de la gastronomía mendocina busca su lugar en el cobre

La cuarta generación de la familia Barbera, íconos de la gastronomía de Mendoza, adhirió al nuevo distrito minero del norte provincial don el proyecto más cercano a PSJ Cobre Mendocino. Llega sin experiencia en exploración, con perfil para conseguir financiamiento y con un plan que prevé hasta 3.000 metros de sondajes.

En Mendoza, el proyecto del nuevo Distrito Minero Norte más cercano a PSJ no pertenece a una junior ni a una major, sino a Nat Science una sociedad que controla la cuarta generación de la familia Barbera, clásicos de la gastronomía mendocina.

Su ubicación junto al área de San Jorge, en Uspallata, es el principal activo con el que el grupo llega a la minería. Lo que no trae es experiencia en exploración, y el valor real de esa posición sólo podrá establecerse con información de campo y perforación.

Nat Oeste es uno de los 20 proyectos de Mendoza Norte Distrito Minero (MNDM), el esquema con el que Impulsa Mendoza Sostenible y que presentó un informe de impacto ambiental integral para 65 propiedades mineras, casi en su totalidad en el departamento mendocino de Las Heras.

Cada proyecto suma su IIA particular, elaborado por Knight Piésold, y para pasar al trabajo de campo necesita la Declaración de Impacto Ambiental y su ratificación legislativa, una exigencia de la Ley 7.722. Si Nat Science, del grupo Broda, supera esa instancia, su plan prevé hasta 3.000 metros de perforación en el segundo año: serían los primeros sondajes en el entorno, fuera de PSJ, en los últimos 25 años.

Un grupo con red de negocios y sin trayectoria minera

Broda nació con el restaurante La Marchigiana, fundado por la bisabuela de los actuales directivos, y cuatro generaciones después suma retail, desarrollos inmobiliarios, servicios financieros y un company builder. En el sector minero mendocino se conocen sus intentos por avanzar en minería durante los últimos años, y su perfil de negocios los muestra, a priori, con posibilidades de conseguir financiamiento para etapas exploratorias que son costosas para estructuras no acostumbradas a desarrollar proyectos de exploración.

No es un grupo de riñón minero: tiene los niveles de contacto, pero no la experiencia en el sector.

El desembarco de Broda es una muestra de la forma en que distintos grupos económicos de Mendoza están viendo en la industria minera una oportunidad de negocios. En otro de los proyectos del distrito aparece el histórico apellido Pescarmona, ligado a IMPSA, la metalmecánica mendocina, y la presencia de ambos apellidos en el nuevo mapa minero de Las Heras refleja un cambio de época en la provincia.

En el caso de Broda, el vehículo es Nat Science, que adhirió 10 propiedades al distrito, repartidas entre Nat Este y Nat Oeste. La pieza que explica su interés es Nat 1, la propiedad de Nat Oeste que mira hacia San Jorge.

Nat 1, sobre la misma faja que San Jorge

Nat Oeste, con tres propiedades sobre 274,1 km², reúne dos ambientes distintos. Nat 1, la propiedad norte, se ubica en la subcuenca de la ciénaga de Yalguaráz, entre los 2.409 y los 4.400 metros sobre el nivel del mar, en el contacto entre la Cordillera Frontal y la Precordillera.

Abarca sectores próximos a los arroyos El Tigre y del Tordillo, se accede por la Ruta Nacional 149 y luego por caminos de tierra y huellas hacia el oeste.

Nat 1 se ubica a un paso, en términos geológicos, de un proyecto cuya ingeniería proyecta 75.000 toneladas anuales de cobre fino en sus primeros cuatro años, con una inversión cercana a US$800 millones.

En exploración, la cercanía a un depósito conocido funciona como carta de presentación ante inversores. Un área vecina comparte la faja, el contexto estructural y un entorno que ya fue estudiado durante casi dos décadas: el propio IIA de Nat Oeste se apoya en los monitoreos de aire, agua superficial, agua subterránea y arqueología realizados para PSJ.

Pero la vecindad no traslada mineral. Los límites de un sistema porfírico se definen con perforación, y hasta que haya datos propios el valor de Nat 1 es una hipótesis geológica bien ubicada.

