Una reacción ante las fatalidades

Chile convoca una mesa de seguridad minera tras 12 muertes y anuncia controles más estrictos

El Gobierno chileno reunirá este viernes a empresas, trabajadores y autoridades después de una sucesión de accidentes fatales. Sernageomin reforzará las fiscalizaciones y exigirá medidas verificables. Minería & Desarrollo viene advirtiendo sobre el deterioro de la seguridad y los riesgos que también debe prevenir Argentina.

La minería chilena enfrenta una crisis de seguridad que ya provocó una respuesta extraordinaria del Gobierno. Tras una sucesión de accidentes fatales, el Ministerio de Minería convocó para este viernes 16 de octubre a una mesa transversal destinada a definir medidas urgentes y revisar la eficacia de los controles en las faenas.

La decisión llega después de que el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) confirmara 12 fallecimientos durante 2026. Seis de esas víctimas murieron en cinco accidentes ocurridos entre el 23 de septiembre y el 13 de octubre, una concentración que Minería & Desarrollo advirtió en sus informes de los días 12 y 14 de octubre.

No se trata de tragedias con una causa común ya demostrada. Pero la acumulación de hechos en operaciones de distinta escala plantea interrogantes sobre el mantenimiento, el trabajo de contratistas, las autorizaciones de ingreso y la eficacia de las barreras preventivas.

Una respuesta oficial

El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, reconoció la necesidad de examinar con transparencia qué ha fallado. La mesa convocada reunirá a representantes de trabajadores, ejecutivos de compañías operadoras, gremios, parlamentarios y autoridades fiscalizadoras.

El subsecretario Álvaro González anticipó que la instancia deberá acordar decisiones preventivas y operativas, no limitarse a un diagnóstico. La declaración resulta significativa: en una industria con elevados estándares técnicos, disponer de protocolos escritos no demuestra por sí solo que los riesgos estén efectivamente controlados.

Sernageomin anunció que intensificará las inspecciones, reforzará su presencia regional y solicitará a las empresas medidas concretas, responsables identificados y plazos comprobables. También mantendrá la paralización inmediata de sectores, equipos o faenas cuando detecte peligro inminente.

Más controles diarios

El organismo dispuso que sus direcciones regionales activen los Comités Regionales de Seguridad Minera dentro de un máximo de siete días hábiles. Además, estableció que cada turno y jornada comience con un bloque específico de identificación de peligros y verificación de barreras críticas.

En las regiones donde las faenas están más dispersas, como Tarapacá y la zona austral, priorizará inspecciones exhaustivas no programadas y reuniones con jefaturas y responsables de prevención. A esto se suma el relanzamiento de las 21 Reglas de Oro de la Minería.

Las medidas anunciadas deberán evaluarse por su aplicación real y sus resultados, no solamente por el número de reuniones o documentos emitidos. El desafío es comprobar en terreno que los procedimientos detienen una maniobra cuando no existen condiciones seguras.

Advertencias que antecedieron

Minería & Desarrollo había advertido sobre esta situación antes de la convocatoria oficial. El 12 de octubre informó sobre el alud de nieve y barro que causó la muerte de dos trabajadores contratistas en la División El Teniente de Codelco y planteó la necesidad de revisar los protocolos para operar en alta montaña.

El 14 de octubre, el medio reconstruyó cinco accidentes con seis víctimas en 21 días y puso el foco en la fiscalización de riesgos críticos, las tareas de mantenimiento y los controles sobre contratistas. La convocatoria gubernamental confirma la dimensión institucional de una preocupación que ya estaba expuesta públicamente.

El balance oficial de 2026 comprende seis fallecimientos en la gran minería, cinco en la artesanal y uno en la pequeña minería. Esa diferencia obliga a evitar generalizaciones, aunque también refuerza la necesidad de políticas preventivas adaptadas a cada tipo de operación.

La decisión chilena debe leerse como una advertencia para la minería argentina. El crecimiento de la exploración y las futuras obras de construcción de proyectos de cobre supondrán más trabajadores, contratistas, maquinaria y tránsito en ambientes cordilleranos de gran complejidad.

La lección no consiste en esperar una sucesión de accidentes para revisar las normas. Las compañías deben auditar las autorizaciones de tareas, el aislamiento de equipos durante mantenimiento, los protocolos frente a temporales y el control de accesos a sectores expuestos a aludes o deslizamientos.

También resulta fundamental verificar que el personal propio y el contratado estén protegidos por estándares equivalentes. La contratación de terceros no debería debilitar el control operativo ni diluir la responsabilidad preventiva de las empresas titulares.

Chile todavía deberá demostrar que las medidas anunciadas se traducen en cambios concretos. Argentina, en cambio, tiene la oportunidad de anticiparse y fortalecer sus prácticas antes del ingreso masivo de personal que demandará la próxima etapa de expansión minera.

 




Minería & Desarrollo

Te puede interesar