2026-09-10

La producción minera en Argentina cayó por segundo mes consecutivo en julio, aunque acumula una suba del 7,7% en el año

El IPI minero registró una baja mensual desestacionalizada del 0,9% y creció 3,7% interanual, el menor incremento desde febrero. El resultado muestra comportamientos muy diferentes dentro del sector: mientras oro y plata retrocedieron, el litio, la sal y otros minerales no metalíferos sostuvieron el crecimiento

La producción industrial minera argentina perdió ritmo durante julio. El Índice de Producción Industrial Minero (IPI minero) registró una caída del 0,9% en su serie desestacionalizada respecto de junio, con lo que acumuló su segunda baja mensual consecutiva. En tanto, la serie tendencia-ciclo mostró una disminución del 0,1%. A pesar de este comportamiento mensual, el indicador mantuvo una variación positiva en la comparación interanual, con un crecimiento del 3,7% frente a julio de 2025.

Lee también: Salta: Lindero redujo su producción en el último trimestre pero mantiene sus metas anuales

El dato interanual, sin embargo, refleja una desaceleración. El aumento del 3,7% fue el más bajo desde febrero, aunque el acumulado de los primeros siete meses de 2026 todavía muestra un crecimiento de 7,7% respecto del mismo período de 2025. De esta manera, el sector conserva un balance positivo en lo que va del año, pero los últimos registros comienzan a mostrar una pérdida de dinamismo.

El comportamiento general también esconde diferencias importantes entre las distintas actividades que componen el indicador. Mientras algunos segmentos vinculados con litio, sal y otros minerales no metalíferos registraron fuertes aumentos, la extracción de minerales metalíferos, donde se encuentran el oro y la plata, presentó una contracción significativa. A su vez, petróleo y gas exhibieron una dinámica dispar entre sus componentes convencionales y no convencionales.

Oro y plata, entre los segmentos que más retrocedieron

Uno de los principales datos negativos del informe aparece en la extracción de minerales metalíferos, que cayó 12,4% interanual en julio y acumula una baja del 0,7% entre enero y julio. Dentro de este grupo se encuentran algunos de los principales productos de la minería tradicional argentina, entre ellos el oro y la plata.

El retroceso estuvo particularmente marcado en el bullón dorado o doré, cuya producción disminuyó 20,7% interanual. Por su parte, la extracción de plata, oro y sus concentrados registró una baja del 9,9% respecto de julio del año pasado.

El resultado es relevante para provincias con una fuerte presencia de minería metalífera, como San Juan y Santa Cruz, aunque el indicador nacional no permite atribuir la variación de julio a una provincia o mina específica. La caída refleja el comportamiento agregado de la actividad metalífera a nivel nacional.

Dentro del mismo segmento apareció, no obstante, un dato positivo: el conjunto denominado “resto de los minerales metalíferos”, que incluye hierro, cobre, plomo, cinc y molibdeno, entre otros, registró un incremento interanual del 79,3%. El porcentaje, sin embargo, parte de una base de comparación reducida y no alcanza para compensar la caída de los principales componentes del bloque metalífero.

El desempeño del litio

El comportamiento más dinámico volvió a aparecer en la categoría de extracción de minerales no metalíferos y rocas de aplicación, que aumentó 19,7% interanual en julio y acumuló una expansión del 33,7% durante los primeros siete meses de 2026. El resultado convirtió a este grupo en uno de los principales motores del crecimiento del IPI minero.

Dentro de este segmento se destaca particularmente la extracción de sal, que tuvo un incremento interanual del 78,9% en julio y acumuló una suba del 99,2% entre enero y julio. La extracción de salmuera o solución saturada de sal también mostró una fuerte expansión, del 81,7% interanual y del 102,7% acumulado.

El otro componente relevante fue la extracción de minerales destinados a la fabricación de productos químicos, categoría que registró un crecimiento del 9,8% interanual y del 46,9% acumulado. Allí se encuentra el carbonato de litio, uno de los productos que mejor refleja la expansión de la nueva minería argentina.

En julio se produjeron 9.431,7 toneladas de carbonato de litio, un volumen 15,9% superior al de julio de 2025. En el acumulado enero-julio, el incremento de la producción de carbonato de litio llegó al 44,3%, consolidando al mineral como uno de los principales impulsores del crecimiento minero nacional.

