Anglo-Teck sigue en espera: China demora la aprobación de una de las mayores fusiones mineras
La fusión entre Anglo American y Teck Resources, valuada en aproximadamente US$54.000 millones, tiene pendiente completar su recorrido regulatorio, a casi un año después de haber sido anunciada. La aprobación de China se convirtió en el último "gran obstáculo" para concretar una operación que dará origen a uno de los mayores productores de cobre del mundo, precisamente en un momento en que el precio del metal alcanzó niveles récord y los activos cupríferos adquirieron un valor estratégico cada vez mayor.
El acuerdo fue anunciado en septiembre de 2025 como una fusión entre iguales y contempla la creación de Anglo Teck, un grupo con sede en Canadá y una exposición superior al 70% al cobre. La compañía resultante reunirá activos de primer nivel en Chile, Perú, Canadá y otros mercados, con proyectos de crecimiento que se encuentran entre los más relevantes de la cartera mundial del metal, como el proyecto La Coipita, ubicado en la Provincia de San Juan, en Argentina.
La demora se produce mientras el cobre atraviesa uno de sus mejores momentos históricos. El metal superó recientemente los US$14.700 por tonelada, impulsado por las restricciones de oferta, el crecimiento de la demanda asociada a las redes eléctricas y los vehículos eléctricos y las expectativas sobre posibles aranceles estadounidenses al cobre refinado. Para Anglo American y Teck, la cotización funciona como una confirmación del atractivo estratégico de combinar sus carteras.
Sin embargo, ese mismo valor estratégico está haciendo más compleja la autorización de las grandes operaciones mineras. Los gobiernos y organismos regulatorios están prestando mayor atención al control de los minerales considerados estratégicos, a la seguridad del abastecimiento y a la participación de compañías extranjeras en activos considerados relevantes para sus economías.
China mantiene frenado el último permiso
China es actualmente la última gran jurisdicción que todavía debe aprobar la fusión. Según Reuters, la Administración Estatal de Regulación del Mercado de China (SAMR) suspendió el reloj de revisión de la operación, una posibilidad contemplada dentro del proceso regulatorio cuando las autoridades requieren información adicional o evalúan posibles medidas correctivas.
Las compañías mantienen, por ahora, el calendario que contempla el cierre de la operación entre septiembre de 2026 y marzo de 2027. Anglo American informó en julio que la aprobación antimonopolio china era el último gran hito regulatorio pendiente, mientras que el resto de las autorizaciones relevantes ya habían sido obtenidas.
La demora resulta llamativa si se observa la participación que tendría la empresa fusionada en el mercado global. De acuerdo con el análisis de Reuters, Anglo Teck representaría alrededor del 5% de la producción mundial de cobre, tomando como referencia los datos de 2024. Desde esa perspectiva, la operación no constituye una concentración dominante del mercado mundial, aunque el peso estratégico de sus activos puede ser más importante que su participación porcentual.
El mercado, de hecho, todavía asigna una alta probabilidad a que la operación finalmente se concrete. Según los cálculos citados por Reuters, las acciones de Teck cotizaban apenas 1,3% por debajo del valor implícito de la relación de canje propuesta por Anglo American, una diferencia calculada después de considerar el dividendo extraordinario de aproximadamente US$4.500 millones que Anglo distribuirá a sus accionistas.
El antecedente de Glencore y Xstrata
El principal elemento de incertidumbre no está necesariamente en un eventual rechazo de la operación, sino en qué condiciones podría exigir China para autorizarla.
Reuters recuerda un antecedente particularmente relevante para la industria minera. En 2013, las autoridades chinas condicionaron la aprobación de la adquisición de Xstrata por Glencore a la venta del proyecto cuprífero Las Bambas, en Perú. Posteriormente, un consorcio liderado por capitales chinos adquirió ese activo por aproximadamente US$5.850 millones.