Esa hipótesis tiene, por ahora, un camino escrito: el plan preliminar de actividades que Nat Science presentó al adherir al distrito, que ordena en dos años el paso del mapa a la perforación.

Los primeros sondajes fuera de PSJ en 25 años

El primer año está dedicado a la exploración básica e intermedia. El plan arranca con la recopilación de antecedentes, imágenes satelitales y bases de datos, la gestión de permisos y recorridas de campo para validar accesos e identificar afloramientos.

Siguen la cartografía geológica regional, el muestreo geoquímico de suelos en grilla con análisis multielemental, el muestreo de rocas y canaletas para determinar leyes preliminares, estudios petrográficos y un levantamiento topográfico con GPS diferencial y dron. La geofísica completa el año, con magnetometría terrestre para la definición estructural y polarización inducida y resistividad para delimitar targets. El cierre de esa etapa es un modelo geológico preliminar para priorizar blancos.

El segundo año incorpora estudios hidrológicos y una línea de base de flora, fauna y medio físico, estudios geotécnicos y el diseño de la campaña de perforación. Después vienen la apertura de accesos menores, la construcción de plataformas temporales y tres meses de sondeos diamantinos o de aire reverso, con 1.500 a 3.000 metros estimados, acompañados de logueo geológico, ensayos de laboratorio y un modelado 3D conceptual.

El informe técnico final cierra el período. Los trabajos de campo se concentrarían entre octubre y junio, para evitar el invierno andino.

La magnitud de esa campaña es acotada para la escala de un pórfido, pero llega a una zona donde, en los últimos 25 años, no hubo perforaciones fuera de PSJ, y el único antecedente previo es lo que se alcanzó a hacer en Paramillos Sur. Los sondajes de Nat Oeste serían la primera información geológica nueva del entorno de San Jorge en un cuarto de siglo.

Nat Este declara el mismo esquema de trabajo, de modo que, si ambos proyectos avanzan, el grupo podría sumar entre 3.000 y 6.000 metros en el distrito. Para una estructura que no viene de desarrollar proyectos de exploración, esa escala implica contratistas de perforación, equipos de geología y una inversión que tendrá que financiar desde el primer pozo.

El plan también fija compromisos. Nat Science declaró conocer la existencia de comunidades en el área de influencia, con instancias de consulta a planificar, y acuerdos con superficiarios en negociación.

El cronograma abarca las tres propiedades de Nat Oeste, aunque el territorio del proyecto no ofrece las mismas condiciones en todas ellas: al oeste de Nat 1, la cordillera cambia el escenario.

Lo que Broda tiene que resolver antes del primer sondaje

El Grupo Broda llega al distrito con una posición que muchas compañías de exploración buscan durante años. Tiene una propiedad junto al único proyecto de cobre de la provincia a las puertas de la construcción y la producción, y la red de contactos para salir a buscar financiamiento.

Lo que no trae es la experiencia para ejecutar una campaña en alta montaña e interpretar sus resultados, y esa carencia pesa en la etapa que viene. En exploración, los inversores miden el valor de un proyecto por la ubicación y también por quién ejecuta la campaña.

El plan presentado describe una secuencia estándar de exploración temprana, la misma que el grupo declaró, tarea por tarea, para Nat Este. Para ejecutarla, antes del primer pozo tiene que definir si va a trabajar con un socio con trayectoria técnica, contratar un operador o armar equipos propios.

Esa definición también ordena la relación con los superficiarios y las comunidades de Uspallata, con acuerdos que el titular debe formalizar dentro de los 90 días posteriores a la ratificación de la DIA.

El desembarco de Broda, como la aparición del apellido Pescarmona en otro proyecto del distrito, muestra que el capital mendocino empezó a mirar la minería como negocio. El paso siguiente para esos grupos es sumar la capacidad técnica que no tienen, para que la exploración produzca información confiable.

En Nat Oeste esa información tendría un peso particular, porque sus sondajes serían los primeros del entorno de San Jorge fuera de PSJ en 25 años. Lo que muestren va a fijar el valor de la propiedad y también va a servir de referencia para el resto de los proyectos que rodean San Jorge.

 

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