Este comportamiento tiene una incidencia directa en el NOA, donde se concentra buena parte de la producción de litio del país. La expansión de este segmento contrasta con la evolución de la minería metalífera y muestra que el crecimiento del sector minero argentino durante 2026 no está siendo homogéneo, sino que se encuentra fuertemente explicado por determinados minerales y cadenas productivas.

Petróleo y gas: crecimiento del no convencional

El componente energético también tuvo una incidencia relevante en el resultado del IPI minero. La extracción de petróleo crudo aumentó 12,7% interanual en julio y acumuló una mejora del 16,7% en los primeros siete meses del año.

El comportamiento volvió a estar marcado por la diferencia entre producción convencional y no convencional. Durante julio se extrajeron 1.312,9 miles de metros cúbicos de petróleo convencional, un 10,3% menos que un año atrás, mientras que el petróleo no convencional alcanzó 3.160,4 miles de metros cúbicos, con un crecimiento del 26,1% interanual.

El gas natural tuvo una evolución más moderada. La producción total cayó 1,5% interanual en julio, aunque el acumulado enero-julio todavía presenta una suba del 0,8%. En términos de volúmenes, se produjeron 1.475 millones de metros cúbicos de gas convencional y 3.435,7 millones de metros cúbicos de gas no convencional.

Mientras el gas convencional disminuyó 11,8%, el no convencional aumentó 3,8%. La misma lógica aparece en el petróleo y refleja el desplazamiento progresivo del peso productivo hacia los desarrollos no convencionales, particularmente asociados a Vaca Muerta.

El principal retroceso estuvo en los servicios petroleros

Dentro del indicador, uno de los resultados más negativos correspondió a los servicios de apoyo para la extracción de petróleo crudo y gas natural, que registraron una caída interanual del 16,6% en julio y una contracción acumulada del 15,7%. Fue, según los datos difundidos, el segmento con peor desempeño dentro de la medición.

El dato muestra que el crecimiento de la producción hidrocarburífera no se traduce necesariamente en una expansión homogénea de todas las actividades asociadas. Mientras la extracción no convencional continúa creciendo, los servicios vinculados con la actividad registraron una marcada contracción durante el período analizado.

Un escenario de crecimiento, pero a dos velocidades

El resultado de julio deja un escenario de crecimiento minero con velocidades muy diferentes según el mineral y la actividad. El acumulado de 7,7% permite sostener un balance positivo para los primeros siete meses del año, pero la segunda caída mensual consecutiva y la desaceleración interanual obligan a mirar con mayor detalle qué segmentos están explicando ese crecimiento.

Por un lado, litio, sal y otros minerales no metalíferos muestran tasas de expansión elevadas y explican una parte importante del dinamismo del índice. Por otro, la minería de oro y plata atraviesa un período de contracción en la medición interanual, mientras que petróleo y gas mantienen un comportamiento condicionado por la fuerte expansión de los recursos no convencionales.

El dato también debe leerse teniendo en cuenta qué mide el IPI minero: no se trata exclusivamente de un índice de minería metalífera, sino de un indicador que reúne extracción de minerales metalíferos, minerales no metalíferos, rocas de aplicación y distintas actividades de extracción de petróleo y gas. Por eso, el crecimiento del índice general no necesariamente implica que todos los segmentos de la minería estén atravesando el mismo ciclo.

Para la minería argentina, el desafío que muestran los datos es entonces doble: sostener los segmentos que ya están creciendo con fuerza y recuperar aquellos que registran retrocesos, particularmente la producción metalífera. En paralelo, la expansión del litio y de otros minerales vinculados a nuevas cadenas industriales mantiene al sector con un resultado acumulado positivo, aun cuando julio marcó una señal de desaceleración.

Lee también: La producción minera metalífera en Argentina creció un 7,7% interanual en junio

En ese contexto, el 7,7% de crecimiento acumulado continúa mostrando una mejora respecto de 2025, pero la evolución de los próximos meses será clave para determinar si la desaceleración observada en julio constituye un bache puntual o el inicio de una moderación más prolongada de la actividad minera.

 

Minería & Desarrollo

Temas de esta nota
Te puede interesar