El caso muestra que una aprobación regulatoria puede convertirse en una herramienta para obtener concesiones sobre activos o condiciones comerciales. En el caso de Anglo Teck, sin embargo, la situación es diferente porque Teck cuenta con pocos activos evidentes que pueda desprender sin afectar el atractivo central de la operación.
Precisamente, los principales activos de cobre de ambas compañías son uno de los motivos fundamentales de la fusión. Anglo American aporta operaciones como Collahuasi, Quellaveco y Los Bronces, mientras que Teck suma Quebrada Blanca y Highland Valley Copper, entre otros activos. La combinación de estos negocios es la que permite construir una plataforma de cobre de escala global.
Por ese motivo, una eventual negociación con Beijing podría concentrarse en otro tipo de compromisos. Reuters plantea como posibilidad que las compañías ofrezcan garantías de suministro, acuerdos de compra u otras condiciones comerciales que permitan asegurar el acceso de empresas chinas a parte de la producción.
También aparece un componente geopolítico. Mientras China analiza una operación que incrementaría la escala de un gran productor occidental de cobre, otros países están endureciendo sus propias reglas sobre inversiones extranjeras en minerales estratégicos. Canadá, por ejemplo, ha incrementado el control sobre determinadas inversiones vinculadas con recursos considerados críticos.
El cobre como activo estratégico
El escenario en el que se desarrolla la fusión es muy diferente al de anteriores ciclos de consolidación minera. La transición energética, la expansión de las redes eléctricas, los vehículos eléctricos y el crecimiento de los centros de datos están incrementando las perspectivas de demanda de cobre, mientras que desarrollar nuevas minas requiere grandes inversiones y plazos prolongados.
El reciente salto del precio por encima de los US$14.700 por tonelada refuerza ese atractivo. Pero también incrementa el interés de los gobiernos sobre quién controla los grandes yacimientos y hacia dónde se dirige la producción.
En este contexto, la fusión Anglo-Teck forma parte de una tendencia más amplia: ante la dificultad de adquirir grandes yacimientos individuales, las compañías mineras están recurriendo cada vez más a comprar o fusionarse con competidores para incrementar su exposición a minerales estratégicos.
El problema es que esas operaciones son cada vez más difíciles de ejecutar. La revisión de Anglo-Teck en China coincide con otro proceso regulatorio que involucra a MMG y Anglo American, cuya adquisición del negocio brasileño de níquel está siendo analizada por la Unión Europea debido a preocupaciones sobre la competencia en el mercado de ferroníquel.
El caso evidencia una nueva dimensión para las grandes fusiones mineras: una operación puede satisfacer las necesidades estratégicas de una compañía y, al mismo tiempo, generar preocupaciones en distintos gobiernos por razones de competencia, seguridad de abastecimiento o política industrial.
Los costos de la fusión
La demora también tiene un costo económico. Mientras las compañías esperan las autorizaciones, deben mantener estructuras separadas, continuar con los procesos de integración y postergar la materialización de las sinergias previstas para la nueva compañía.
Anglo American y Teck ya avanzaron en la planificación de integración y en julio anunciaron incluso el futuro equipo ejecutivo de Anglo Teck, que asumirá sus funciones una vez completada la operación. Ambas compañías sostienen que la integración está suficientemente avanzada para comenzar a capturar las sinergias una vez que se produzca el cierre.
Pero cuanto más tiempo permanece abierta una operación de esta magnitud, mayor es la exposición a cambios regulatorios, geopolíticos y de mercado. Y en un escenario en el que el cobre se convirtió en uno de los minerales más buscados por las grandes economías, la competencia ya no se limita a las empresas.
La experiencia de Anglo-Teck muestra así una transformación en el mercado global de fusiones y adquisiciones mineras: los grandes activos de cobre son cada vez más valiosos, pero también más difíciles de concentrar bajo un mismo propietario. La operación todavía mantiene su hoja de ruta hacia un cierre entre septiembre de 2026 y marzo de 2027, pero el último permiso pendiente puede determinar no solo cuándo nacerá Anglo Teck, sino también bajo qué condiciones.
M&D con información de Reuters