Seguridad laboral bajo cuestionamiento
Cuatro muertos en tres días: la minería chilena enfrenta una crisis de seguridad que avergüenza al sector
La minería chilena, reconocida internacionalmente por su desarrollo tecnológico y experiencia operativa, enfrenta una secuencia de accidentes que cuestiona la eficacia de sus sistemas de seguridad. Cuatro trabajadores murieron entre el 11 y el 14 de octubre, en episodios ocurridos en instalaciones y circunstancias diferentes.
El último caso se produjo el miércoles 14 en la mina Rajo Aguilucho, de Minera Las Cenizas, en Taltal. Un trabajador de 61 años de la empresa contratista Transportes Santa Elvira falleció después de caer aproximadamente 50 metros con un bulldozer; la causa del siniestro sigue bajo investigación.
En El Teniente, de Codelco, otros dos trabajadores murieron después de un alud, mientras que en la planta Nueva California, en Illapel, falleció un operario vinculado a tareas en el sistema de chancado.
Un balance preocupante
En una declaración del 13 de octubre, Sernageomin informó 12 fallecimientos durante 2026: seis en gran minería, uno en pequeña minería y cinco en minería artesanal. La muerte de Taltal elevó a 13 el balance difundido por los medios chilenos, con seis víctimas en apenas 22 días.
La cifra supera las 11 muertes registradas durante 2024 y se acerca a las 15 reportadas en 2025. Aunque los totales anuales no permiten por sí solos comparar riesgos sin considerar horas trabajadas, la concentración reciente de víctimas constituye una señal de alarma.
Una mesa bajo presión
El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, convocó para este viernes 16 de octubre una Mesa por la Seguridad Minera, con trabajadores, compañías, gremios, parlamentarios y Sernageomin. Al cierre de esta verificación, se confirmó la convocatoria, pero no se encontró un acta pública con resultados de la reunión.
Sernageomin anunció que activará comités regionales de seguridad en un máximo de siete días hábiles, reforzará las inspecciones no programadas y exigirá revisar peligros y barreras críticas al comenzar cada turno. También ratificó la paralización preventiva inmediata cuando se detecte un peligro inminente y pidió medidas empresariales con responsables y plazos verificables.
Qué podría estar fallando
La reiteración de muertes en operaciones de transporte, procesamiento y sectores expuestos a inestabilidad del terreno sugiere revisar si los controles críticos se verifican efectivamente antes de ejecutar cada tarea. Es una hipótesis de análisis preventivo, no una conclusión de las investigaciones de los accidentes recientes.
Otro punto de examen es la coordinación entre las compañías mandantes y las contratistas: capacitación, supervisión, autorización de tareas, evaluación de cambios operativos y facultades para detener trabajos inseguros. La existencia de procedimientos escritos no garantiza que las barreras funcionen en terreno.
También corresponde evaluar la calidad de la fiscalización y la oportunidad con que se atienden alertas de condiciones geotécnicas, eventos meteorológicos, circulación de equipos pesados y accesos a maquinaria. El desafío es identificar señales previas y actuar antes del accidente, no limitarse a emitir instrucciones después de una muerte.
La lección para Argentina
Para la minería argentina y, especialmente, las operaciones de montaña, el caso chileno obliga a auditar controles sobre taludes, accesos, tránsito de equipos, plantas de procesamiento, eventos climáticos y desempeño de contratistas. La revisión debe incluir autoridad real para suspender tareas y evidencia de que cada barrera de seguridad fue comprobada.
La crisis pone en discusión una contradicción difícil de aceptar para una industria con tecnología, recursos y experiencia: disponer de estándares reconocidos no equivale a aplicarlos de manera consistente. La credibilidad de la minería dependerá de resultados verificables y de que las personas regresen con vida a sus hogares.
Minería & Desarrollo