El Norte busca protagonismo
Lucero proyecta duplicar la capacidad del litio argentino a 550.000 toneladas en 2030
Luis Lucero puso una condición central al crecimiento del litio argentino: sostener durante años la estabilidad que necesitan las empresas para comprometer inversiones de largo plazo. En su exposición en Jujuy, el secretario de Minería de la Nación vinculó esa continuidad con una proyección de 550.000 toneladas anuales de capacidad instalada en 2030, el doble de las 275.000 previstas para este año.
“La industria, nos cansamos de escucharlo y de decirlo, es una industria de capital intensivo que mira muchos años”, afirmó. Con esa definición, explicó que las decisiones sobre nuevas plantas y ampliaciones necesitan un horizonte que excede los mandatos de los gobiernos.
El funcionario planteó que Jujuy, Salta y Catamarca podrían constituir, en conjunto, el tercer polo mundial de producción de litio, detrás de China y Australia. Presentó esa ubicación como una posibilidad sujeta al cumplimiento de las metas, por lo que no corresponde interpretarla como una posición ya alcanzada.
La presentación de la Secretaría de Minería fija además un horizonte de 680.000 toneladas anuales para 2035.
Todas esas cifras están expresadas en carbonato de litio equivalente, una unidad que permite comparar distintos productos que contienen ese mineral.
El salto previsto
La serie oficial muestra una capacidad de 18.000 toneladas anuales en 1997 y de 35.500 en 2015, seguida por 80.000 en 2023, 175.000 en 2024 y 215.000 en 2025. Para 2026, el incremento proyectado es de 60.000 toneladas, cerca de un 28% respecto del año anterior.
Lucero atribuyó ese avance a dos nuevas operaciones, Sal de Vida y Hombre Muerto Oeste, y a las ampliaciones de Fénix y Sal de Oro. La presentación que hizo identifica estas últimas etapas como Fénix 1B y Sal de Oro II, dentro del conjunto de incorporaciones que llevaría la capacidad a 275.000 toneladas anuales.
La distinción entre capacidad instalada y producción efectiva resulta decisiva para interpretar el anuncio.
La primera indica cuánto pueden producir las instalaciones en condiciones de diseño, mientras que el volumen realmente obtenido depende de la puesta en marcha y del funcionamiento de cada planta.
Por eso, alcanzar una determinada capacidad al cierre de un año no significa haber producido ese mismo volumen durante los doce meses. Tampoco permite deducir automáticamente los ingresos por exportaciones, que dependen de cuánto se vende y del precio conseguido.
La expectativa exportadora
Según el material presentado, las ventas externas de litio pasaron de US$645 millones en 2024 a US$915 millones en 2025 y alcanzaron US$1.467 millones entre enero y agosto de 2026. Este último dato corresponde a ocho meses, por lo que no debe presentarse como una comparación interanual con los totales de los ejercicios anteriores.
Para 2031, la proyección de la Secretaría de Minería asciende a US$9.973 millones anuales, el valor que Lucero sintetizó como “casi 10.000 millones de dólares”.
Es una expectativa de ingresos futuros cuyo cumplimiento dependerá tanto del avance productivo como de las condiciones del mercado internacional.
Las condiciones políticas
Lucero identificó tres factores detrás del desarrollo alcanzado: el liderazgo político de las provincias, la decisión empresarial de invertir y lo que definió como una macroeconomía ordenada.
Sobre el primero, destacó la voluntad de Jujuy, Salta y Catamarca de trabajar coordinadamente y consolidar la Región del Litio.
El secretario atribuyó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) un papel central en la generación de confianza. En su razonamiento, la previsibilidad de las reglas permite que las compañías evalúen desembolsos cuyo recupero exige muchos años de actividad.
“Es mantener lo que se ha hecho hasta ahora sin variantes”, respondió al plantear cómo continuar. Su mensaje fue sostener la coordinación entre gobiernos y preservar la minería como política de Estado en las tres provincias, con continuidad más allá de los cambios de gestión.
También reconoció a los trabajadores que sostienen las operaciones en condiciones de temperaturas extremas y lejos de sus familias. Ese reconocimiento incorporó al planteo sobre inversiones el esfuerzo cotidiano necesario para convertir los proyectos en actividad productiva.
Por qué es importante
Para el norte argentino, la expansión anunciada podría ampliar la demanda de servicios y abrir oportunidades de desarrollo y compras a sus propios proveedores. El alcance de ese beneficio dependerá de que las empresas de la región puedan prepararse para responder a las necesidades de las operaciones y participar de las contrataciones.
El desafío que dejan las proyecciones es convertir las inversiones previstas en plantas operativas y producción comercial sostenida. La estabilidad que reclama Lucero es una condición de ese proceso, junto con la disponibilidad de financiamiento, infraestructura y agua, y el cumplimiento de las exigencias ambientales.
La relevancia del anuncio está en la escala que podría adquirir el litio y en el plazo que exige construirla. Duplicar la capacidad prevista para 2026 hacia 2030 requerirá que las decisiones de inversión y la ejecución de los proyectos acompañen el escenario presentado por el Gobierno.
Minería & Desarrollo
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